Estuve mucho tiempo sin ir a Tottori, mi pueblo natal; tanto
que llegué a olvidar cuándo había sido la ultima vez que fui. No había en mi
vida ninguna complicación que me impidiera ir al pueblo. Era sólo debido a que
tenía mucho trabajo y me daba un poco de pereza salir. Yo soy el hermano menor
y mis padres, que están en el pueblo, viven con la familia de mi hermano mayor
y están bien. Para mí el pueblo era un lugar al que, si no iba, no pasaba nada.
Creo que en este sentido, no me he portado demasiado bien con mis padres.
Jiro Taniguchi
RECUERDOS DESENTERRADOS
FER GARCÍA – Zona Negativa | 21
SEPTIEMBRE 2021
TANIGUCHI Jirō es uno de esos
autores capaces de poner de acuerdo a todo tipo de lectores gracias a la
impepinable calidad y la solidez de sus trabajos, que le granjearon una
numerosa y fiel legión de seguidores no solo en Japón, sino a lo largo y ancho del
planeta, haciéndole merecedor de prestigiosos galardones en diferentes países y
convirtiéndole en un autor de culto. Todos estos logros los alcanzó desde un
eclecticismo que lo llevaba a escribir obras de corte costumbrista, de serie
negra, ambientadas en vastos parajes naturales que constituían un elemento de
peso en la historia, gastronómicas, de lucha, ciencia ficción o históricas; es
decir, a partir de trabajos aparentemente diferentes y alejados entre sí, pero
que compartían un mismo lenguaje y lograban sus objetivos con rotundidad.
Entre toda su producción, cada
lector disfruta más de una u otra faceta de este versátil autor, pero siempre
ha existido un gran consenso acerca de sus obras de corte costumbrista como su
gran cima artística, entre las que destaca El almanaque de mi padre, una obra
que si bien no fue la primera del autor en publicarse en nuestro país, sí que
fue la que le sirvió para asentarse como un autor fijo en las estanterías de
manga de nuestras librerías durante las dos últimas décadas. Este manga,
titulado originalmente Chichi no Koyomi, vio la luz en el año 1994 en las
páginas de la revista Big Comic, de la editorial Shogakukan. En el año 2001,
Planeta Cómic (por entonces deAgostini) publicó la obra por primera vez en
español, en tres volúmenes de la Biblioteca Pachinko, a la que siguieron
reediciones en un único volumen en los años 2008, 2013 y 2020, siendo la última
de ellas la primera en publicarse en sentido de lectura oriental.
El almanaque de mi padre es la
obra más importante de la rica producción de Taniguchi y la que le confirió el
estatus de autor de culto. En ella nos presenta a Yōichi, un oficinista
corriente de Tokio que debe volver a su pueblo natal, en la prefectura de Tottori (también lugar de nacimiento del autor, que se basó en algunas
experiencias personales) para asistir a los diferentes actos del funeral de su
padre, a quien no veía desde hacía años, debido a los pretextos que siempre
argumentaba para eludir la asistencia a las diferentes reuniones familiares,
sintiéndose ajeno a la muerte de su propio progenitor.
Una vez que llega a la casa en la
que creció, Yōichi se ve arropado por su hermana, su tío y su madrastra, junto
a los que comienza a rememorar ante el féretro de su padre los episodios clave
de su niñez y su adolescencia, los cuales definieron la relación que hubo entre
ellos dos. La percepción que Yōichi tiene de su padre al comienzo de la
historia es la de una persona taciturna, dedicada en exclusiva a su trabajo
como peluquero y barbero, sin relaciones sociales ni intereses de ningún tipo,
de alguien lejano y desconocido, con quien rompió los lazos familiares tiempo
atrás.
Gran Incendio de Tottori (17 de abril de 1952)
El transcurrir de los capítulos,
con conversaciones que desvelan detalles olvidados o directamente desconocidos
por Yōichi, el desentierro de recuerdos borrosos y el descubrimiento de nuevas
perspectivas desde las que analizar los acontecimientos del pasado, lo inducen
a un catártico y revelador viaje de conocimiento propio y de su padre. El
pasado se vuelve presente y proyecta ante él a las figuras de su madre y su
padre, tal y como las percibía cuando vivía bajo su cobijo, iniciando un repaso
a sus días de juegos en el hogar y el negocio familiar, al incendio que asoló
su localidad y destruyó su casa, a su paso por los diferentes estadios de
desarrollo y al progresivo distanciamiento de su padre.
Taniguchi aborda de una manera
compleja las relaciones paternofiliales a través de diversos personajes, con
Yōichi como elemento común de todas ellas, mostrando las diferentes carencias
que tienen cada uno de los progenitores, cómo afectan a la personalidad de su
hijo y a la percepción que él tiene de ellos y explorando las consecuencias
psicológicas a corto, medio y largo plazo. Así, pone de manifiesto la
importancia de la profunda reflexión de los efectos que las acciones de los
adultos tienen sobre ellos mismos, pero especialmente sobre sus propios hijos,
que sufren la pérdida de una estabilidad emocional y que se ven condicionados
por tomas de decisiones ajenas y los requerimientos y dificultades de la vida
adulta.
El duelo por la muerte de un familiar, la marcha de un integrante del entorno más próximo e íntimo, se convierte en un punto de aproximación, en una reunión en la que se estrechan los lazos, descuidados por el paso del tiempo, en la que se repasa la vida del fallecido y se realiza un sentido homenaje a sus logros vitales y sus bondades, ensalzando su figura para que pase a formar parte de la memoria personal y familiar con altos honores, un proceso psicológico de aceptación de la pérdida que el protagonista atraviesa en todas sus etapas, sumiéndolo en un mar de emociones y alterando sus percepciones iniciales.
En octubre de 2020, Planeta Cómic
puso en nuestras librerías una nueva edición de El almanaque de mi padre,
enmarcada en su Colección Trazado, obra que ya había publicado con anterioridad
hasta en tres ocasiones, siendo uno de esos títulos que se mantienen
continuamente en catálogo por su extraordinaria calidad y el prestigio que
otorgan a quienes ostentan sus derechos de edición. Se trata de un único
volumen en tapa dura, con una sólida encuadernación y papel poroso, con una
buena reproducción de los materiales originales, manteniendo las páginas a
color iniciales, y una excelente traducción, con útiles anotaciones que ayudan
a salvar las barreras culturales entre occidente y Japón. Todas estas
características, junto a su tamaño de 15×23 cm, ligeramente superior al
estándar A5, y el hecho de que por primera vez se publicase en sentido de
lectura oriental, convierten a este tomo en la mejor edición hasta la fecha de
un cómic imprescindible.
Fuente:
https://www.zonanegativa.com/el-almanaque-de-mi-padre-de-taniguchi-Jirō/








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