sábado, 7 de diciembre de 2013

LA MUERTE EN VENECIA, de Thomas Mann (próximo miércoles 18, 20 h.)



“Lo bello no es sino el comienzo de lo terrible”. 
 R. M. Rilke, Elegías de Duino.


"La muerte en Venecia" narra el sombrío final de un escritor maduro, austero y admirado, pendiente sólo de su trabajo intelectual hasta que, en un viaje, la visión del niño polaco Tadzio rompe en pocos días el orden racional y ético que le sustentaba. Nunca llega a rozarse con él ni intercambian palabra, pero descubre que en su vida hay más cosas que aquellas que admiran los demás. Razón, orden y virtud contra instintos.


Tras la publicación de los "Diarios" de Mann no quedaron dudas sobre el origen de la inspiración para escribir este relato. En ellos Thomas explica cómo sufrió toda su vida por las pasiones homoeróticas que provocaban en él los jóvenes, impulsos que mantuvo siempre en un plano platónico. En 1911, Thomas Mann viajó a Venecia y se alojó en el Gran Hôtel des Bains del Lido. El joven barón Wladyslav Moes, de origen polaco, despertó su interés y le inspiró a Tadzio, el adolescente del que se enamora Gustav Aschenbach, el protagonista de “La muerte en Venecia”.

En obras como “La montaña mágica” y “Tonio Krüger”, el autor alemán también recrearía –ocultos bajo otros nombres- a jóvenes amigos que habían suscitado alguna atracción en él. 




La breve novela, publicada en 1913, mostraba simultáneamente la decadencia de una Europa abocada a la guerra y las penurias de un escritor de mediana edad y educación burguesa, que experimenta una profunda admiración por un joven, casi un niño, viva recreación de la belleza de las estatuas clásicas. No se trata tan sólo de una pasión tardía, sino de una revelación que cuestionará su concepción del arte y la moral. 

Desde el título la palabra “muerte” -der Tod- se hace presente. Según arranca la narración, el escritor, no pudiendo encontrar descanso ni inspiración en su trabajo, se resuelve a emprender un paseo por la ciudad, Múnich. La caminata y el aire fresco que deben reparar sus fuerzas lo llevan hasta el cementerio. Mientras espera el tranvía que ha de devolverlo a casa, se entretiene leyendo inscripciones lapidarias: “que la luz eterna brille sobre ellos” y otras por el estilo en un negocio funerario que simula un segundo cementerio. Casi sin darnos cuenta, Thomas Mann manipula nuestra sensibilidad de lectores. Ningún escenario es casual.

La visión de un extranjero, que aparece en este macabro paisaje, desvía sus pensamientos radicalmente. Tras sostener las miradas, emprende Aschenbach la huida del lugar. Si bien es cierto que nuestro protagonista es un héroe en la contienda de las ideas, en la práctica no es más que un amedrentado y poco práctico escritor. Ha surgido una tenaz determinación en su ánimo. Ha de emprender un viaje. En dicho viaje, continúan las referencias fúnebres. Tras una tentativa en falso, Aschenbach se resuelve por Venecia como destino. Una góndola, en su paralelismo estético con el ataúd, ha de trasladarlo a San Marcos.




“La muerte en Venecia”, llevada al cine en 1971 por Luchino Visconti, ha inspirado muchas interpretaciones. Se ha afirmado que Tadzio es una figura metafórica, que encarna la inmediatez de la obra de arte frente a la concepción germánica de la creación artística, basada en el trabajo, el método y el análisis.


Su belleza inocente y gratuita manifiesta que el milagro estético se produce de forma espontánea e inesperada. La única condición para que acontezca la belleza y se transmute en arte consiste en desprenderse de los prejuicios y las ideas preestablecidas.

Así, el artista paga un precio muy alto: Thomas Mann recoge este dilema y lo resuelve, apostando por la vida, la belleza y la finitud.

Sesenta años después de la publicación de la novela, Benjamin Britten estrenó su ópera "La muerte en Venecia".

THOMAS MANN






Nuestro autor nació en Lübeck, en 1875, en el seno de una familia de la alta burguesía comercial.  Tras una infancia cómoda, emprende  tímidamente algunos estudios universitarios,  pero dedica sus mejores esfuerzos a su formación intelectual y literaria, mayormente  autodidacta; lee y atesora experiencias: Schopenhauer, Nietzsche, Schiller, estancias en Italia, relaciones literarias e intelectuales con nombres destacados. 

En Munich escribirá su primer relato,  "La caída". De 1898 es su primer libro, los siete relatos que componían "El pequeño señor Friedermann". Mann guardará especial cariño siempre a una de sus primeras obras, "Tonio Kröger", donde aborda la problemática de la sensibilidad artística y que sería inspirada por un compañero de estudios,  su "primer amor", en palabras del mismo Mann.




En 1897, durante su estancia en Roma, comienza a escribir la que será su primera gran novela, "Los Buddenbrook", la saga de tres generaciones de una familia de comerciantes de su ciudad natal.  A pesar del grosor del libro, las ventas de esta obra lo convierten, a sus 26 años, en un autor de éxito. 



Todavía en 1929 el Nobel de literatura distinguía a una obra en especial dentro de la trayectoria de un autor. En el caso de Mann no fue la celebrada "La montaña mágica", publicada seis años antes, sino "Los Buddenbrook". El propio autor siempre intuyó, y así lo dejó escrito en su "Relato de una vida", que su consagración vino antes de manos de "La muerte en Venecia" (1912), su otra gran creación literaria del periodo, y que hemos leído en el Club Dante durante este mes.


Su vida personal en esta época viene determinada por su matrimonio con Katia, hija de una prominente familia de intelectuales y artistas de origen judío –convertidos al protestantismo- cuyo padre, Alfred Pringsheim, era un famoso matemático. Experta wagneriana, con tanto o más dinero que los Mann y de similares inquietudes intelectuales, aporta al escritor estabilidad emocional, una mayor seguridad económica y todas las facilidades para que se consagre a su obra. Se casan en 1905 y en 14 años vienen los seis hijos: Erika, Klaus, Golo, Monika, Lisa y Michael.

El último tercio de su vida lo pasa casi por completo fuera de su país. En 1933 Hitler ganas las elecciones y Mann se traslada a Suiza. Tres años más tarde rompe pública y definitivamente con el III Reich y obtiene la nacionalidad checa. En 1938 se traslada a Princeton y en 1941 a California. De su etapa de exilio cabe destacar dos de sus más importantes obras: la tetralogía "José y sus hermanos" (1933-1943) y "Doktor Faustus" (1947)




 El demonio y su relación con el genio -con el loco, con el artista, con el criminal-, la lucha del bien contra el mal, la tentación, el talento, la libertad; lo alemán, la afirmación del carácter nacional, los judíos, la religión, la moral… son los ingredientes de la novela más intelectual de Thomas Mann, un escritor de novelas de ideas.

Mann concibe la composición narrativa en prosa como un tejido de temas espirituales. En todas sus narraciones subyace un mundo especulativo protagonista que puede dar vueltas a los problemas de la creación artística, o a la fascinación por la belleza, o a las relaciones entre enfermedad y espíritu, por señalar algunos temas recurrentes.

Dos años después de concluir la II Guerra Mundial vuelve a Europa y vive en Zürich los últimos cuatro de su vida. Allí muere el 12 de agosto de 1955.




Thomas Mann nos dejó cuatro novelas-río que rondan las mil páginas cada una: "Los Buddenbrook", "La montaña mágica", "José y sus hermanos" y "Doktor Faustus";  cuatro novelas de tamaño normal: "Alteza real", "Carlota en Weimar", "El elegido" y "Confesiones del estafador Félix Krull"; cinco novelas cortas: "La muerte en Venecia", "Señor y perro", "Mario y el mago", "Las cabezas trocadas" y "La engañada"; unos 30 relatos -entre los que destacan los títulos de "Tonio Kröger" y "Tristan"-,  y una obra de teatro, "Fiorenza". 

A esto hay que añadir su extensa producción no libresca y plasmada en incontables artículos, conferencias, diarios, correspondencia, ensayos, discursos, alocuciones radiofónicas y mensajes, donde se da cuenta de asuntos biográficos, literarios y político-sociales.

Thomas Mann, el denominado por algunos "príncipe de los escritores burgueses", el hombre-enciclopedia lleno de ideas y con un extraordinario dominio de la lengua alemana, postuló desde sus primeros trabajos la responsabilidad crítica, moral y didáctica de la literatura, y a este propósito se atuvo.







martes, 12 de noviembre de 2013

LO BELLO Y LO TRISTE (Comentado el pasado 16 de octubre)



               

La novela fue escrita por el escritor japonés Yasunari Kawabata en 1965.Los temas que aborda esta obra, reflejo de las infinitas pasiones que alberga el alma humana, son: la venganza, el amor, la soledad, la vergüenza, el dolor y el estigma de los celos. En este texto, se adivina entre las sombras la presencia amenazadora de la muerte que se cierne de forma inexorable sobre los protagonistas.
 
El universo femenino.
En esta novela el autor analiza con una sensibilidad magistral los sentimientos de diferentes mujeres que tienen como elemento de unión el personaje de Oki. En este profundo estudio psicológico del alma femenina, encontramos en primer lugar a Otoko, una artista consagrada, que permanece perdidamente enamorada del hombre que causó su desgracia. Es una mujer que es capaz de amar, sufrir y perdonar. Ella jamás ha podido borrar de su memoria  a su primer amante y su amor por él es algo sagrado, puro, sublime y por tanto idealizado. La artista encarna  la imagen de la mujer enamorada que espera el regreso de ese eterno amor que tarde o temprano vendrá en su busca.
En  segundo lugar observamos  la poderosa presencia de Keiko, discípula y actual amante de Otoko. Su pasión hacia su maestra le lleva a tramar una compleja tela de araña, un complicado juego de venganza, para resarcir a su compañera y acabar con la figura masculina de Toshio Oki, que se interpone en su felicidad. La complejidad de la personalidad de Keiko es inmensa y es el personaje más interesante emocionalmente.
Frente a la presencia de estas dos mujeres, se encuentra Fumiko, la esposa de Oki que antes de casarse había sido una consumada mecanógrafa de una agencia de prensa. Ella se encarga de mecanografiar todos los textos de su marido. Se siente humillada al transcribir el manuscrito de “Una chica de dieciséis” al reconocer en su argumento una vil traición; incluso llega a abortar en este proceso. Cuando su esposo conoce a Otoko, ella tenía 22 años y acababa de dar a luz a su primer hijo. Era totalmente consciente de su infidelidad y se muestra llena de amargura por el comportamiento de su marido. A pesar de todo, perdona la infidelidad de su marido y se mantiene junto a él debido a un fuerte sentimiento de posesión. Se termina convirtiendo  en una mujer dura, irascible y profundamente irónica con su esposo. Fumiko se pone en guardia ante la sola mención del nombre de Keiko , a la que considera una fuente de perversidad, describiéndola como “aterradoramente hermosa” y “ una chica tan bomita, con una fascinación maligna”.
Otra figura femenina es la madre de Otoko, una desdichada mujer que contempla desolada el estado en que se  halla su hija en el hospital tras la pérdida de su bebé. Se encuentra sumida en el dolor y siente vergüenza por la relación mantenida por su hija, menor de edad, con un hombre casado.
Finalmente encontramos a Kumiko, hija pequeña de Oki, joven alegre y despreocupada, que se interesa por el arreglo floral y las artes, la se casa y se va a vivir a Londres.
En contraposición a las  figuras  femeninas, los personajes masculinos expresan sus emociones de manera diferente  a la manifestada por las mujeres y se muestran incapaces, en muchas ocasiones, de comprender la profundidad de los sentimientos de estas mujeres. Por un lado, destaca la figura de Oki, conocido novelista que se interesa por la poesía simbolista francesa y la literatura medieval japonesa. Éste no ha podido olvidar a su amante y su recuerdo idealizado se mantiene vivo en su mente. Igualmente, encontramos la presencia de Taichiro, hijo mayor de Oki, joven taciturno, obsesionado con la imagen de la muerte, que da clases de literatura japonesa en una universidad privada. Éste se quedará impresionado inmediatamente por la enigmática figura de Keiko que pone todo su empeño en conquistarlo. Ante el interés de la muchacha por su hijo, el escritor experimenta ciertos celos y se muestra convencido de que una mujer como ella arruinaría la vida de su hijo.

YASUNARI KAWABATA.




                                                                                       



Nació en la ciudad de Osaka el 11 de junio de 1899.
Su infancia estuvo marcada por la muerte de todos sus
parientes próximos y se quedó totalmente solo en el mundo a
la edad de quince años. Completó sus estudios en un internado y posteriormente se dirigirá a la capital de Japón para pasar los exámenes de ingreso a la universidad.

En 1920 ingresa en la Universidad Imperial de Tokio
para estudiar Literatura Inglesa, carrera que cambiará un año después por la Literatura del Japón. Su interés por la narrativa le llevaría a participar, una vez acabada la formación académica, en diferentes grupos de vanguardia como los “neosensacionalistas”. Su primera novela fue Diario íntimo de mi decimoxesto cumpleaños (1925), al año siguiente le seguirá La danzarina de Izu y más tarde publicará La pandilla de Asakusa(1929-1930) que tiene como escenario el famoso distrito del mismo nombre de la ciudad de Tokio. En esta última, muestra la vida de unos adolescentes, miembros de una banda callejera, y otros personajes marginales que habitan en este lugar. A diferencia de otros libros posteriores, se reconocen en éste ciertos elementos constantes en su obra como son: el erotismo, la venganza y el influjo de occidente que se observa en el enfrentamiento de las tradiciones milenarias de Japón con el desarrollo de las grandes urbes.



Luego, publica su obra más conocida País de Nieve (1948) que narra la relación entre una geisha que ha perdido la juventud y un rico esteta de mediana edad. En esta obra Kawagata plasma con maestría el triángulo amoroso, elemento frecuente en su narrativa, su concepción de la belleza y la imagen del paisaje con su escritura sutil y poderosa. Después, verá la luz El sonido de la montaña (1949-1954), aclamada por la crítica como su mejor libro, describe el drama del paso del tiempo en un viejo hombre de negocios de Tokio que ha comenzado a perder la memoria. Durante la noche, desde su lecho, escucha el sonido lejano de la montaña que él asocia con la presencia de la muerte. Otros temas que aborda en este texto son la naturaleza, el amor y la pasión. En su producción literaria destacan otros títulos como El lago (1954); Primera Nieve en el Monte Fiji (1958) que ofrece una mirada al Japón de posguerra y una reflexión sobre los sentimientos y las contradicciones humanas; Mil grullas(1959) que gira en torno a la ceremonia del té y al concepto del amor imposible. El autor narra en este libro el encuentro del joven Kikuji con dos mujeres que fueron antiguas amantes de su padre, gran aficionado a dicha ceremonia. La casa de las bellas durmientes (1961) que se desarrolla en un establecimiento, situado a las afueras de Tokio, donde unos ancianos adinerados se entregan a un último placer: pagan por la compañía de hermosas jóvenes vírgenes que duermen desnudas junto a ellos bajo los efectos de los narcóticos ignorantes de su presencia; y en Kioto (1962) profundiza en algunos de los aspectos recurrentes en su obra: la búsqueda de la belleza ideal, los misterios del alma humana y la relación entre los sexos. Asimismo, en su producción sobresalen Las historias de la palma de la mano que representaba, según las palabras del mismo autor, la esencia de su arte. Especial importancia tiene su obra El maestro de go (1972), publicada póstumamente que está escrita en clave autobiográfica. Muchos críticos consideran esta novela como una metáfora sobre la cultura japonesa y la Segunda Guerra Mundial.


Fue presidente del PEN Club de su país y en 1968 fue galardonado con el premio Nobel de Literatura. Finalmente, el 16 de abril de 1972 el autor, enfermo y abatido, se suicida en su estudio de la ciudad de Zushi, inhalando gas sin dejar ninguna nota que ayudara a explicar las razones de su decisión



Entrada realizada por: Martín Villa (Club Dante)

domingo, 8 de septiembre de 2013

EXPIACIÓN (próximo encuentro: miércoles 18, 20 h.)


La novela que hemos leído este verano fue publicada originalmente en 2001 -llevada al cine en 2007-  y es considerada por muchos como la gran obra de McEwan. Expiación aborda, a lo largo de sus más de 400 páginas, las preocupaciones típicas de la metaficción posmoderna, las inquisiciones del thriller psicológico, la dureza de la novela bélica y el drama de un amor (im)posible violentado por el destino.



La familia Tallis es el entramado generacional que da pie y estructura al relato novelesco. Típica representación de la burguesía rural, conformada por un alto funcionario de la maquinaria estatal y Emily, su esposa -prisionera feliz de un matrimonio sin amor; León, el heredero, Cecilia la hija mayor y Briony, la benjamina y narradora-protagonista. Estas forman junto con Robbie, el hijo de la sirvienta, las figuras principales pero no las únicas, de una trama larga, aguda e interesante, ambientada en la Inglaterra del recién pasado siglo.


El argumento, de algún modo lineal y nítidamente reconstruible en sus aristas históricas, plantea una mirada crítica sobre los usos y costumbres británicos -y por extrapolación occidentales- durante todo el Novecento. La vacuidad de la vida burguesa de los Tallis, los ritos cotidianos (y agobiantes) de la casa en la campiña, la discriminación genérica y social y la crudeza de la guerra son algunos de los tópicos que se entrelazan a través de una prosa cuidada, excelentemente traducida, que sorprende con sus descripciones en filigrana y con voces narrativas de una profunda y tenaz introspección.

Es éste uno de los méritos fundamentales del libro. El rescate de la interioridad de los personajes, delatada por un narrador omnisciente que no hace concesiones al facilismo, permite ahondar en seres agudamente conscientes de sí mismos y de su devenir en el tiempo a través de una determinada historia personal y colectiva. Basta observar las cavilaciones de Briony, que llevando el peso de su insensata, falsa y sostenida acusación de violación contra Robbie, trata de expiar su culpa en los suplicios oblatorios de la enfermería. 



“Briony sintió que la culpa conocida la perseguía con un furor renovado. (…) restregó a fondo los armarios vacíos, ayudó a lavar bastidores con ácido fénico, barrió y enceró los suelos, hizo recados en el dispensario o en el centro de asistencia social (…) Pero sabía que no servía de nada. Por mucho que fregara y por muy humildes que fueran sus ocupaciones de enfermera, y por bien que las cumpliese o lo duras que resultaran, por más que hubiera renunciado a iluminaciones académicas, o a las vivencias de un campus universitario, nunca repararía el daño. Era imperdonable”.





El lector asistirá al debate entre la conciencia de su culpa y las dotes narrativas que le sirven de catarsis: he aquí uno de los nudos argumentales.


En su compleja y elaborada estructura se distinguen, bien diferenciadas, cuatro partes. En la primera parte nos encontramos con un relato (novela) contado en tercera persona por un narrador omnisciente (Briony), que es a la vez personaje protagonista. Observa la realidad y nos describe determinados hechos desde diferentes puntos de vista. Nos muestra una familia burguesa inglesa poco antes de la Segunda Guerra Mundial. Un padre funcionario y ausente, una madre con jaquecas, desencantada y retirada de responsabilidades; la hija mayor, Cecilia, algo alejada de ese ambiente aburrido, y ella misma,  Briony, la pequeña fantasiosa y con ínfulas de escritora... El tedio de la casa en el campo, la tranquilidad, la naturaleza y los protagonistas se van dibujando con un estilo recargado, minucioso y excesivo. 


La llegada de nuevos personajes a ese escenario va a alterar la tranquilidad. Ocurre un desagradable incidente que va a cambiar la vida de todos ellos, sobre todo la de Robbie, hijo de una de las sirvientas de la casa.


La segunda parte, narrada con un estilo totalmente diferente está ambientada en la retirada de las tropas inglesas del norte de Francia. Huyen de los alemanes y tratan de llegar a Dunkerque. Entre ellos está Robbie. Son escenas narradas con una viveza y minuciosidad cinematográfica. Al horror con el que se va encontrando sobrevive gracias a sus recuerdos y a la ilusión por volver con quien le espera. Esos recuerdos nos van completando lo sucedido en la primera parte.


La tercera es la vida de Briony en un hospital de Londres al que llegan las víctimas de la guerra. Son también escenas terribles, de dolor y de entrega. La barbarie de la guerra la vemos a través de sus consecuencias, sin necesidad de asistir a las batallas. El recuerdo, el sentimiento de culpa y  el ansia de expiar una fatídica decisión la completan.

Por fin, unas páginas finales en las que Briony,  ya anciana,  explica la redacción de lo leído, las razones y su opinión sobre la escritura. Es un final emotivo, que termina con el mismo comienzo, la representación de "Las tribulaciones de Arabella", drama escrito por aquella niña (Briony) que nunca se había representado.

Además de la historia en sí, una historia de amor relacionada con el sentimiento de culpa, la novela es una reflexión sobre la escritura desde el principio al final. Hay numerosas citas sobre escritores a lo largo del libro: Jane Austen, Conrad, Eliot, Auden, Dickens, Virginia Wolf... Y el autor hace una crítica (en voz de una revista literaria a la que Briony había enviado el manuscrito) en la que no salen bien paradas esas primeras páginas, a las que tilda de recargadas y lentas, lo que quizá, coincide con la opinión de muchos de nosotros, los lectores, quienes también podremos, al finalizar la lectura, formularse la misma pregunta que cualquier narrador, como Ian Mc Ewan, como Briony, podría hacerse:. 

 "¿Cómo puede un novelista alcanzar la expiación cuando, con su poder absoluto de decidir desenlaces, él es también Dios?".




IAN MC EWAN


 Ian McEwan  nació en Aldershot, Hampshire, el 21 de junio de 1948. De padre militar, pasó gran parte de su infancia en el Lejano Oriente, en Alemania y en el Norte de África. Al regresar a Inglaterra se licenció en Literatura Inglesa en la Universidad de Sussex y se formó en creación literaria en la Universidad de East Anglia, donde fue alumno de Malcolm Bradbury -autor de Farenheit 451 y Crónicas Marcianas-  y del también escritor inglés Angus Wilson.



Su primera obra publicada fue el compendio de relatos Primer amor, últimos ritos, en 1975, que obtuvo el Premio Somerset Maugham en 1976.

McEwan se hizo célebre por sus elaboradas descripciones de obsesiones sexuales y actos violentos, llegando a ser censurado por la BBC en su serie de televisión Geometría. Es miembro de la Real Sociedad de Literatura y la Real Sociedad de las Artes británicas, de la Academia Americana de las Artes y de las Ciencias, y es Comandante del Imperio Británico. También ha escrito guiones, como el que creó para la película El almuerzo del labrador (1990), una crítica política al gobierno de Margaret Thatcher.


El autor de Expiación no forma parte del repertorio autoral del público lector común pese a ser  miembro de la talentosa generación de los Young British Novelists y a formar parte de la lista de narradores legitimados por la crítica y la institución literaria anglosajona, gracias, entre otras muchas razones, a premios como el codiciado Booker de 1998, obtenido por su polémica Amsterdam, una feroz, mordiente fábula moral que comienza en la capilla ardiente de un crematorio. Otras obras de Ian Mc Ewan son:  Sábado, Amor perdurable, En las nubes, El inocente, Niños en el tiempo, Entre las sábanas, Jardín de cemento, Chesil Beach, etc.  

Su última obra publicada es Operación dulce (2013).

"Lo que ocurre entre dos amantes nos da muchísimas posibilidades, no sólo para indagar en el placer y el éxtasis, sino para describir la falta de entendimiento, los celos, la traición, la incomprensión mutua, lo trágico". 

Ian Mc Ewan




lunes, 3 de junio de 2013

LA SONRISA ETRUSCA (Próximo encuentro 12 de junio,20h)



El nacimiento del primer nieto de José Luis Sampedro le sirvió de inspiración para escribir esta gran novela.


Publicada en 1985, narra la historia de un viejo campesino calabrés que llega a casa de sus hijos en Milán para hacerse una revisión médica por un cáncer.


Esta historia nos introduce, casi de puntillas, en lo más íntimo del ser humano. Con este anciano -Zío Roncone - un hombre rudo, de principios ”inamovibles” descubrimos el poder trasformador del amor y la ternura y una nueva dimensión de la enfermedad, a través de su sarcástica relación con “Rusca”, su mal.


En la gran ciudad encara el choque de dos mundos: el de su hijo y esposa que forman una típica familia burguesa y urbana, con el suyo en el sur de Italia, mundo de hombres, de tradiciones y de rencillas personales.


En definitiva, es un libro que nos hará reír y llorar, en el que reconoceremos la ternura que habita en el ser humano, por más que éste intente negarla.


En 2011 se puso en marcha una versión teatral de la novela dirigida por José Carlos Plaza, con Héctor Alterio en el papel de Salvatore Roncone. En el reparto figuraban también Nacho Castro, Julieta Serrano, Israel Frías, Sonia Gómez Silva, Carlos Martínez Abarca, Cristina Arranz y Olga Rodrígu.


JOSÉ LUIS SAMPEDRO


Nació en Barcelona en 1917, su familia le aportó una mixtura de orígenes que sin duda influirían tanto en su persona como en su obra. Con sólo año y medio se traslada a Tánger. En el colegio tenía compañeros de distintas nacionalidades y costumbres. En la calle convivían tres religiones; la cristiana, la musulmana y la judía, varios idiomas y hábitos diferentes. Esta situación debió ser el origen de un espíritu abierto y respetuoso con las costumbres ajenas.
 
Cuando estalló la guerra civil española fue movilizado por el ejército republicano, más tarde se incorporaría al bando contrario. Al acabar la guerra escribió su primera novela, La estatua de Adolfo Espejo , que no sería publicada hasta 1994.

Fue nombrado en 1951 asesor del Ministro de Comercio y en ese periodo escribió sus primeras obras de economía, Principios prácticos de localización industria  y  Efectos de la unidad económica europea.

En 1955 sería nombrado catedrático de Estructura Económica en la Universidad Complutense de Madrid


Cuando los profesores Aranguren y Tierno Galván fueron expulsados de la Universidad se unió a ellos y a otros profesores para crear el Centro de Estudios e Investigaciones, que sería cerrado por el gobierno tres años después. Tras estos acontecimientos se exilió a Gran Bretaña, donde impartió clases en las Universidades de Liverpool y de Salford.(1969-1970)



En 1977 fue elegido senador por designación real en las primeras Cortes democráticas y vicepresidente de la Fundación Banco Exterior.



En 1980 nació Miguel, su único nieto, el cual inspiró su obra más leída, La sonrisa etrusca, su primera novela de éxito.



En 1981 publicó  Octubre, octubre, una novela en la que trabajó durante 20 años, y que ha llegado a calificar como "su testamento vital".


 
Miembro de la Real Academia Española desde 1990, José Luis Sampedro ha ejercido su humanismo crítico acerca de la decadencia moral y social de Occidente, del neoliberalismo y las brutalidades del capitalismo salvaje.


 
El amante lesbiano, publicada en el 2000, acaparó la atención de la crítica, y se convirtió en un éxito de ventas.


 
En 2009 fue investido como Doctor Honoris Causa de la Universidad de Sevilla.


 
En 2010 se le otorgó la Orden de las Artes y las Letras de España "por su sobresaliente trayectoria literaria y por su pensamiento comprometido con los problemas de su tiempo".


 
Las protestas en España de mayo de 2011 lo volvieron a poner de actualidad con la publicación del libro ¡Indignaos! de Stéphane Hessel, cuyo prólogo en español fue escrito por él.

Además de una decena de obras económicas, publicó la exitosa novela El río que nos lleva  (1961), que fue llevada al cine.
Otros títulos:

2003  Escribir es vivir
2006  El mercado y la globalización
2009  La vieja sirena
2011  Reacciona  José Luis Sampedro, Baltasar Garzón, Mayor Zaragoza, Stéphane Hessel
2013  La inflación (al alcance de los ministros)


Con su muerte el 8 de abril de 2013 desaparece uno de los seres más lúcido de nuestra época.

"Somos naturaleza. Poner al dinero como bien supremo nos conduce a la catástrofe”





miércoles, 8 de mayo de 2013

RELATOS. Edgar Allan Poe (miércoles 15 de mayo, 20 h.)


La literatura del bostoniano se divide en una novela de aventuras ('Las aventuras de Arthur Gordon Pynn'), unos pocos libros de poemas, una inclasificable divagación sobre el cosmos llamada 'Eureka', y una larga serie de relatos policíacos y de terror, publicados en su momento en periódicos de Filadelfia, Nueva York o Baltimore. Además, está su obra ensayística y crítica.

El libro que estamos leyendo durante estos días es una antología de sus relatos más conocidos, donde el autor ensaya, entre otras perspectivas, el terror "gótico" y psicológico, o la literatura de análisis; textos que, desde la precisión y la originalidad, sirven para exponer asuntos como la soledad, la culpa, la vanidad del artista, y un largo etcétera.

 Señalemos tres de los relatos que componen esta antología:
 

La caída de la casa Usher

Enclave crepuscular, una casa entre los árboles, un viajero que llega a visitar a un viejo amigo que resulta ser un psicótico crispado. Aura maléfica sobre la casa Usher. Llamadas en la noche que llaman desde lejos. Bruma. Emily Brönte, H. P. Lovecraft... Se pueden citar muchos símiles. Ray Bradbury le hizo un gran homenaje a este relato fantasmagórico en sus 'Crónicas marcianas'.

 

El escarabajo de oro
 
La busca de un tesoro es la trama de esta ficción. Otro relato de aventuras al estilo vieja escuela. El antiguo cofre de un pirata. Por cierto, pasa aquí de refilón una recurrente fantasía poeniana, hecha de quimeras y delírium trémens: el enterramiento en vida (léase, por ejemplo, 'Entierro prematuro'). 


Le scarabée d'or. Francia, 1907. 3 Min. Color. Muda




El gato negro

Como en 'El Cuervo', un animal expresa aquí esa fatalidad autodestructiva que lleva a este protagonista (muy similar al de 'Corazón delator'), el pretexto del precipicio. En otro, 'El diablo de la perversidad', se lee: "Esta invencible tendencia a hacer el mal por el mal mismo no admitirá análisis o resolución en ulteriores elementos. Es un impulso radical, primitivo, elemental". Este arranque irracional expresado contra un animal, estandarte de turbias ansias, puede recordar a 'Moby Dick' y al viejo Ahab.