jueves, 7 de junio de 2012

"La ciudad y los perros" (próxima sesión: miércoles 13, 20 h.)


El germen de la novela que probablemente abrió las puertas de España a toda una nueva hornada de narradores latinoamericanos, empezó a gestarse ya en los años adolescentes que el escritor pasó en el Colegio Militar Leoncio Prado. Novela autobiográfica, La ciudad y los perros se basa en las vivencias que el escritor tuvo como alumno del Colegio Militar Leoncio Prado, y resucita el ambiente de violencia, disciplina y rebeldía soterrada del mundo de los internados. 

"Esa ha sido mi manera de escribir desde el principio, he escrito sobre determinados temas porque me han ocurrido ciertas cosas. En algunos casos he sido muy consciente mientras vivía la experiencia, como en el Leoncio Prado, de que tenía ahí un material maravilloso para fantasear una historia partiendo de él. Desde el comienzo yo pensé que ese era un material, un punto de partida".

La novela narra las experiencias en el colegio militar de un rebelde grupo de novatos –llamados por sus compañeros más mayores "perros"-, que deciden formar un comando clandestino, llamado El Círculo, para luchar contras las violentas novatadas de los veteranos.

                           
Con el tiempo, El Círculo se desvirtúa, pues sus miembros se dedican al contrabando de alcohol y cigarrillos, la organización de partidas prohibidas de dados y el robo de exámenes. La vida en el internado, sin embargo, sufre un giro importante cuando se produce el misterioso asesinato de un delator de El Círculo. 

"Había un clima de prejuicios muy fuertes que estropeaban tremendamente las relaciones entre nosotros, exactamente igual como ocurría en la sociedad peruana, sólo que quizá en el resto de la sociedad estuviera más tamizado por las distancias que se establecían entre las razas y las clases por razones económicas. En el colegio no, todos éramos iguales, y una de las cosas que nos diferenciaba era el color de la piel, y eso creaba, incluso en el lenguaje y los apodos que se utilizaba, muy claramente una representación de ese mundo tan prejuiciado y racista".



Los cadetes del Colegio Militar Leoncio Prado se inician en la obediencia del código castrense, pero también en otro código, el de la hombría, que necesita de la humillación, del sacrificio, de la aceptación de la violencia como conducta necesaria y prescrita: devorar para no ser devorado. El autor fija su mirada en la jerarquía piramidal que impera en el colegio, microcosmos de la sociedad limeña, donde la traición, la violencia, la explotación y la degradación humanas son la garantía para que cada estrato conserve sus privilegios. Todas las contradicciones de la sociedad peruana afloran en este retrato social y político que pone de manifiesto la corrupción y la brutalidad de diversos estamentos en las sociedades contemporáneas.

"Soy un escritor realista. Me gusta fingir la realidad, así como a los escritores fantásticos les gusta fingir la pura fantasía, lo puramente imaginario. Yo tengo esa tendencia natural a escribir historias que simulan ser la realidad. Mi punto se partida siempre es la realidad, y quizá eso lo descubrí en la experiencia de escribir La ciudad y los perros. Utilicé mucho material autobiográfico, pero de una manera muy libre, reelaborándolo, transformándolo, y además añadiéndole constantemente invenciones, personajes y situaciones ficticios, incluso anécdotas que yo recordaba al pasar a la novela inevitablemente se fueron transformando, lo mismo que personajes que tenían modelos vivos fueron convirtiéndose en híbridos".

La novela ha sido adaptada al cine en dos ocasiones: en 1985, dirigida por el peruano Francisco J. Lombardi (1985), y un año después, bajo el título  "Yaguar", en la U.R.S.S.






Obra imprescindible de la narrativa del siglo XX, La ciudad y los perros obtuvo el Premio Biblioteca Breve y su publicación supuso la consolidación del boom latinoamericano. La primera novela del autor peruano causó revuelo en ambientes tan dispares entre sí como la cúpula militar peruana -que no dudó en acusar de comunista a su autor-,  y la crítica especializada -que calificó el libro de obra maestra,  no sólo de la literatura hispanoamericana sino mundial. 

A un año de cumplirse el medio siglo de su publicación, el club de lectura Dante cierra el curso 2011-2012 con la lectura de esta obra.











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