martes, 17 de octubre de 2017

Encuentro con Carmen Piqueras y "Nación del sueño" (miércoles 18, 20h)




Con dieciocho años comenzó los estudios de filología inglesa. A finales de la década de los noventa, Carmen Piqueras se apuntó a un curso de poesía en el Centro de la Mujer del barrio donde residía, explorando por primera vez la escritura creativa en grupo y conociendo a algunas de las personas que la animarían después a dar su obra a conocer.



Nuestra autora debutó en el mundo literario con Oficios de derrota, Premio Dionisia García - Universidad de Murcia, 2001. 



Ha sido incluida en diferentes antologías como Antología del Aula de Poesía de la UMU , Poesía de Escritoras de Murcia, Escritores en el Archivo, Nosotras tenemos la palabra, Contra, poesía ante la represión, Artemís, encuento internacional de poetas, entre otras. 

También se han publicado sus poemas en revistas como Dáctilo, Octubre, Ägora, Hache, etc.




En 2014 apareció su segundo libro, Nación del sueño (editorial Raspabook), y recientemente ha publicado su tercer poemario, Veinte películas de amor y una canción de John Lennon, de la mano de la misma editorial. 

  





jueves, 21 de septiembre de 2017

Encuentro con Alicia Noland y "El dibujo de los días"






Anoche, ¡por fin!, conocimos a Alicia Noland, autora de “El dibujo de los días”. Durante dos horas estuvimos compartiendo impresiones sobre la casi treintena de cuentos que esconde esta obra.

Y mucho más. Alicia nos habló de muchas más cosas…

de por qué le gusta escribir a lápiz, 

de Alicia lectora,

de la infancia como fuente de creación,

de las ilustraciones que acompañan a sus cuentos,

de la escritura como expresión de su mirar el mundo,

de buscar la belleza y de ensayar la perfección,

de la labor de orfebre ante el papel,

de la importancia de una coma,

de por qué vivir es ir dibujando,

de El dibujo de los días






Y las lectoras y lectores de nuestro club de lectura compartimos con ella las emociones, ideas, empatías, extrañezas y sorpresas vividas durante la lectura y, especialmente, durante la relectura que del libro hemos hecho durante estos últimos meses.



Como celebración y cierre de este descubrimiento mutuo, Alicia Noland terminó contándonos un cuento, aún no publicado, sobre dos criaturas... una mujer en su ventana y una lechuza.

Alicia Noland volverá a visitarnos para presentar su próximo libro. 



jueves, 7 de septiembre de 2017

"El mar", de John Banville (miércoles 13, 20h)


Comenzamos este nuevo curso del club de lectura Dante con El mar, una de las novelas más logradas de John Banville.

Un poeta que escribe en prosa. Así se define a sí mismo John Banville, escritor irlandés considerado uno de los grandes talentos de la lengua inglesa. En la tradición de James Joyce y de Samuel Beckett, pero también con mucho del Proust de En busca del tiempo perdido, la novela se despliega en cada una de sus líneas como la memoria de Max Morden,  un historiador de arte que se retira a escribir a un pueblo costero.

Mesa frente a la ventana, de Pierre Bonnard
El mar –Premio Booker 2005–  está escrita en una primera persona que, más que contarnos una historia,  nos presenta un narrador  que reflexiona con gran hondura psicológica acerca de la naturaleza de las percepciones, los límites entre lo imaginario y lo real, y la soledad existencial del individuo. La novela se constituye entonces en una larga descripción de personajes, lugares, situaciones donde las imágenes, los sonidos y los olores adquieren un protagonismo que supera la propia trama. Los personajes se mueven, pero con un ritmo ralentizado, demorado, moroso que adquiere un significado a partir de la conciencia de Max Morden que ordena los hechos en su memoria.

Oruga usando un narghile, de John Tenniel
(Alicia en el País de las Maravillas)

Sin duda, Banville es un maestro a la hora de describir: logra metáforas maravillosas; hace tocar, oler, sentir aquello que describe; trabaja como un pintor que elige los colores, las texturas, el ángulo más adecuado, maneja las luces y las sombras, pero también, magistralmente, elige qué describir y qué no para crear cierto suspenso en el lector. Selecciona la palabra justa, la que remite a la mayor cantidad de asociaciones. 

Algunos ejemplos pueden dar cuenta de lo anterior: uno de los personajes es “un dios viejo-verde-sonriente”; la relación entre dos hermanos es “un hilo sutil e invisible de un material brillante y pegajoso, como la seda de una araña…”; el primer beso es para el protagonista similar a algo caliente “que se hubiera licuado de pronto y recorriera su hueca longitud [la de la espina dorsal]”; durante una tormenta la habitación de Morden “está sumida en un parpadeo de luz, y el cielo a patada limpia, rompiéndose los huesos”.


Si para describir hay que saber mirar, el protagonista se define a sí mismo como un diletante, alguien que disfruta de ese mirar, más que de actuar. Todo cae bajo su examen que se realiza, además, en un tiempo diferente al real, porque es un tiempo interior. Luego de la muerte de su esposa Anna, y más de cincuenta años después de la última vez en la que estuvo allí, Max vuelve a los Cedros en Ballyles.  El tiempo se diluye porque en esa visita se mezclan el presente, signado por esa pérdida, y el pasado que entrelaza hechos de su infancia con los del último año de la enfermedad de su esposa. Morden adulto observa ese pasado, pero se pregunta constantemente “¿Dónde estoy, acechando desde qué posición estratégica? No me veo”, porque para darle protagonismo a la mirada, el personaje cuestiona desde dónde examina, e incluso se dirige directamente al lector justificando los diferentes niveles de su mirar.

A esta altura, es casi obvio decir que la novela tiene como uno de sus temas el observar y el ser observado. Más allá de que Morden se regodea en la mirada, aparecen diferentes representaciones de esta. Las constantes referencias a la pintura –en la que el pintor observa para poder plasmar su cuadro que luego será observado por el espectador–, y a la fotografía –que es otra mirada, diferente y extraña– acentúan el estatismo de la narración. Lo importante es el momento, lo fugaz, la diapositiva que guarda la memoria que se caracteriza, sin embargo, por su fragilidad. Para mostrar esto se mezclan los recuerdos sin solución de continuidad. Mirada y memoria se complementan y se completan con la presencia de los sueños, que en compañía de los recuerdos adquieren más realidad que la realidad misma.

Gracias a una buena traducción, podemos apreciar también en la versión española el trabajo de Banville con el lenguaje. Según las palabras del propio autor, imaginamos que este instrumento de uso diario es simple y directo, aunque en realidad tiene voluntad propia. Las palabras tienen así un enorme potencial de significado que se puede reforzar a través del ritmo de la prosa. Gracias a esto, los objetos se muestran ante nuestros ojos a partir de la palabra que los configura. De ahí que El mar también esté actualizando el tema de la contraposición entre apariencia y realidad. Lo real lo es solo porque hay un lenguaje que lo describe.

Por supuesto que en la novela hay otros personajes: ya mencionamos a Anna, la esposa; también están Claire, la hija de veintitantos años, cuya relación con su padre no es la mejor, y todos los miembros de la familia Grace que solo están en la memoria de Morden –Carlo, Constance, los padres, junto con los mellizos Myles y Chloe–. Otros temas se suceden a través de la presentación de esta familia: el primer amor, la perversión, la sexualidad, y finalmente la muerte y el dolor. Todos estos personajes existen porque la memoria les asigna una característica que los define: el protagonista los recuerda por sus olores, por pinceladas que los transforman en cuadros que son fragmentarios e incompletos, pero que son lo único con lo que cuenta el narrador en el momento de sus añoranzas.



La crítica señala que en Banville hay mucho de Henri Bergson para quien lo absoluto puede darse solo a partir de una intuición, es decir, a partir de esa simpatía por la cual uno se transporta al interior de un objeto para traducir aquello que lo hace único. Pero eso no es todo, en su Introducción a la metafísica (1903), también él habla de la importancia del recuerdo y de la memoria. “Vivir consiste en envejecer. Pero es también un enrollamiento continuo, como el de un hilo sobre una bola, pues nuestro pasado nos sigue, se agranda sin cesar con el presente que recoge sobre su ruta. Conciencia significa memoria”, nos dice, y esta es la poética que subyace en la escritura del autor irlandés.

Por último, es casi una obligación pensar el porqué de la elección del mar como escenario en el que transcurre la vida de los personajes: el mar de la infancia en los Cedros y el que está junto a la casa en la que Max vivió con Anna el último año de su enfermedad, pero también el mar es el hospital en el que se adentra el protagonista cuando muere su compañera. Testigo de lo que sucede fuera de la conciencia de los personajes, este elemento de la naturaleza es además un símbolo de la dinámica de la vida, todo sale de él y todo vuelve a él. Es, también, una metáfora de la incertidumbre, de la duda, de la indecisión, y en esta novela, el mar es esencialmente el flujo de la memoria que va y viene en oleadas de intuiciones que es, según lo que dijimos, lo que nos queda de la realidad exterior.

“Qué pequeño recipiente de tristeza somos, navegando en este apartado silencio a través de la oscuridad del otoño”, dice Max. Para el que se reconozca en esta frase o para quien esté dispuesto a hacer una pausa, El mar es la recreación de un mundo a través de una interioridad, pero es, además, una posibilidad de que nosotros mismos completemos esa mirada del protagonista a partir de nuestra propia experiencia interna.

Por Adriana Santa Cruz
http://leedor.com/2012/09/03/el-mar-john-banville/






"El mejor escritor en activo en su idioma... Pericia y elegancia... Leemos a Banville para recordar qué era eso de leer ." 

Rodrigo Fresán


John Banville (Wexford, 8 de diciembre de 1945) es un novelista irlandés, Premio Booker 2005. Escribe también novela negra bajo el seudónimo de Benjamin Black.

Desde muy joven —12 años— supo que quería ser escritor. Estudió en una escuela de los Hermanos Cristianos y en el colegio católico de San Pedro de Wexford.  En lugar de ingresar en la universidad, prefirió comenzar a trabajar y lo hizo en la compañía aérea Aer Lingus, lo que le permitiría viajar por el mundo.

Más tarde diría irónicamente de esta decisión: "Un gran error. Debería haber ido [a la universidad]. Lamento no haber tomado esos cuatro años de emborracharse y enamorarse. Pero quería irme de mi familia. Quería ser libre". 

Cuando regresó a Irlanda después de haber vivido en Estados Unidos en 1968 y 1969, se convirtió en periodista y entró a trabajar en el diario The Irish Press, donde llegó a ser subeditor jefe. Cuando este periódico desapareció en 1995, pasó al The Irish Times. Es colaborador habitual de The New York Review of Books.

Publicó su primer libro en 1970, una recopilación de relatos titulada Long Lankin, a la que seguiría una serie de novelas, la primera de ellas Nightspawn que salió al año siguiente. Después vinieron Birchwood (1973), la llamada Trilogía de las revoluciones —compuesta por Copérnico (1976), Kepler (1981) y La carta de Newton (1982)— y cerca de una docena de novelas más, entre las que destacan El libro de las pruebas (1989), finalista del Premio Booker) y El mar (2005), que ganó el preciado galardón.

Banville es conocido por el estilo preciso de su prosa. Su ingenio y su humor negro muestran la influencia de Nabokov.

En 2006 aparece el primer libro de Benjamin Black: El secreto de Christine, a la que le han seguido otras cuatro novelas negras.


Sobre su desdoblamiento como escritor, ha dicho: "El arte es una cosa extraña. Bajo el sombrero de Banville puedo escribir 200 palabras al día. Un día decidí que podía convertirme en otro y bajo ese segundo sombrero, en esa segunda piel, puedo irme a comer tras haber escrito un millar de palabras, tal vez 2.000, y disfrutar con ello. Es increíble descubrir cómo otro tipo puede vivir tu vida y usar tus manos y deleitarse con eso. Escribir es un trabajo peculiar... Escribir es como respirar. Lo hago por necesidad. Por mi propia boca, y ahora también por la de Black". 





Para Banville, que también ha escrito piezas de teatro, su oficio tiene mucho de samurai: "Tener el valor, sabiendo previamente que vas a ser derrotado, y salir a pelear: eso es la literatura".

Obras publicadas

La guitarra azul 2016  
Órdenes sagradas 2015   
La rubia de ojos negros 2014    
Venganza 2013   Antigua luz 2012 
Muerte en verano 2012   
En busca de April 2011 
Los infinitos 2010   
El lémur 2009  
El otro nombre de Laura 2008 (2009) 
El secreto de Christine 2007   
El mar 2005    
Imposturas 2003  
Eclipse 2000 (2014)
El intocable 1997 (2009) 
Fantasmas 1993 
El libro de las pruebas 1989  
Mefisto 1986 (2002) 
Copérnico 1984   
La carta de Newton 1982 
Kepler 1981
Birchwood  1973
Nightspawn 1971
Long Lankin (Cuento)  1970  

Novelas como Benjamin Black

El secreto de Christine 2007
Christine Falls 2007
El otro nombre de Laura 2008
The Silver Swan 2008
El Lémur 2009
En busca de April 2011
Muerte en verano 2012
Venganza 2013
La rubia de ojos negros 2014
Órdenes sagradas 2015

Premios y honores

1976, Premio James Tait Black Memorial por Copérnico
1981, Premio Guardian ficción por Kepler
Premio Allied Irish Bank Fiction por Kepler
Premio American-Irish Foundation por Birchwood
1989, Premio Guinness Peat Aviation por El libro de las pruebas
Finalista del Premio Booker 1989 por El libro de las pruebas
2003, Premio Nonino a toda su obra (Italia)
2005,Premio Booker por El mar
2006, Premio Irish Book a la mejor novela del año por El mar
2007, Miembro de número de la Royal Society of Literature
Premio Madeleine Zepter
2009, Honorary Patronage of the University Philosophical Society
2011, Premio Franz Kafka
2013, Premio Leteo
2013, Premio Austriaco de Literatura Europea
2014, Premio Príncipe de Asturias de las Letras6 El 4 de junio de 2014 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.






martes, 13 de junio de 2017

"La soledad de los números primos", de Paolo Giordano (miércoles 14, 20h.)




La soledad de los números primos, ópera prima de Paolo Giordano,  licenciado en Física Teórica, fue galardonada con el premio Strega 2008 y ha conseguido un éxito de ventas sin precedentes para una primera novela.

"Más que un estado -deseado o indesado-, la soledad está en la médula de lo que somos. Nacemos, morimos y... tal vez amamos en soledad. A la hora de contar -¡contar!- en una primera novela como "La soledad de los números primos" una vivencia de lo turbador que el aislamiento individual puede llegar ser, el joven escritor italiano Paolo Giordano ha sido capaz de construir un libro subyugante.

Parte de dos personas gravemente heridas en su niñez -se hacen daño con las herramientas de una vida que, como niños, no entienden o no manejan con pericia-. Y el acierto de Giordano es que, en el lento recorrido por el tiempo, por los años que apenas logran hacer un poco más pálidas las cicatrices de sus personajes, provoca nuestra empatía de una manera inconsciente.

La soledad comparte, como el espejo y como la moneda narrativa, una inquietante realidad: tiene dos caras. Porque ese es el problema, el meollo de la historia, también de nuestra historia, y puede convertirse en la solución, en el instinto puro de la supervivencia. El azar ha ordenado algunos números primos -que se dividen sólo por 1 y por sí mismos- en parejas que se aproximan sin llegar a tocarse: 11 y 13, 17 y 19, 29 y 31, 41 y 43...

La soledad comparte, como el espejo y como la moneda narrativa, una inquietante realidad: tiene dos caras.

La importancia de las ciencias
Giordano es físico y sabe de ciencias. Pero todos podemos compartir esa experiencia, en mayor o menor medida, porque estamos condenados a cierto grado de aislamiento, a sentirnos individuos ininteligibles, incapaces de vencer la distancia que nos separa del tú, insalvable. A veces a pesar del gran amor. Todos hemos tendido puentes, que resultaron inútiles. Todos nos hemos herido al hacerlo, y tenemos en algún pliegue profundas cicatrices que nos convierten en veteranos de esa guerra, de las trincheras desde las que, en algún momento, cada uno de nosotros disparó soledad, o contra la soledad.

La virtud de este libro es la aritmética, que es la sintaxis de los números. Seremos los primos, los únicos de una familia desposeída de sus iguales o de sus contrarios. Habremos perdido la capacidad de satisfacer el hambre de lograr la unidad con el otro, o al menos esa sed infinita de compartir nuestra soledad. Pero la sed persiste. Y los protagonistas de "La soledad de los números primos", Mattia y Alice, tienen esa misma discapacidad, lo que ocurre es que la somatizan en la inquietante sensación de tener las manos secas (uno) o un trastorno anoréxico (otra). Hambre y sed: Giordano ha echado cuentas y sabe que extrañando a los personajes, haciéndolos pasar por seres "enfermos", el lector se confía, se siente a salvo y entra en el juego: pensar la soledad como soledad, no como trama. Y es entonces cuando te echa el lazo, porque la soledad ya no deja de serlo cuando salta de las páginas a tus ojos, de la ficción a tus propias vivencias perdidas en la memoria.

El libro cuenta una histora desnuda, la de dos personas unidas, unidas, por un destino tan común como imposible de compartir. Y en ninguno de los dos supuestos nos defrauda, lo cual sólo podría demostrarse con una ecuación tan perfecta, tan solitaria, como nosotros mismos. Pero la X de nuestra soledad, ¿cómo despejarla?"

JESÚS GARCÍA CALERO
Fuente: http://www.abc.es/20090318/cultura-literatura/soledad-numeros-primos-200903181047.html






 ENCUENTRO CON PAOLO GIORDANO

¿Qué ha convertido a Paolo Giordano, joven autor de La soledad de los números primos, en el fenómeno editorial del año en Italia?

Paolo Giordano (Turín, 1982) lleva una semana luciendo un horroroso jersey a rayas amarillas en distintos medios de comunicación. Hoy se presenta en el bar del Hotel 1898, muy cerca de las Ramblas barcelonesas, con un atuendo menos estridente: "Me hacía ilusión que el público español supiera que tengo más de un jersey". El joven autor, que una vez fue físico matemático, es hoy, a finales de década, lo que Enrico Brizzi —creador de la seminal novela de amor adolescente italiana Jack Frusciante ha dejado la banda— fue a los últimos noventa. Tras darle un poco de cuerda a la ironía dramática que domina su primer libro, La soledad de los números primos (Ed. Salamandra), recibe una mala noticia. "¿Dos horas de tele? ¿Qué quieren saber? ¿En un parque? Hace frío para eso, ¿no?".

"Hay 'blogs' llenos de gente que quiere romperme las piernas. Internet me asusta"

A Giordano no le gustan las sorpresas. Es un tipo ordenado que estudió ciencias y que cayó en la literatura como extensión lógica del placer que halla en estar solo y, sobre todo, por obra y arte del aburrimiento, acaso el sentimiento más poderoso que existe. "Mucho más que el amor", comenta. "Creo que el amor es parte del problema más que de la solución. Porque lidiamos con ideas demasiado definidas de lo que el amor debe ser. Eso nos provoca un estrés enorme. Debemos lograr algo y ese algo tal vez no llega. La televisión es el medio que más ha ayudado a estereotipar esta idea del amor. Vivo en Italia, sé que todo lo malo sale de la televisión".



La soledad de los números primos es una historia de amor frustrado adolescente, soledad metafísica y anorexia accidental, protagonizada por dos jóvenes (Mattia y Alice) tan confundidos por la vida que terminan convirtiéndose en números primos gemelos, aquellos entre los que siempre se encuentra un número par. El libro ganó el pasado mes de julio el Premio Strega, convirtiendo a este hombre de 26 años en un fenómeno literario en su país natal. "Intenté dos novelas antes, con toda la historia montada, pero las dejé en la página 80, porque ya sabía hacia dónde iban y cómo acababan. Me aburrí. Para poder terminar ésta tuve que estructurarla en pequeñas piezas. Soy muy poco fiel a las ideas. Muchas veces llegan varias que no se complementan y se crea un conflicto. Si esa idea es buena, pero no encaja, trato de guardarla para otro momento. Nunca tiro ninguna, pues llegan muy pocas veces y no es cuestión de desperdiciar los bienes escasos". Jugando al escondite con el tedio, Giordano descubrió que no le interesaba el proceso lineal de creación, porque, claro, ya sabía el final del libro, ese final que el autor no sólo no teme desvelar, sino que se siente en la necesidad de argumentar. "Los adolescentes no entienden el final. Dicen que es trágico y no pueden soportar la tragedia. Yo les digo que no es un final triste. Mi concepto de la tragedia tal vez sea muy de los noventa. En Facebook no hay jamás finales tristes".

En Internet nunca halló Giordano la felicidad. Como Hank Moody, el personaje de David Duchovny en la serie Californication, una vez cometió el error de googlearse. "Fue horrible. Los blogs estaban llenos de gente que quería romperme las piernas. Jamás pensé que lo que yo pudiera escribir pudiese interesar a la gente, y menos aún que les pudiera irritar tanto. Internet me asusta. Me siento muy viejo diciendo estas cosas, pero es cierto".

Pesimista e idealista, por lo que habita en un constante estado de frustración vital, el italiano aprendió de los grandes nombres de la literatura norteamericana del siglo XX (David Foster Wallace, Jeffrey Eugenides), pero jamás dejó que el virus de la posmodernidad atacara su aproximación al hecho de escribir. La suya es una narrativa de vocación más clásica, más basada en la musicalidad que en el ruido semántico, estructurada alrededor de la historia y los sentimientos y libre de referencias pop, namedropping y demás artilugios. Tal vez el resultado tenga que ver con su naturaleza como lector: "Como tal, nunca estuve interesado en autores, en presentaciones, en críticas. Simplemente leía. Ni se me ocurría que pudiese haber un negocio alrededor de esta cosa de la literatura, y mucho menos que yo pudiera llegar a formar parte de él. La primera presentación a la que asistí fue la de mi libro. Escribir me satisface, pero el acto de escribir, no. Me cansa mucho. Es simplemente trabajo. Pero pensar que soy un tipo que escribe me gusta. La idea de que soy un escritor es la mejor idea que he tenido jamás. De hecho, tuve esa idea durante cuatro o cinco años sin escribir una sola línea. Fui un escritor sin obra, pero la mar de orgulloso de mi trabajo, durante muchos años".

FUENTE: http://elpais.com/diario/2009/03/20/tentaciones/1237576977_850215.html











Paolo Giordano (Turín, 19 de diciembre de 1982),  escritor italiano ganador del Premio Strega 2008 con su primera novela, La soledad de los números primos.

Giordano vive en San Mauro Torinese, su lugar de origen.  En 2001 se diplomó con una calificación excepcional (100/100) en el liceo científico estatal Gino Segré de Turín. Finaliza su licenciatura (laurea especialistica, titulación universitaria italiana) en Física de las interacciones fundamentales, graduándose cum laude en la Universidad de Turín con una tesis considerada entre las mejores.  Obtuvo una beca para realizar un doctorado en física de partículas en la Escuela de Doctorado en Ciencia y Alta tecnología de la misma institución. Ha investigado las propiedades del quark fondo en un proyecto cofinanciado por el Instituto Nacional de Física Nuclear de Italia, y en particular, la descomposición inclusiva del mesón B en el canal semileptónico y radiativo.

Saltó a la fama con la publicación de su primera novela, La soledad de los números primos (2008), que ganó ese mismo año los premios Campiello a la mejor opera prima, Fiesole de narrativa de autores menores de 409 y el Strega, convirtiéndose a los 26 años es el escritor más joven que ha obtenido este último reconocimiento literario. 

Según Tuttolibri, el suplemento cultural del diario La Stampa, fue el libro más vendido en Italia en 2008, con más de un millón de copias.  La novela sobre Mattia y Alice —que, como explica Giordano, eran dos números primos gemelos, solos y perdidos, juntos pero no lo bastante para tocarse de verdad— fue llevada al cine en 2010 por el director Saverio Costanzo; el papel de Mattia fue interpretado por Luca Marinelli en lo que fue su debut en la pantalla grande, mientras que de Alice hizo la florentina Alba Rohrwacher.

Después de este éxito, ha publicado El cuerpo humano (2012) y Il nero e l’argento (2014; traducida al español con el título de Como de la familia).

Tiene una sección en la revista Gioia, donde escribe relatos cortos tomando como punto de partida una noticia de actualidad y un número.  Tras visitar en el 2006 un proyecto de Médicos Sin Fronteras en Kinshasa, en la República Democrática del Congo, donde la organización asiste a los enfermos de sida y a las prostitutas del barrio de Masina, escribió el relato Mundele (el blanco).

Sus obras han sido traducidas a varios idiomas.





















Novelas traducidas al castellano

La solitudine dei numeri primi, 2008 — La soledad de los números primos, trad.: Juan Manuel Salmerón Arjona; Salamandra, Barcelona, 2009
Il corpo umano, 2012 — El cuerpo humano, trad.: Patricia Orts; Salamandra, Barcelona.
Il nero e l’argento, 2014 — Como de la familia, trad.: Carlos Mayor, Salamandra, Barcelona.

miércoles, 17 de mayo de 2017

"La casa de Bernarda Alba", de F. Gª Lorca (miércoles 17, 20h)




Subtitulada Drama de mujeres en los pueblos de España, fue escrita en 1936 y va más allá del drama para consolidarse como una tragedia de una fuerza extraordinaria. Bernarda Alba decide llevar el luto más riguroso después de haber enviudado por segunda vez. Sus cinco hijas, víctimas de la rigidez de la madre, se ven encadenadas a la casa familiar, cerrada a cal y canto por la sombra de la muerte e invadida por el hombre que llevará la desgracia a la casa de la familia. Un drama rural sobre cómo los valores sociales y el fanatismo son capaces de sofocar las ansias de libertad y las raíces del deseo.

La casa de Bernarda Alba, clasificada como drama rural, fue terminada en junio de 1936 poco antes de que el poeta muriera asesinado. Está inspirada en hechos reales de una familia vecina en Granada conocida por el autor.

Margarita Xirgu en el papel de  Bernarda

La obra, estrenada en Buenos Aires en 1945 por la compañía de Margarita Xirgu, en España no se pudo representar hasta 1964. Desde entonces se ha convertido en un clásico de la literatura española y universal.




Tras la muerte de su segundo marido, Bernarda Alba impone a sus cinco hijas un luto de ocho años: durante ese tiempo no podrán salir de su casa, quedarán recluidas, como en  una cárcel. Pueden permitírselo porque pertenecen a una acomodada familia de media-alta clase rural, tienen criadas y viven de las rentas.

El luto impuesto se trata de la exageración de una costumbre real, de una tradición llevada a extremos increíbles. Pero esa misma exageración, ese exceso sitúa la obra en el plano de lo mítico, lo legendario y lo simbólico.

Las hijas viven una diferente situación. Solo Angustias sabe que va a salir de ese encierro porque está prometida para casarse con Pepe el Romano (éste no la quiere, solo se casa por la dote). El resto tiene que resignarse a vivir sin salir a la calle mientras dure el luto. Pero la forma que tiene cada una de ellas de afrontarlo será  diferente: Magdalena y Amelia son mas sumisas, pronto se resignan y pierden la esperanza y la motivación; Martirio, en cambio, se consuela mostrando  envidia y odio, especialmente en su relación con Adela y Angustias; y  Adela, la más  rebelde, no se resigna a estar como enterrada en vida y quiere disfrutar de su cuerpo y su juventud, y a pesar de las limitaciones, se hace amante de Pepe el Romano.

Recordemos que ninguna puede salir de la casa. Pero Angustias, como va a casarse, puede entrevistarse con su novio a través de la ventana de su habitación. Los encuentros se hacen por la noche, y cuando acaba la entrevista, “El Romano” va al otro lado de la casa hasta la ventana de Adela que ha llamado su atención y se ha convertido rápidamente en su amante.

La Poncia (una de las criadas) es la primera en descubrir la situación, pero no dice nada a Bernarda. Martirio pronto conocerá también los encuentros secretos de Adela  y es  precisamente ella quien  en el acto tercero, movida por los celos, delate a su hermana.

Los amantes son sorprendidos, hay una confusión, se oye un disparo y Adela creyendo muerto su amor, toma la solución más trágica.

En resumen, la obra muestra un enfrentamiento de fuerzas  irreconciliables: por un lado, Adela representante del  vitalismo y la pasión que nunca renunciará a buscar su libertad como persona mas allá del presidio de su casa; por el otro, Bernarda, representante de todas las restricciones sociales y morales que oprimen al ser humano.

Personajes
Bernarda Alba representa las convenciones morales y sociales más conservadoras. Su principal preocupación es guardar la apariencia, el qué dirán. Es capaz de imponer a sus hijas el tormento de 8 años de luto sólo por una cuestión de dignidad social  llevada al extremo (el luto, en condiciones muy extremas podía llegar como mucho a los tres años), por guardar las apariencias, por  parecer más decente que los demás.
Es orgullosa y dominante (“Aquí se hace lo que yo mando”). Siempre impone su voluntad. Su dura personalidad no deja nunca ver al más mínimo sentimiento (“Yo no me meto en los corazones”).
Como veremos toda la obra está repleta de símbolos y en este sentido Bernarda representaría la autoridad ciega y opresora. La primera palabra que pronuncia en la obra es “Silencio” y tras la muerte de Adela cierra la obra diciendo “silencio, he dicho silencio”. Simbólicamente vemos como ella abre y cierra el círculo infernal del que no se puede escapar.

Las hijas
Todas las hijas viven con el deseo del mundo exterior (“querer salir”). Y todas ellas están más o menos obsesionadas por lo erótico. Las cinco hijas de Bernarda representan actitudes que van de la sumisión o la resignación a la rebeldía.
Angustias  (39 años). Hija del primer matrimonio de Bernarda, lo que la convierte en prácticamente la única heredera. Es una mujer, como se dice en la obra, fea, delgada, débil y enfermiza. A pesar de ello, se va a casar con Pepe el Romano por la motivación de la herencia (o dote).
Junto con Martirio y por supuesto Adela, es la hija que más peso dramático tenga en la obra.
Magdalena (30 años). Por una parte da muestras de sumisión, pero puede sorprendernos con amargas protestas. Ella hubiera preferido ser un hombre, ya que  ha abandonado la idea de casarse. Tiene una escasa participación en la obra.
Amelia (27 años). Uno de los personajes menos caracterizado. Podemos decir de ella que era: resignada y tímida
Martirio (24 años). Personaje más complejo. Pudo haberse casado, si su madre no se lo hubiera impedido, pero el novio no era de su gusto, no pertenecía a la misma clase social que la familia de Bernarda, es decir, pequeños hidalgos campesinos.
Actúa de un modo bastante irracional, en especial en lo que se refiere a su hermana Adela. Ella también está enamorada de Pepe el Romano y, movida por los celos, será la que desencadene la tragedia final, pues, y lo dice expresamente en la obra, “Pepe será solo para Angustias o no será para ninguna”.
Adela (20 años). Es la más joven, hermosa y  apasionada. En el primer acto, por ejemplo, aparece vestida con un traje verde (símbolo de vitalismo y vida).
Es la que tiene más deseos de libertad hará que inevitablemente sea la primera hija que se  enfrente con su madre. Si su madre les impone una reclusión de 8 años, ella no se resigna a soñar, a sentirse libre al menos con la imaginación, a no perder la esperanza. Y los deseos los realiza al hacerse amante de Pepe.
En el plano social, si Bernarda Alba  representa un estricto código moral de la honra y la dignidad de la mujer que debe guardar su virtud y, en consecuencia, la virginidad fuera del matrimonio, Adela rompe con todas las reglas y convenciones impuestas para una mujer de su época: “¡Mi cuerpo será de quien yo quiera!”. Se hace amante de Pepe el Romano aunque esto suponga quedar “manchada”.



Otros Personajes
María Josefa (80 años) La madre de Bernarda. Está loca y vive encerrada en su habitación. Representa simbólicamente los problemas centrales: la frustración de las mujeres y el deseo de matrimonio, el deseo de maternidad, la búsqueda de la libertad: “¡Quiero salir y casarme a la orilla del mar, a la orilla del mar ¡Quiero irme de aquí, Bernarda! A casarme a la orilla del mar, a la orilla del mar.”
La Poncia (60). Vieja criada: interviene en las conversaciones, en los conflictos, hace advertencias, da consejos a Bernarda. Tiene bastante presencia en la obra. Será la primera en descubrir la relación entre Adela y Pepe, aunque no la delata.
La Criada (50). De mucho menor importancia que Poncia; se muestra sumisa e hipócrita enfrente de Bernarda (aunque la odia)
Pepe El Romano. Aunque no aparece en escena  está presente en toda la obra como foco de las tensiones. Es la encarnación del hombre como  objeto del deseo. Va detrás del dinero de Angustias, pero se enamora de Adela.

Estructura
Tres actos que coinciden el desarrollo argumental de la obra:
Acto I: planteamiento (la situación de luto, Angustias, novia del Romano: la única que va a salir)
Acto II: nudo (Adela y Pepe son amantes)
Acto III desenlace (descubrimiento de los amantes y tragedia final)

Tema central
El tema principal de la obra es el mismo que recorre toda la obra de Lorca: el enfrentamiento entre la libertad individual y la autoridad (normalmente representada en las normas y restricciones sociales y morales). Las hijas ansiosas de vida y libertad son reprimidas por la autoridad de Bernarda.

El erotismo y el deseo sexual
El sexo es presentado en la obra como un instinto tan ciego e irracional como el poder y la autoridad que representa Bernarda. El deseo sexual condiciona a todas las hijas, pero se manifiesta con toda su fuerza en Adela: la única que no puede reprimirlo, que se deja llevar por su pasión aunque le cueste la vida. Dice: “Nadie podrá evitar que suceda…”, “Mi cuerpo será de quien yo quiera…”, “Me pondré delante de todos la corona de espinas”; “Aquí se acabaron las voces de presidio… en mí no manda más que Pepe!”

La hipocresía, el mundo del “qué dirán” y la marginalidad de la mujer
El tema de la hipocresía está relacionado con el de la marginalidad de la mujer y el sentido de la honra. Lo que es consentido en los hombres no lo es en las mujeres. Estas viven guardando las apariencias, comportándose como se espera de ellas: honestas, solo tienen novio para casarse con él y luego son obedientes esposas y cuidadoras de su casa.
Dice Bernarda: “Yo no me meto en los corazones, pero quiero buena fachada y armonía familiar”; e insiste en ello varias veces: “quiero buena fachada” (o sea, mantener la apariencia).  Como los otros aspectos represivos de la obra, es Bernarda quien, a pesar de ser mujer, defiende los valores sexistas que impiden a la mujer manifestarse. Un buen ejemplo de esta actitud la encontramos en los consejos que da a Angustias para cuando se case (acto tercero):

Bernarda: ¿Qué cuenta Pepe?
Angustias: Yo lo encuentro distraído. Me habla siempre como pensando en otra cosa. Si le pregunto qué le pasa, me contesta: «Los hombres tenemos nuestras preocupaciones.»
Bernarda: No le debes preguntar. Y cuando te cases, menos. Habla si él habla y míralo cuando te mire. Así no tendrás disgustos.
Angustias: Yo creo, madre, que él me oculta muchas cosas.
Bernarda: No procures descubrirlas, no le preguntes y, desde luego, que no te vea llorar jamás.
Angustias: Debía estar contenta y no lo estoy.
Bernarda: Eso es lo mismo.


Manos cortadas, dibujo de F. Gª Lorca

La envidia y el odio
Se manifiesta en las hijas y es una consecuencia directa de su presidio. Todas envidian a Angustias porque siendo la más fea y vieja es la única que por su dinero tiene la posibilidad de casarse y salir de la casa. Pero es entre Adela y Martirio donde se muestra con toda su fuerza el sentimiento de envidia y odio. A Martirio le hubiera gustado ocupar el lugar de Adela como amante de Pepe El Romano y por celos delata a su hermana lo que desencadena la tragedia final.

El Espacio
La acción se desarrolla en la casa de Bernarda Alba, un espacio cerrado. Este lugar, transmite una atmósfera asfixiante y es  comparado a lo largo de la obra con un “convento”, un “presidio” o un “infierno”.
Si el mundo interior junto con el calor de verano en que se desarrolla la acción dramática reprime las pasiones y ahoga a los personajes, el mundo exterior (nunca presente físicamente en la obra y como Pepe El Romano solo aludido o nombrado) representa la libertad y la vida.

El Lenguaje
El manejo del lenguaje en la obra es magistral y es el elemento que hace creíble la  mezcla de realidad y poesía de la obra. Los personajes emplean una lengua que parece coloquial y adecuada al mundo rural, pero es solo apariencia porque se trata de un lenguaje muy medido y rítmico, conciso y preciso, y con una fuerte carga poética. El diálogo destaca por el empleo de  réplicas cortas y rápidas. Pero, como decimos, lo nuevo y original es que Lorca fue capaz de crear un lenguaje literario (nadie en los pueblos habla como lo hacen los personajes de la obra) pero de apariencia coloquial.

La Poncia: Tirana de todos los que la rodean. Es capaz de sentarse encima de tu corazón y ver cómo te mueres durante un año sin que se le cierre esa sonrisa fría que lleva en su maldita cara. ¡Limpia, limpia ese vidriado!
Adela: Es inútil tu consejo. Ya es tarde. No por encima de ti, que eres una criada, por encima de mi madre saltaría para apagarme este fuego que tengo levantado por piernas y boca.
Bernarda: Quietas, quietas. ¡Qué pobreza la mía no poder tener un rayo entre los dedos!

Los símbolos
La obra está repleta de simbolismo. El recurso de cargar a las palabras y a las acciones de un doble significado es un hecho que se repite en toda la producción de Lorca tanto en su poesía como en su teatro. Algunos de los símbolos usados en La Casa de Bernarda Alba han aparecido repetidamente en toda su obra anterior; nos referimos por ejemplo al agua, el caballo, el color verde, el calor… Otros símbolos son propios para este  drama como por ejemplo la etimología del nombre en los personajes y su  paralelismo bíblico.
Quizá el primer símbolo sean la hijas y Bernarda; las primeras representan la  libertad y Bernarda la  autoridad que no las deja ser libres. El ser humano enfrentado a las normas sociales.
El Agua. En Lorca el agua tiene un doble significado. Si fluye libre (como el agua de un río) tiene significado de vida; en cambio el agua detenida, el agua de los pozos o estanques significa muerte.

(Acto I): Bernarda: Es así como se tiene que hablar en este maldito pueblo sin río, pueblo de pozos, donde siempre se bebe el agua con el miedo de que esté envenenada. 
(Acto III): Prudencia: Yo dejo que el agua corra. No me queda más consuelo que refugiarme en la iglesia, pero como me estoy quedando sin vista tendré que dejar de venir para que no jueguen con una los chiquillos…

El calor. Está en relación con la situación de angustia personal que viven las hijas y que viene provocada por la opresión del encierro. Con el calor se acentúa la sensación de asfixia dentro de la casa:

[Acto II] 
Amelia: (A la Poncia.) Abre la puerta del patio a ver si nos entra un poco el fresco. (La Poncia lo hace.) 
Martirio: Esta noche pasada no me podía quedar dormida del calor. 
Amelia: ¡Yo tampoco!

La Locura: La Madre-Loca de Bernarda: Símbolo de la libertad que se enfrenta a la autoridad, también de los deseos de maternidad y matrimonio (ver fin acto I)

El Caballo. Símbolo de la pasión, la vitalidad. Aparece casi al final de la obra como anuncio de que la fuerza incontenible de la pasión golpea los muros  que acabará por derribar de la casa.

Cristo y el nuevo testamento. En la etimología de los nombres y en algunos de los comportamientos de los personajes se observa esta implicación con los hechos bíblicos que dota al drama de una nueva implicación de alcance místico. Adela sería el Cristo, muere “colgada” y tienen que descolgarla como al Cristo de la cruz (final de la obra). Ella misma asume ese papel cuando dice que  me pondré delante de todos la corona de espinas. La madre de Bernarda lleva los nombres de los padres de cristo: María Josefa. La Poncia, como Poncio Pilatos, es testigo de los hechos pero no se implica en la denuncia explicita. Incluso Pepe tiene el sobrenombre de el Romano. 



Comentario
La obra muestra un enfrentamiento de fuerzas  enfrentadas: por un lado, Adela representante del  vitalismo y la pasión que nunca renunciará a buscar su libertad como persona más allá del presidio de su casa; por el otro, Bernarda, representante de todas las restricciones sociales y morales que oprimen al ser humano.

Los personajes principales más que personas representan conceptos: Bernarda, autoridad ciega; Adela, sexualidad,  libertad y pasión.

Las mujeres de la casa viven encerradas en un mundo del que no hay salida posible. La única forma de escapar es por medio de la locura como hace  María Josefa o la muerte como Adela.

Impresiona la manera de presentar el ambiente de opresión dentro de la casa. El lector se siente identificado con la situación de las hijas. Además, los rápidos diálogos hacen que  se desarrolle muy fluida, además de que estos diálogos están llenos de insinuaciones simbólicas y poéticas.

La metáfora del deseo de libertad del ser humano que preside la obra es válida para cualquier sociedad y cualquier época.  
  

Fuente: www.masterlengua.com


La casa de Bernarda Alba
Dirección: Calixto Bieito








El 5 de junio de 1898 nace Federico García Lorca en Fuente Vaqueros, provincia de Granada, hijo de Federico García Rodríguez y Vicenta Lorca Romero. Será el mayor de cuatro hermanos: Francisco, Concha e Isabel. Ese mismo año también nacerían otras dos grandes figuras de la literatura mundial: el americano Hemingway y el alemán Brecht.

La influencia de su región natal se encuentra en toda su obra, desde la “Primeras Canciones” hasta “La Casa de Bernarda Alba”, combinación de tradición secular y de modernismo del siglo XX. Nunca perteneció a ningún movimiento literario, aunque algunas características del surrealismo se encontraron en su poesía, como las asociaciones extrañas de palabras. En 1908 pasa unos meses en Almería, donde comienza sus estudios de bachillerato y sus primeros estudios de música.


En 1909 se traslada a vivir a Granada con su familia. Sus primeros estudios universitarios, Filosofía y Letras y Derecho, los realiza en Granada entre los años 1914 y 1917. En esta Universidad entabla amistad con el núcleo intelectual granadino entre los que se encuentran Melchor Fernández, Almagro, Miguel Pizarro, Manuel Ángeles Ortiz, Ismael G. de la Serna, Ángel Barrios entre otros muchos más. Empieza a realizar viajes de estudios dirigidos por el Catedrático Martín Domínguez Barrueta por Andalucía, Castilla y Galicia descubriendo así los tesoros culturales de su país. Durante esa época, Manuel de Falla fija su residencia en Granada y Federico García Lorca inicia una gran amistad con él.

Es también en Granada, en el 1918, donde publica su primer libro “Impresiones y Paisajes” y escribe algunos poemas que aparecerán más tarde en su primer libro de versos “Libro de Poemas”. En 1919 decide trasladarse a Madrid y se instala en la Residencia de Estudiantes, dónde vivirá hasta 1928. Durante estos años conocerá a Luis Buñuel, Salvador Dalí, José Moreno Villa, Emilio Prados, Pedro Salinas, Pepín Bello y Juan Ramón Jiménez.





En el año 1920, estrena en el Teatro Eslava de Madrid “El Maleficio de la Mariposa” pero le supone un total fracaso. Es en este año también, es cuando se matricula en la Facultad de Filosofía y Letras e inicia la redacción de las “Suites”. En 1921 publica el “Libro de Poemas” y en noviembre de ese mismo año tiene casi escrito la totalidad del “Poema del Cante Jondo”. Juan Ramón Jiménez incluye en su revista “Índice” poemas de Lorca.

Elabora una conferencia llamada “El Cante Jondo” y lo lee en el Centro Artístico de Granada. Durante su estancia en esta ciudad, en enero de 1923, en la fiesta de los Reyes Magos, celebra en su casa una función de títeres organizada por él y por Falla. En este año aparecen los primeros dibujos de Lorca; asiste, en Madrid, al banquete en honor de Ramón Gómez de la Serna y en junio se licencia en Derecho por la Universidad de Granada. Es en otoño, cuando Salvador Dalí llega a la Residencia de Estudiantes y entabla amistad con el pintor Gregorio Prieto y con Rafael Alberti. En 1925 termina “Mariana Pineda” y en la primavera de ese mismo año, es invitado por la familia de Salvador Dalí a Cadaqués. Al año siguiente, realiza numerosas excursiones con Manuel de Falla por las Alpujarras, su familia adquiere la Huerta de San Vicente, en la vega granadina, donde pasa frecuentes temporadas; la “Revista de Occidente” publica su “Oda a Salvador Dalí” y en el Ateneo de Valladolid lee poemas de sus libros en preparación: “Suites”, “Canciones”, “Cante Jondo” y “Romancero Gitano”.



Publica el libro “Canciones” en 1927, y realiza su segunda estancia en Cataluña donde, la compañía de Margarita Xirgu, estrena “Mariana Pineda” en el Teatro Goya de Barcelona. En esta ciudad, el grupo de L’Amics de les Arts (S. Gasch, J.V. Foix, L. Montanya, S. Dalí) organiza, en las Galerías Dalmau, una exposición de sus dibujos. La compañía de Margarita Xirgu decide estrenar “Mariana Pineda” en Madrid y lo hace en el teatro Fontalba. Es también en 1927 cuando conoce a Vicente Aleixandre, Luis Cernuda y Joaquín Romero Murube. En diciembre, se celebra un homenaje a Góngora en el Ateneo de Sevilla; aquí se organiza una lectura de Federico García Lorca, Dámaso Alonso, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Juan Chabás, José Bargamín y Rafael Alberti.

Dirige, en 1928, a un grupo de intelectuales granadinos y funda la revista “Gallo”; sólo se publicarán dos números de esta revista, pero armaron un gran revuelo en el mundo artístico; por ejemplo, el segundo número contiene un “Manifiesto anti- artístico catalán” firmado por… Salvador Dalí. Publica, de modo parcial, la “Oda al Santísimo Sacramento del Altar” y en la “Revista de Occidente” publica su primer “Romancero Gitano”. En la Residencia de Estudiantes lee la conferencia “Canciones de Cuna Españolas”.

En 1929, estrena “Mariana Pineda” en Granada y aparece la segunda edición de “Canciones”. En junio, viaja a Estados Unidos, vía París-Londres y se matricula en la “University of Columbia”. Frecuenta teatros, cines, museos y se apasiona por el jazz. Veranea en Vermont, siendo huésped de Philip Cummings, y en Catskill Mountains con Ángel del Río. De vuelta a Nueva York se instala en el John Jay Hall de la Universidad de Columbia, donde permanecerá hasta 1930 y empieza a trabajar en la obra “Poeta en Nueva York”, el guión de “Viaje a la Luna” y empieza “El Público”.



1930. Pronuncia unas conferencias en la Universidad de Columbia y en el Vassr College. Es invitado por la Institución Hispano- Cubana de Cultura y marcha hacia la Habana (ciudad que le deja totalmente impresionado) y allí pronuncia varias conferencias. Termina “El Público”. De vuelta a España, estrena “La Zapatera Prodigiosa”. Publica algunos poemas de “Poeta en Nueva York” y el “Poema del Cante Jondo”. Termina “Así que pases cinco años”. Dirige y funda con Eduardo Ugarte el teatro universitario ambulante “La Barraca” y representan por toda España, obras de los grandes maestros como son: Calderón, Cervantes, Lope de Vega… Lee conferencias en Valladolid, Sevilla, Salamanca, La Coruña, San Sebastián y Barcelona. Escribe “Bodas de Sangre”. Expone sus dibujos en el Ateneo Popular de Huelva.

En 1933 estrena “Bodas de Sangre” en el teatro Beatriz de Madrid y en México se publica la “Oda de Walt Whitman”. Viaja a Argentina y Uruguay, donde tiene una estancia triunfal; en Buenos Aires da conferencias y asiste a las clamorosas representaciones de “Mariana Pineda, “Bodas de Sangre” (alcanza un gran éxito, superando las cien representaciones) y “La Zapatera Prodigiosa”.



Durante su estancia en Montevideo conoce a Pablo Neruda y pronuncia varias conferencias. Cuando regresa de este viaje a España, se produce un hecho que le supone un gran dolor: la muerte de su amigo el famoso torero y mecenas del mundo artístico de Madrid, Ignacio Sánchez Mejías, en la plaza de toros de Manzanares (Ciudad Real); en su memoria, compone el poema “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías” que publica en 1935.

Con Margarita Xirgu vestida de Yerma

En Madrid, consigue un estreno triunfal con “Yerma” representada por la compañía de Margarita Xirgu. En 1935 trabaja en “Doña Rosita la Soltera o el Lenguaje de las Flores”. Se instala en Barcelona donde da conferencias y asiste a las representaciones de “Yerma” y “Bodas de Sangre”. Termina y estrena “Doña Rosita la Soltera” y trabaja en los “Sonetos”. La compañía de Lola Membrives estrena en el teatro Coliseum de Madrid “La Zapatera Prodigiosa”.

Concluye “La Casa de Bernarda Alba” en 1936, pero no será representada hasta 1945 en Buenos Aires, y participa en un homenaje a Luis Cernuda. 




El 18 de Julio se produce el alzamiento militar contra el Gobierno de la República. El 16 de agosto, Lorca es detenido y el 19 del mismo mes, es asesinado en Viznar (Granada), dejando inédita e inconclusa una numerosa obra. En ese mismo año, también muere Miguel de Unamuno, preso en su casa, y se produce el exilio de gran parte de los artistas españoles, como por ejemplo, Manuel de Falla que moriría siete años después que su amigo Lorca, en Buenos Aires, sin volver a ver su país natal.

Fuente: www.poetasandaluces.com





Vídeo: F. Gª Lorca (piano) y La Argentinita (voz)

  "Zorongo gitano"