sábado, 12 de marzo de 2016

HACIA LA SOBRIEDAD FELIZ (miércoles 16, 20 h.)

Autor de varios libros, Pierre Rabhi desarrolla en Hacia la sobriedad feliz -traducido por la murciana Marisa Morata- sus ideas sobre la necesidad de un regreso a la sencillez en todos los ámbitos que permita volver a situar al hombre y a la naturaleza en el centro de los intereses humanos.

El libro propone en primer lugar una reflexión sobre lo que han supuesto la modernidad y el progreso. Más allá del discurso convencional de que el progreso ha liberado a la especie humana, Pierre Rabhi postula que la tecnología y el modo de vida que se ha fabricado en torno a esta han logrado, por el contrario, apartar al hombre de su verdadera naturaleza y hacerle infeliz.

Desde luego, la modernidad tuvo la ocasión de ser un hito positivo en la historia de la humanidad; pero lamentablemente desde la Revolución Industrial se puso al servicio del lucro, de las finanzas y de la avidez.

De este modo, el hombre entró en lo que el autor denomina “la era del trabajo como razón de ser”. El ser humano fue arrancado de los ritmos y ciclos que marca la naturaleza y que, como ser natural, son los suyos; mientras era obligado a afanarse en el ritmo vertiginoso que el productivismo capitalista impone para beneficio de una minoría. Le fueron robadas así su identidad, su persona, reduciéndolo a una moderna condición de esclavitud en la que el ser humano solo debe realizarse mediante el trabajo y el consumo.

Aunque Hacia la sobriedad feliz no obvia —y de hecho señala—, los daños que el capitalismo causa a la naturaleza, destruyendo aquello que, no lo olvidemos, es patrimonio de todas, la obra se centra especialmente en la falta de espiritualidad que caracteriza a lo sociedad moderna. El ser humano, nos recuerda Rabhi, necesita de la espiritualidad, pero el sistema ha pretendido sustituirla por la religión del dios arbitrario de las finanzas, al que todo debe ser sacrificado.



Las ideas que recoge este libro, profundamente reflexivo, hablan de la recuperación de la escala humana que la modernidad ha arrasado; recuperar el arte de vivir frente a la economía, a la que Rabhi considera una ciencia cuya complejidad permite justificar el considerable espacio que se le otorga a lo superfluo.

Hay espacio también en el libro para valorar la presente crisis económica y los efectos de esta sobre la sociedad. Para Rabhi, y no es el primero en verlo, el sistema no se puede reparar por lo que resulta indispensable un cambio de paradigma. El nuevo modelo se asentaría sobre la sobriedad feliz:

Frente al «cada vez más» indefinido que arruina el planeta en beneficio de una minoría, la sobriedad es una elección consciente inspirada por la razón. Es un arte y una ética de vida, fuente de satisfacción y de bienestar profundo. Representa un posicionamiento político y un acto de resistencia en favor de la tierra, del reparto y de la igualdad.


      Pierre Rabhi y el Lama Denys
        (entrevista con subtítulos en castellano)


Sobre la posibilidad —e incluso la necesidad humana— de alcanzar esa satisfacción y ese bienestar profundo versa Hacia la sobriedad feliz. Pierre Rabhi basa sus reflexiones tanto en su propia experiencia vital como en las comprobaciones que su carrera profesional le han permitido hacer. 

Y el resultado es un texto lúcido que nos invita a elegir el camino de la sobriedad voluntaria y nos recuerda que «no hay que minimizar en ningún caso la importancia y el poder de las pequeñas resoluciones que, lejos de ser anodinas, contribuyen a constituir el mundo al que cada vez más personas aspiramos.» Así es como Pierre Rabhi lo ve.

Fuente: www.solodelibros.es 

PIERRE RABHI











Las mejores cualidades de la naturaleza, como la flor de los frutales, solo pueden preservarse con el trato  más delicado. Sin embargo, no nos tratamos a nosotros mismos ni a los demás con esa ternura (...) La incesante ansiedad y esfuerzo de algunos es una forma casi incurable de enfermedad. Exageramos la importancia del trabajo que hacemos y, sin embargo, ¡cuántas cosas dejamos por hacer!

Walden. Henry David Thoreau


Pierre Rabhi (Kenadsa, Argelia, 1938). Campesino, escritor y pensador francés de origen argelino, Rabhi es uno de los pioneros de la agricultura ecológica en Francia. Él defiende una sociedad más respetuosa con el hombre y la tierra, y aboga por que el desarrollo de las prácticas agrícolas sean accesibles para todos, especialmente para los más pobres.

Desde 1981 transmite su experiencia en África, Francia y Europa, buscando restaurar la autosuficiencia alimentaria de las personas. Reconocido experto internacional en seguridad de los alimentos, ha participado en numerosos proyectos y en la redacción de la Convención de las Naciones Unidas sobre la lucha contra la desertificación.

Pierre Rabhi clama por la  "insurrección de las conciencias" para unir a la humanidad y dejar de hacer de nuestro planeta un infierno de sufrimiento y destrucción. Ante el fracaso de la condición general de la humanidad y los continuos daños a la naturaleza, Rabhi nos invita a escapar del mito del crecimiento ilimitado y a tomar conciencia de la importancia vital de nuestra madre tierra para marcar el comienzo de una nueva ética que nos conduzca a una "sobriedad feliz".


Rabhi ha colaborado en el origen de numerosas estructuras nacidas de su propia iniciativa -Terre et Humanisme -libre de toda referencia ideológica, confesional, de toda autoridad espiritual o laica; y que concentra sus acciones humanistas en la práctica de alternativas que concilian la seguridad y la salubridad alimentarias y salvaguarda la autonomía y la supervivencia de las poblaciones-, el Movimiento Oasis, el centro agroecológico  Amanins,  y más recientemente Mouvement ColibrisHa impartido conferencias en numerosos lugares, y ha publicado más de veinte libros, entre otros: "Hacia la sobriedad feliz", "Pierre Rabhi, sembrador de esperanza - Entrevista con Olivier Le Naire", "Agroecología, una ética de la vida ", y "El poder de la moderación".







domingo, 14 de febrero de 2016

VAGABUNDO EN ÁFRICA (miércoles 17, 20h)

















De los libros que componen tu trilogía africana, ¿cuál es tu preferido y qué ruta disfrutaste más?

Sin duda el primero, “El sueño de África”, aunque tenga mayor calidad literaria, en mi opinión, el segundo, “Vagabundo en África”. En el “Sueño…” puse los pies en todo mi mundo imaginario infantil.














Escrito en primera persona, además de narrar la experiencia del viaje del propio Reverte, en "Vagabundo en África" se profundiza en la historia de los territorios por donde viaja el autor.

Javier Reverte es capaz de contar la historia de Sudáfrica o de cualquier otro país de una forma amena y completa. Por ejemplo, al entrar a un bar de una pequeña ciudad del interior de Sudáfrica se refleja la situación en la que unos ingleses blancos beben ruidosamente separados del resto de personas de raza negra, a partir de ese ejemplo se profundiza en el conflicto racial del país y en sus orígenes. Remontándose a los bóers, aquellos colonos holandeses llegados en el siglo XVII que lucharon contra los nativos (zulúes, ndebeles, etc.) y que posteriormente también lo hicieron contra las ansias expansionistas del Imperio Británico. Aunque perdieron la guerra, impusieron sus propuestas segregacionistas que condujeron al apartheid.















Javier visita, además de Sudáfrica, Zimbabue, Tanzania, Ruanda y la República Democrática del Congo. El objetivo final es conseguir navegar el río Congo, algo a lo que está totalmente decidido, seguramente debido a los libros que ha leído con anterioridad. Tal es la fuerza de los sueños que está a punto de costarle la vida la citada navegación, y aun así se plantea continuar río arriba. Esto se ilustra a las mil maravillas con el refrán suajili que el mismo cita: “Donde hay un deseo, hay siempre un camino“.

He citado esta frase, aunque ya la cité hace un par de semanas cuando la descubrí en el libro, porque quiero recopilar en esta entrada las frases que más me han marcado de este libro, y no son pocas. Por supuesto que el libro habla muy a las claras de cómo el colonialismo europeo se impuso en el continente y cómo después (y aún hoy) siguió el pueblo oprimido por diferentes causas, estando hoy claramente amenazado por el incremento de las enfermedades, la superpoblación de las ciudades, etc.


“Lo mejor de los viajes es ver paisajes que te hipnotizan y encontrar hombres que te sorprenden. Siempre hay paisajes insospechados que añorarás mientras vivas y siempre hay tipos de una pieza con los que te tropiezas en el camino, a los que no volverás a ver jamás y echarás de menos toda tu existencia”. Javier Reverte.

“Lo mejor de viajar es que uno se hace solidario de los otros. Porque cuando viajas, la gente te ayuda, y aprendes que debes ayudar a los extranjeros que vienen a tu país. Los que no viajan tienen la cabeza cerrada y el corazón seco. Pueden ser más ricos, pero son más egoístas y menos inteligentes. Ricos, sí; pero tontos”. Yombe.

“Viajar prolonga tu vida, la llena de rostros y paisajes, de cantos de otras voces y de horizontes que ignorabas”. Javier Reverte.

“Viajar es descubrir que todo el mundo se equivoca. Cuando uno viaja, tus convicciones caen con tanta facilidad como las gafas; sólo que es más difícil volver a ponerlas en su sitio”. Aldous Huxley.

Y una frase sacada también del libro y que pone de manifiesto la clase de gobernantes que ha habido en muchos países de África, en la mayoría de los casos amparados por (y al servicio de) las grandes potencias económicas (Francia, EE.UU., Reino Unido, etc.):

“Sé que las cosas van mal para todos vosotros. Por eso, creo que convendría añadir un artículo nuevo en la Constitución, el artículo quince: arregláoslas como podáis“. Mobutu, Presidente del Zaire, dirigiéndose a su pueblo en un discurso en Kisangani.






(Fragmentos extraídos de https://losmeandros.wordpress.com)




JAVIER REVERTE




Javier Reverte es madrileño y estudió Filosofía y Periodismo. Ejerció como periodista durante casi 30 años, trabajando como corresponsal de prensa en Londres, París y Lisboa, y como enviado especial en numerosos países de todo el mundo. También ha ejercido como articulista, cronista político, entrevistador, editorialista, redactor jefe de mesa, reportero del programa “En Portada” de RTVE y subdirector del desaparecido diario “Pueblo”.






























En su faceta de escritor, es autor de varios libros de viajes que han tenido una gran acogida entre los lectores españoles. Algunos de sus títulos son “Trilogía de África” (“El sueño de África”, “Vagabundo en África” y “Los caminos perdidos de África”), “Corazón de Ulíses”, “Billete de Ida” (antología de sus reportajes viajeros), “El río de la desolación” (un viaje por el Amazonas) , “La aventura de viajar” (memorias de diversos viajes a lo largo de su vida), “El río de la luz” (un viaje por Alaska y Canadá) y el recientemente aparecido “Un verano chino”.


Entre sus novelas destacan “Todos los sueños del mundo”, “La noche detenida”, “El médico de Ifni”, “Venga a nosotros tu reino” y “Barrio Cero”. 

Es autor de una biografía –“Dios, el Diablo y la Aventura”- sobre el sacerdote madrileño Pedro Páez, el primer europeo que alcanzó a ver las fuentes del Nilo Azul, en Etiopía.



          Escritores viajeros en el siglo XXI


Además de prosa, ha cultivado la poesía. Su libro “Trazas de polizón”, publicado en el 2005, reúne tres poemarios. 

En 2011 publicó el libro “Poemas Africanos”.


LAS FALDAS DE MI TIENDA

He de añorar, hasta la hora de mi muerte,
una manta en el suelo,
en soledad, bajo la falda de mi tienda,
soñando una mujer que, tendida a mi lado,
pinte una risa alegre entre sus labios
y admire, como las madres justas y burlonas,
la torpeza infantil de mis hazañas.
Y que luego me abrace y me divierta
como saben hacerlo las hembras descaradas.

Más allá de mi tienda, quiero sentir el pulso
de la montaña vieja que guarda mis espaldas
y notar en mi vientre el viento silbador
que levanta las faldas de mi tienda.

Y escuchar el quejido del búho
y la tos del chacal
los pasos tenebrosos de la noche
donde no somos nada o quizás somos todo.

Pues la noche es angustias,
recuerdo de tus muertos, dolor de tus fracasos.
Pero es ansia también de orgullos necesarios,
la altivez de tu casta y el trono del valor.

Anhelo ese instante íntimo del miedo,
en soledad,
cuando busco coraje donde sólo hay abismo,
donde me crezco hombre
mientras aúlla el viento bajo el cielo de piedra
y levanta las faldas de mi tienda.
Noches al fin y al cabo,
noches que nos dominan, las noches victoriosas,
noches que se detienen desde el final del tiempo,
noches que nunca engañan,
noches en duermevela en las que a nadie debes
y nadie, al mismo tiempo, a ti te deba nada.

Y gime el ”haboob”, lúbrico:
trae lamentos lascivos,
susurros sin palabras
que levantan las faldas pudorosas de mi tienda
y me dejan desnudo bajo la noche brava.

(Wadi Halfa, Sudán, 2000)






sábado, 16 de enero de 2016

PRIMERA MEMORIA (miércoles 20, 20h)


Primera memoria  (1960) es la obra que da inicio a la trilogía Los mercaderes, completada  por  Los soldados lloran de noche (1964) y La trampa (1969),  donde se cierne la figura de la abuela, doña Práxedes, uno de esos personajes que dirigen su existencia y la de los demás, llenos de perversidad y altanería y que privilegian a los parientes que le son afines y saben adularla, perpetuando ese estado de mentira y simulación que consienten mantener dicha actitud de supremacía, y se avala de una absoluta impunidad de cacique. 

Lo que inspira y condiciona cada acto humano es el simulacro de la Guerra civil... Más desconsoladoras resultan las dos obras siguientes, Los soldados lloran de noche y La trampa, donde la desolación llega a su epílogo, porque los jóvenes protagonistas ahora son adultos, en el escenario ya conocido de la isla, donde la abuela ha reunido por última vez a sus familiares para celebrar su centenario.  

El hombre es hombre porque recuerda. 
Anatole France

Primera memoria está considerada como la obra de la memoria de una adolescente, en la cual se proyectan las circunstancias personales de la escritora con la óptica de una edad que coincide con la de la protagonista, incluso en los lugares recordados.

Niños en el puerto. Años 30.
La guerra, aunque seguida a distancia desde la isla de Mallorca, marca el confín de un mundo dividido en dos bandos y sanciona los ultrajes de los potentes sobre los derrotados. Y en esta cultura del enfrentamiento el odio es el intricado vínculo que encadena en un destino común a los miembros de esta sociedad.


Mallorca fue un bálsamo donde Ana María Matute trató de mitigar sus desavenencias conyugales. La autora se refugió en casa de Camilo José Cela y Charo Conde en Son Armadans (Palma) a finales de los años cincuenta, poco después de contraer nupcias con el también escritor Eugenio de Goicoechea. 

De la estancia en la isla y de lo que le relató el matrimonio Cela- Conde y allegados, la escritora extrajo materia novelable para Primera memoria, una historia con la que consiguió el Premio Nadal en 1959. La novela está ambientada en la Mallorca de la Guerra Civil y franquista, pero está narrada desde el recuerdo de una voz adulta que conoció con doce años el barrio de Santa Catalina, el Port o Son Major (probablemente Cala Major).


Con un hábil empleo de la condensación descriptiva y un sólido entramado de imágenes y motivos recurrentes, Primera memoria pone en liza dos cosmovisiones en conflicto: la de Matia, la adolescente que inicia su particular camino de perfección aún con los recuerdos idealistas y evasivos de la infancia, y la de su abuela, cuya inflexible figura domina y oprime la vida de la isla. Un conflicto narrado desde la perspectiva de una Matia adulta que no esconde la fragilidad de sus recuerdos. Es más, el desafío estético que propone la novela está indisolublemente ligado a la maleabilidad de la memoria y al paralelismo que se establece entre cómo opera el recuerdo y cómo germina el relato. En ambos casos, para atisbar una cartografía llena de ambigüedades y lagunas indescifrables.

De ahí el halo remoto e irreal que reviste la narración y la intensa sugerencia que alberga cada pasaje, en cuyo reverso se esconde siempre una posición moral equívoca o un suceso opaco. En ese microcosmos de valores pétreos que muestra la isla, cada uno de los personajes que rodean a Matia encarna una sanción moral latente del statu quo. Desde su condición de niña y extraña a todo ese universo, Matia llevará a cabo un trayecto doble por el que penetrará en las cavidades ocultas que sustentan el poder de su abuela a la par que advertirá los límites de su rebeldía. Así, el descubrimiento de la injusticia no podrá ir acompañado de una restitución del orden, y Matia abandonará la ingenuidad de su infancia asumiendo en ese tránsito la huella que en ella anida incluso de aquello que rechaza.

Interior Catedral de Santa María (Palma)
El despertar de Matia, pues, estará asociado a la incapacidad de escapar a la degradación que la rodea y, en definitiva, al desenmascaramiento de sí misma. Su traición final no será un simple acto de cobardía, sino el aterrizaje en la crisis perpetua de la lucidez adulta, aquella que condena a distanciar la acción del pensamiento. Y entonces, esa nueva Bernarda Alba que tiene por abuela seguirá siendo aborrecible pero ya no tan distante, pues Matia advertirá como la prisión de la isla ha parcelado ya su fuero interno. De ahí que la solución al conflicto entre ambas, más que una final sólido, sea la asunción de la precariedad de la propia posición ante la realidad. Y en esa aceptación es donde el trabado y sugerente mundo simbólico de Matute cristaliza con mayor profundidad y riqueza, y Primera memoria asume un tono entre elegíaco y desencantado que alimenta sin fin su propia lectura. 

Primera memoria no es la complacida búsqueda del tiempo perdido, ni el lento revivir de algunos años lejanos que el tiempo ha jaspeado de melancolía y nostalgia. Es, esencialmente, la creación consciente de un mundo iluminado de luz propia, visto en primera persona por una mujer adulta que permanece escondida detrás de la misma protagonista. 

Fuente: .http://www.ub.edu/cdona/lletradedona/primera-memoria



ANA MARÍA MATUTE




Académica de la R.A.E., Ana María Matute fue galardonada con premios como el Nacional de las Letras o el Cervantes.

Nació en Barcelona el 26 de julio de 1925 en el seno de una familia acomodada.  

Al estallar la guerra civil todo cambia. Es la segunda de cinco hermanos. Se queja de falta de cariño materno, quizás suplido por el afecto de su padre, el cual, tras sus viajes a Berlín o Londres le cuenta a la pequeña Ana María historias fantásticas.

En uno de esos viajes le trae a Gorogó, un muñeco negro que le servirá de personaje en Primera memoria. La pequeña Ana María parece heredar la afición por los viajes y la fantasía de su padre.

A los cuatro años está a punto de morir por una infección de riñón y al año siguiente escribe su primer cuento, ilustrado por ella misma. Con ocho años vuelve a pasar por otra enfermedad grave, por lo que la envían a Mansilla de la Sierra (La Rioja) con sus abuelos. Vivió también en Barcelona, Madrid y Mallorca. Se educa en un colegio religioso en Madrid.

El chico de al lado, su primer relato publicado, aparece en la revista Destino en 1942. Pequeño teatro, su primera novela,  la escribe a los 17. Ignacio Agustí, director de la editorial Destino, le ofrece un contrato de 3.000 pts., que acepta. Sin embargo, Pequeño teatro no se publicará hasta ocho años después.







Escribe Luciérnagas en 1949 y queda semifinalista del Premio Nadal, pero la censura le impide publicarla, y en 1955 sale a la luz  una revisión de esta obra llamada En esta tierra. Pero en 1993 recuperará la versión original y será la que publique, rechazando la segunda versión.

En 1952 se casa con el escritor Eugenio de Goicoechea. Tienen un hijo, Juan Pablo, en 1954. Se separan en 1963. En 1953 publica la novela La pequeña vida que más tarde llamará El tiempo.








Comienza su trilogía Los mercaderes en 1960 con Primera memoria. La seguirán Los soldados lloran de noche y  La trampa.




De 1965 a 1966 trabaja como lectora en Bloomington (Indiana), y en 1968 en Norman (Oklahoma). Es calificada como mejor novelista de la posguerra.  



Ana María Matute: "La niña de los cabellos blancos"


Estuvo nominada para el premio Nobel de literatura, y en 1976, según la academia sueca, su candidatura era la que más pesaba junto a la de Aleixandre. Fue finalista del premio Andersen y no ganó debido a que las obras llegaron al jurado solo en castellano, aun a pesar de que estaban traducidas.

En Junio de 1977 viajó a Bulgaria con "Escritores por la paz". Ingresa en la Real Academia Española de la Lengua en 1996 y el 18 de enero de 1998 lee su discurso y ocupa el asiento K, anteriormente ocupado por la cartagenera Carmen Conde, siendo así la tercera mujer en ingresar en 300 años. Es miembro honorario de la Hispanic Society of America y de la American Association of Teachers of Spanish and Portuguese. Hay un premio literario que lleva su nombre.

En 2007 recibe el prestigioso Premio Nacional de las Letras, otorgado por el Ministerio de Cultura y en 2010 se convierte en la tercera mujer en obtener el Premio Cervantes otorgado por el Ministerio de Cultura de España.


La universidad de Boston tiene en su biblioteca un fondo llamado Ana María Matute Collection. Sus libros han sido traducidos a 23 idiomas. La autora falleció en junio de 2014 a los 88 años de edad.


OBRA

Los abel. Barcelona: Destino, 1948. Novela.
Fiesta al Noroeste. Madrid: Afrodisio Aguado, 1953. Novela.
Ganadora del III Premio Café Gijón 1952
La pequeña vida. Madrid: Tecnos, 1953. Novela. 
Pequeño teatro. Barcelona: Planeta, 1954. Novela.
Ganadora del III Premio Planeta 1954
En esta tierra. Barcelona: Éxito, 1955. Novela.
Los niños tontos. Madrid: Arión, 1956. Cuentos.
El país de la pizarra. Barcelona: Molino, 1957. Cuento. 
El tiempo. Barcelona: Mateu, 1957. Cuentos.
Los hijos muertos. Barcelona: Planeta, 1958. Novela.
Ganadora del Premio de la Crítica 1959
Ganadora del Premio Nacional de Literatura 1959
Paulina, el mundo y las estrellas. Barcelona: Garbo, 1960. Novela. 
El saltamontes verde. Barcelona: Lumen S.A., 1960. Cuentos.
Primera memoria. Barcelona: Destino, 1960. Novela.
Ganadora del XVI Premio Nadal 1959
A la mitad del camino. Barcelona: Rocas, 1961. Cuentos.
Libro de juegos para los niños de los otros. Barcelona: Lumen S.A., 1961. Cuentos.
Historias de la Artámila. Barcelona: Destino, 1961. Cuentos.
El arrepentido. Barcelona: Rocas, 1961. Cuentos.
Tres y un sueño. Barcelona: Destino, 1961. Cuentos.
Caballito loco. Barcelona: Lumen S.A., 1962. Cuentos.
El río. Barcelona: Argos, 1963. Cuentos.
Algunos muchachos. Barcelona: Destino, 1964. Novela.
Los soldados lloran de noche. Barcelona: Destino, 1964. Novela.
Ganadora del Premio Fastenrath 1962
El polizón del "Ulises". Barcelona: Lumen S.A., 1965. Cuentos.
Ganadora del VIII Premio Lazarillo 1965
Conferencia. Discurso/Conferencia. En: El autor enjuicia su obra. Madrid: Nacional, 1966. Discurso/Conferencia.
La trampa. Barcelona: Destino, 1969. Novela.
La torre vigía. Barcelona: Lumen S.A., 1971. Novela.
Sólo un pie descalzo. Barcelona: Lumen S.A., 1983. Cuento.
Ganadora del Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 1984
La virgen de Antioquía y otros relatos. Madrid: Mondadori, 1990. Cuentos.
De ninguna parte. Madrid: Fundación de los Ferrocarriles Españoles, 1993. Cuento.
Luciérnagas. Barcelona: Destino, 1993. Novela.
La oveja negra. Barcelona: Destino, 1994
El verdadero final de la bella durmiente. Barcelona: Lumen S.A., 1995. Cuento.
El árbol de oro y otros relatos. Madrid: Bruño, 1995
Casa de juegos prohibidos. Madrid: Espasa Calpé, 1996. Ensayo.
Cuaderno para cuentas. Cuento. En: Madres e hijas. Freixas, Laura (ed.) . Barcelona: Anagrama, 1996. Cuentos.
Olvidado rey Gudú. Madrid: Espasa Calpé, 1996. Novela.
Los de la tienda; El maestro. Barcelona: Plaza y Janés, 1998
Todos mis cuentos. Barcelona: Lumen S.A., 2000
Aranmanoth. Madrid: Espasa Calpé, 2000. Novela.
Paraíso inhabitado. Barcelona: Destino, 2008. Novela.
La puerta de la luna. Barcelona: Destino, 2010. Cuentos.
Sólo un pie descalzo. Barcelona: Destino, 2013. Novela.
Demonios familiares. Barcelona: Destino, 2014. Novela.





sábado, 12 de diciembre de 2015

BEN EN EL MUNDO (miércoles 16, 20 h)




Escrita por Doris Lessing en 2000,   Ben en el mundo nos cuenta la vida de Ben Lowatt, continuando la historia iniciada doce años atrás en El quinto hijo, en donde se origina la trama de Harriet -su madre- y su familia.


Al igual que en El quinto hijo, en esta breve novela Ben Lowatt es el personaje principal, siendo la única referencia que puede apreciarse como continuación de la saga: Ben, adulto. Los personajes, el tiempo y el mundo "nuevo" que le rodean son distintos. Han pasado unos años, y Doris Lessing inserta en su texto aspectos ligados a la globalización, la prostitución y el narcotráfico.



Ben ha sido arrojado de una felicidad que en realidad nunca le perteneció: apenas pudo contar con la transitoria compasión de su madre; ahora, Ben se enfrenta solo al mundo: conoce la mentira, la indiferencia, el morbo, la burla, la explotación y la violencia. Pero también el afecto, porque Ben causa entre algunas de las personas que lo conocen distintos tipos de sentimiento, exponiédose el conflicto que Lessing elabora con habilidad narrativa, con anhelado poder de síntesis y con un notable conocimiento de todo aquello que se perfila como humano, demasiado humano, forzando al lector a preguntarse acerca del sentido de las diferencias entre el animal y el ser humano mientras nos sitúa, con Ben, entre Inglaterra, Francia, Brasil y los Andes.

Sin pretexto, sin ingenuidades, sin callejones con salida: el  mundo no es tan bello, tal y como ya sabía Ben. 

La naturaleza dramática del protagonista, revelada desde el principio, constituye durante la trama una situación aparentemente normal... hasta llegar a constituirse como detonante de ese destino inapelable , trágico.  


Ben en el mundo ha sido relacionado con diversas obras literarias:   Bartleby, el escribiente (1853) de Herman Melville, La metamorfosis (1912) de Franz Kafka, El extranjero (1942) de Albert Camus, 1948 (1949) de George Orwell, Ojos azules (1970) de Toni Morrison, y Tierra desacostumbrada (2008) de Jhumpa Lahiri.