viernes, 10 de septiembre de 2021

"El infinito en un junco" | Irene Vallejo | miércoles 15 de septiembre | 20 h

 



El fenómeno de ventas de 'El infinito en un junco', el ensayo que ya era un éxito antes de publicarse

Irene Vallejo, Premio Nacional de Ensayo 2020, es responsable de uno de los éxitos más insólitos de las letras españolas de los últimos años

Un ensayo de 452 páginas sobre la historia de los libros no parece, de entrada, destinado a ser un superventas por muy bueno que sea. Eso lo tenían claro casi todos los implicados en la publicación de El infinito en un junco, de Irene Vallejo (Siruela, 2019). Pero después de meses situado en los puestos más altos de la lista de los más vendidos ya se puede hablar de todo un fenómeno. No inexplicable pero sí sorprendente si se atiende al tipo de publicaciones que triunfan entre el público de forma masiva ¿Cómo ha sucedido?

La autora ganó el Premio Nacional de Ensayo a principios de noviembre, lo cual es una ayuda evidente a su popularidad, pero el éxito de El infinito en un junco ha sido progresivo desde su publicación en septiembre del año pasado. Chema Aniés, de la librería La Anónima de Huesca comenta a elDiario.es por teléfono: "Es algo increíble. Que coincida una obra de muy buen nivel con un éxito comercial es algo que se da muy pocas veces y en este caso ha sido impresionante. Ha sido poco a poco, porque no fue una aparición deslumbrante quitando en Aragón, donde era conocida". 

Irene Vallejo ya escribía columnas en El Heraldo de Aragón –ahora también lo hace en El País Semanal– y había publicado varios libros. Entre ellos, las novelas La luz sepultada (2011) y El silbido del arquero (2015), ambas en la editorial Contraseña, que en junio de 2020 también sacó al mercado El futuro recordado, una antología de sus textos en el periódico aragonés. Alfonso Castán, editor de Contraseña junto a Francisco Muñiz, cuenta vía telefónica que cuando llegó a sus manos el manuscrito del ensayo vio que era un libro que necesitaba otro tipo de editorial.

"Tenemos una gran amistad con Irene y cuando me contó lo que estaba elaborando, yo tuve claro que ese no era un libro para nosotros porque no publicamos ensayo y por lo que me explicaba, en una editorial importante podía tener más repercusión. Yo había conocido a Julio Guerrero cuando aún era editor independiente y sabía que ahora trabajaba en Siruela. Así que le dije a Irene que cuando lo terminase, se lo pasaría a él para ver qué le parecía. Además, Julio había leído El silbido del arquero y le había gustado mucho. Recuerdo que se lo pasé un viernes y el lunes me llamó para decirme que le había parecido muy interesante y que quería publicarlo", comenta Castán orgulloso.

No lamenta el no haberlo publicado en su editorial, una pregunta a la que ya ha respondido varias veces. "Sé que con nosotros el libro no habría tenido esa repercusión o habría sido muy difícil. Aunque por suerte somos una editorial con una buena distribución, nuestros libros llegan a las librerías de toda España y tenemos nuestro público, no habría sido lo mismo. Y no nos arrepentimos porque por delante del dinero está nuestro aprecio". Además, de alguna manera también han salido ganando: "los libros que Irene ha publicado con nosotros también se han beneficiado. Por ejemplo, de El silbido del arquero este año hemos tenido que sacar tres ediciones. Y también me alegré porque Julio es amigo y sé que a él un éxito como este le ha venido muy bien. Entonces todos contentos", afirma riendo.

¿Cómo influye el tamaño de una editorial en el triunfo de un título? Castán contesta que Siruela tiene medios, sobre todo en cuanto a prensa y contactos, para hacer que un libro se convierta en un éxito. "Hay que intentar llegar al mayor número de lectores posibles y para eso hay que intentar que los libreros conozcan el libro, lo lean". Añade que tener suerte con las menciones en los medios es también muy importante. "Alberto Manguel escribió la primera reseña en El País y eso ya fue un buen paso. Luego Luis Alberto de Cuenca publicó otra en el ABC. Son personas con cierto nombre. Y claro, el propio Mario Vargas Llosa, que escribió un mensaje a la editorial diciendo que le había parecido una obra maestra. Pero creo que la determinante fue una columna de Juan José Millás. Se fueron publicando una serie de recomendaciones que fueron como la chispa que inició el incendio".

Ofelia Grande, directora de Siruela, explica por correo electrónico a elDiario.es que ni ellos se imaginaban este fenómeno. "Lo publicamos porque nos pareció un libro maravilloso que encajaba mucho, además, con el 'espíritu' de Siruela y sabíamos (o más bien creíamos) que tendría éxito entre los lectores, entre los muy lectores. Pero tengo que decir que muy poco tiempo después de su publicación, en el mes de diciembre, ya intuíamos que iba a funcionar muy bien. Había muchas señales de ello. Ahora lo comentamos con la autora y nos reímos porque en enero le dije 'vamos a vender más de 100.000'. Y así ha sido".

Para ella los lectores son los principales responsables del fenómeno. "Sin duda son siempre los que convierten un libro en un éxito" aunque añade que una buena campaña de marketing siempre ayuda, "pero como lo hacen muchas otras cosas". "Con una campaña se puede crear un éxito momentáneo. Pero un éxito sostenido en el tiempo, que va creciendo (y sigue) como una ola, solo se consigue con lectores entusiasmados, con libreros generosos, con medios de comunicación cómplices, con bibliotecarios entregados… con una red de amigos del libro que se lo cuentan de uno a otro y con una autora que cree en lo que dice y lo transmite como pocas personas saben hacerlo".

El papel de los libreros y libreras
Los medios reseñan y las editoriales hacen campañas, pero que el librero o la librera conozca el título, como comentaba Alfonso Castán, es vital. Al fin y al cabo es quien finalmente interactúa con el cliente y puede influir en la decisión de compra, recomendando un título al indeciso o darle visibilidad al libro en la mesa de novedades. Podría ser el prescriptor a pie de calle junto a los propios lectores que contribuyen con el boca a boca.

Chema Aniés comenta que tienen una gran influencia pero reducida a su zona. En el caso concreto de El infinito en un junco, Irene Vallejo partía con una ventaja a la hora de convencer al gremio: la materia de la que trata. "En cuanto los libreros se lo leyeron, se implicaron. Primero por el tema, ya que es la historia del libro, de la escritura, de la cultura, que nos gusta y nos afecta a todos. Y segundo por cómo está escrito: no es un ensayo árido, es muy literario. Y conocerla a ella en las diversas presentaciones que ha hecho por toda España, creo que ha reforzado la intervención", sostiene.

La venta online ha hecho mella en el poder de los trabajadores de las librerías a la hora de impulsar un fenómeno. Sobre todo en este 2020, con el confinamiento que impedía o impide acudir a adquirir volúmenes en persona. Pero las librerías independientes se han organizado para mantener a sus clientes en la plataforma Todostuslibros.com. Hasta ahora solo permitía localizar el título deseado en más de 700 comercios, pero el pasado 12 de noviembre, Día de las Librerías, se lanzó oficialmente su servicio de compra online. Interactúa directamente con la web Las librerías recomiendan, un espacio en el que libreros y libreras escogen libros y escriben reseñas y recomendaciones. Así, esa figura de guía de lectura no se pierde al desaparecer el encuentro en el espacio físico. 

Juan Marqués es el coordinador de dicho espacio online, además de poeta (ha publicado recientemente el libro Diez mil cien en la editorial Planeta y ha ganado el X Premio Iberoamericano de Poesía Hermanos Machado). Explica vía correo electrónico a elDiario.es que para los libreros un fenómeno como el de El infinito en un junco "es algo muy importante, de verdad, porque realmente hacen falta libros que se lean masivamente. Es tremendo pero del ochenta y muchos por ciento de los 65.000 libros que se publican anualmente en España no se venden ni cien ejemplares. Gestionar toda esa avalancha es ineludible, por supuesto, porque que no se vendan no quiere decir que no sean necesarios o valiosos, pero supone muchísimo trabajo que es poco rentable. Si un solo título vende lo mismo que otros varios miles hace que la cosa se equilibre, que merezca la pena".




Según su visión, hay poca ciencia en el papel de la editorial a la hora de que un libro triunfe. "Hay cientos de ellas que hacen un trabajo impecable, y todas merecen que una vez en su existencia tengan un 'junco', pero lo normal es que no suceda. Es el caso de Pre-Textos con Louise Glück, la nueva Premio Nobel: llevan años apostando por ella sin apenas vender nada de los siete libros que le han publicado, y en 15 minutos, tras el anuncio de Estocolmo, vendieron todo lo que tenían repartido y hasta almacenado. Algo así como un 700% más de lo que habían vendido nunca de ella. De todos modos, son fenómenos incomparables: incluso en ese caso la poesía es minoritaria, comparado con lo de Irene Vallejo. Según publicó Andrés Trapiello en El Mundo, el agente de Glück no ha renovado el contrato con la editorial valenciana en busca de otra más grande, lo que ha provocado cierto revuelo en el sector.

En 'Las librerías recomiendan' publicaron muy pronto una reseña sobre el libro, ya que Chema Aniés, que había leído las galeradas avisó de que "podía pasar algo gordo con él". Sin embargo no le da demasiada importancia a ese hecho, para él no fue determinante. "Simplemente fue una voz más que alertó pronto: una voz, eso sí, entusiasta, seria, autorizada, cariñosa... pero una más en el enorme y prestigioso coro de recomendadores que lo leyeron pronto", sostiene.

Para él, el fenómeno se produce gracias a "la presencia en redes sociales, las recomendaciones, la visibilización constante... Si hay por todas partes un clamor unánime alrededor de un libro (y además en todos los ámbitos: la Universidad y los fanzines, el público exigente y el llamado 'lector común' –que, por cierto, yo creo que no existe–, las revistas hipsters y los clasicistas..., entonces es como una mecha. Y si la editorial reacciona a tiempo, como tan bien hizo Siruela, y se centra en ello en cuanto percibe el runrún, y la autora (que es, por cierto, un verdadero encanto) ayuda con disponibilidad para todo tipo de promoción... pues puede llegar a suceder esto".

¿Cuál es el futuro que le espera a El infinito en un junco? ¿Ha llegado al tope de su alcance? Ofelia Grande, que ya ha vivido un éxito como este en su editorial con libros como El último barco de Domingo Villar, Imperiofobia y Leyenda Negra de Elvira Roca o Biografía del silencio de Pablo d´Ors, está convencida de que el 'junco' acaba de empezar su recorrido y no tiene fin. "Falta que se publique en las casi 30 lenguas que ya lo han contratado, que llegue a los colegios, institutos, universidades, que alcance a más lectores… Todos ellos van a quedar 'hechizados' y ese es el único secreto. No hay más. Ni menos".

Carmen López
https://www.eldiario.es/cultura/libros/fenomeno-ventas-infinito-junco-ensayo-exito-publicarse_1_6443861.html


ENTREVISTA A IRENE VALLEJO

https://www.youtube.com/watch?v=CsleMPiZNUg






Irene Vallejo Moreu (Zaragoza, 1979) es una filóloga y escritora española.1​ Entre otros premios ha recibido el Premio Nacional de Ensayo 2020 por su libro El infinito en un junco.

Doctora en Filología Clásica por las universidades de Zaragoza y Florencia, su labor se centra en la investigación y divulgación de los autores clásicos; así, por ejemplo, colabora con los periódicos Heraldo de Aragón y El País, donde mezcla temas de actualidad con enseñanzas del mundo antiguo. Fruto de ese trabajo ha publicado dos libros recopilatorios de sus columnas semanales, El pasado que te espera y Alguien habló de nosotros. 

Compagina esa labor con su actividad literaria. En 2011 publicó su primera novela, La luz sepultada, una historia cotidiana de sentimientos y miedos situada en la Zaragoza de 1936 frente al inminente estallido de la guerra civil española. Su segunda novela fue El silbido del arquero, publicada por la editorial Contraseña, en la que plantea una historia de aventuras y amor, ambientada en tiempos legendarios, recordando a los conflictos contemporáneos.  También ha cultivado la literatura infantil y juvenil con las obras El inventor de viajes, ilustrada por José Luis Cano, y La leyenda de las mareas mansas, en colaboración con la pintora Lina Vila. ​ Ha sido incluida en la antología de narradoras aragonesas Hablarán de nosotras (2016) con el relato El mal invisible. 

En 2020 fue galardonada con el Premio Nacional de Ensayo por su libro El infinito en un junco, siendo la quinta mujer galardona con este premio desde que se creó en 1975. La primera mujer que recibió el galardón fue la filósofa Celia Amorós en 2006. 

El 23 de abril de 2021, día de Aragón (debido a la festividad de San Jorge, su patrón), coincidente con el Día Internacional del Libro, recibe la máxima distinción institucional otorgada por el Gobierno de Aragón: el premio Aragón 2021. El premio le fue entregado, en el mismo acto en el que la medalla de las Cortes de Aragón fue concedida a las personas mayores, en el palacio de la Aljafería, fortaleza medieval de origen andalusí en la que actualmente tiene su sede el parlamento aragonés. Curiosamente, tal y como ella misma y el presidente de Aragón, Javier Lambán Montañés, afirmaron en el acto, la idea de escribir El infinito en un junco se le ocurrió en el patio del propio palacio en el que le fue entregado el premio. La entrega fue emitida por Aragón Televisión y Aragón Radio en directo. 

En la mañana del mismo 23 de abril, dio en Barcelona el pregón de la Lectura del Día del Libro (Sant Jordi) de la capital catalana, acompañada de su alcaldesa, Ada Colau. 

Obras
Terminología libraria y crítico-literaria en Marcial (2008)
El pasado que te espera (2010)
La luz sepultada (2011)
El inventor de viajes (2014)
La leyenda de las mareas mansas (2015)
El silbido del arquero (2015)
Alguien habló de nosotros (2017)
El infinito en un junco (2019)

Premios y reconocimientos
Quinto Certamen Los Nuevos de Alfaguara (1997)
Premio Búho '97 a los Aragoneses del Año.
Premio de la Sociedad de Estudios Clásicos al Mejor Trabajo de Investigación (2005)
Mención especial del Jurado en el Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza (2012)
Premio Sabina de Plata (2017)
Premio Ojo Crítico de narrativa (2019)10​
Premio Los Libreros Recomiendan (2020), en categoría de no ficción, por El infinito en un junco. 
Premio Nacional de Ensayo (2020) por El infinito en un junco. 
Premio de Literatura José Antonio Labordeta (2020).
Premio Aragón 2021, máxima distinción que concede el Gobierno autonómico aragonés. ​

https://es.wikipedia.org/wiki/Irene_Vallejo




miércoles, 16 de junio de 2021

PROGRAMACIÓN 2021-22



 (Pulsa clic sobre la imagen para ampliar)
 

lunes, 14 de junio de 2021

"Purga" | Sofi Oksanen | miércoles 16 de junio | 20 h

 


Supongo que, como se dice, la verdad está siempre en los detalles, y como ha dicho un colega finlandés: si quieres escribir sobre sexo para que no parezca pornografía tienes que ahondar en los detalles. Y es así tanto para el sexo como para la violencia. No me gusta distanciarme. Me gusta que el lector entre en la historia a través de información visual, auditiva; de cómo se sienten las cosas desde el punto de vista material, no olvidar los aspectos sensuales. 

Cuando empecé no sabía que iba a escribir sobre tráfico de personas. Sí sabía que quería hablar sobre la violación como un crimen de guerra. Descubrí que esas víctimas de diferentes lugares y orígenes religiosos tenían experiencias parecidas. Supe que las víctimas de tráfico de personas tenían las mismas reacciones traumáticas que las de la violación en la guerra. Debía mostrar que incluso la llegada de la libertad no había sido igual para todos.


Sofi Oksanen.

 



Purga nació, en principio, como una obra de teatro. Sin embargo, en algún punto su autora decidió cambiar el formato en que se cuenta la historia y novelarla. Y resultó una decisión enormemente exitosa: la obra se cubrió de premios, y ella obtuvo reconocimiento internacional.

Y quizás Sofi Oksanen estaba en la mejor posición posible para contarnos precisamente esta historia, la de dos mujeres de distintas edades que se encuentran en Estonia, ambas arrastrando un horror consigo. Aliide, la más vieja, habiendo llevado una vida que fue un ejercicio de supervivencia al interior de la dictadura soviética, soportando el espionaje perpetuo, a una máquina que puede costarle la cárcel, el oprobio o la muerte a quien diga las palabras equivocadas en un mal momento, y ante la cual la propia Aliide tomó decisiones difíciles, y a veces horribles. Y Zara, la más joven, una estonia del fin del régimen, de una época que empieza a enterarse de las cosas lindas y caras que se venden en los países capitalistas, que desea mejorar su standard de vida, y que buscará progresar trabajando de camarera en Alemania, pero terminará cayendo en el infierno de la mafia de trata de mujeres.

De este modo, la novela es una ventana abierta a ambas realidades, la de la Estonia soviética y hermética a Occidente, y la de la Estonia abierta al mundo, aún sin saber muy bien qué hacer en un régimen democrático, demasiado acostumbrada a respetar jerarquías y obedecer instrucciones. 

Y la autora, una finesa con ascendencia estonia, que viajaba a ver a sus abuelos en la granja colectivista todos los veranos, y conoció de primera mano la experiencia de enviar cartas cifradas, para evitar la censura, o de luchar para conseguir una llamada telefónica que de todas formas estaba intervenida. O la vida en un país en el que productos que nosotros consideramos normales eran artículos de lujo, como las pantimedias. Y, al mismo tiempo, los peligros de nuestra sociedad egoísta y materialista, donde las personas gozan de total libertad, incluso la de convertirse en una mercancía, o convertir a otras en eso.




Oksanen estructura su novela en torno a una intriga, en este caso una de tipo familiar, la que le permite avanzar en el relato, mostrando lo que de verdad le importa: que el poder puede ponerse muchos nombres, pero al final siempre usa las mismas botas. Las botas de los viejos agentes de la KGB, o de los modernos traficantes de personas, que siempre hay hombres violentos dispuestos a patearte la cara por dinero, conexiones o simplemente por miedo a que los que no patean primero lo pierden todo.

Así, mientras los capítulos van alternando las historias de ambas mujeres, nos vamos enterando de la relación que existe entre ellas, así como iremos descubriendo lo tortuosa que ha sido esa historia familiar. Nos enteraremos de qué manera el poder soviético tensionó la vida cotidiana de parientes y vecinos, y a qué extremos de suspicacia, cautela y desesperación llegó el control del régimen sobre la vida de las personas. Quizás solamente comparable al control sobre los cuerpos de las mafias de mujeres, que nada más permiten que sus víctimas hagan lo que a ellos les conviene, que educan, imponen y modelan las conductas de las personas que controlan, todas ellas reducidas a pedazos de carne.

Algunos críticos han señalado que el estilo de Sofi Oksanen es especialmente adecuado para el tema que está tratando, y que permite mantener la atención del lector en los sucesos que ocurren. Personalmente -y conozco el texto a través de la traducción de la editorial Salamandra- me parece que la autora se dedica a enumerarnos cantidad de cosas que no le importan a nadie, detalles insignificantes que ni ayudan al lector a acceder a un ambiente emocional, ni generan ritmo narrativo, y más bien cansan al lector. Cuando la acción sale de la cocina de Aliide, y nos empezamos a dirigir a Alemania, a la Estonia de la década del ’50 o a cualquier otro lugar, la narración se adelgaza, la autora deja de acribillarnos con detalles intrascendentes, y la narración gana en vivacidad.

Ahora bien, sumando y restando, Purga resulta una experiencia literaria intensa, una novela que reflexiona sobre el poder, y sobre la resiliencia. Sobre los recursos, nobles e innobles, a los que las personas echan mano para enfrentar la violencia absoluta. Porque al final, vivir en un régimen totalitario o bajo la zarpa de una mafia es esencialmente un ejercicio de sobrevivencia. Y Purga es el relato de esa lucha por mantenerse vivos.

https://libreriadeurgencia.wordpress.com/2020/12/27/purga-sofi-oksanen/





Sofi-Elina Oksanen (Jyväskylä, 7 de enero de 1977) es una escritora finlandesa, hija de una ingeniera estonia y de un electricista finlandés.

Oksanen estudió literatura en las universidades de Jyväskylä y Helsinki y más tarde arte dramático en el Teatro Academia de Helsinki.  Oksanen es muy activa en debates y columnas de opinión, se identifica como bisexual  y reconoce haber sufrido trastornos alimentarios. 

          
 

Sofi llegó a ser muy conocida gracias a su primera novela Stalinin lehmät ("Las vacas de Stalin") (2003), ​ que versa sobre trastornos alimentarios y las mujeres estonias inmigradas a Finlandia, y estuvo nominada para los Premios Runeberg. Dos años más tarde publicó Baby Jane (2005),  una novela sobre desórdenes de ansiedad y violencia en parejas lesbianas.


               


Su primera obra de teatro se estrenó en el Teatro Nacional de Finlandia en 2007, Puhdistus (Purga), que recibió el Premio de Literatura del Consejo Nórdico.

En 2010 publicó Purga, novela premiada internacionalmente con el Premio de Literatura del Consejo Nórdico, el Premio Femina de literatura extranjera, el Mika Waltari, el Runeberg, el Premio Europeo a la mejor Novela del Año. 

En marzo de 2013 Sofi Oksanen fue galardonada con el Premio Nórdico de la Academia Sueca al conjunto de su obra, siendo la primera mujer finlandesa en obtenerlo. 

OBRA

Novelas
Stalinin lehmät, WSOY, 2003 (Las vacas de Stalin, 451 Editores, 2008)
Baby Jane, WSOY, 2005
Puhdistus, WSOY, 2008 (Purga, Salamandra, 2011)
Kun kyyhkyset katosivat, Like, 2012 (Cuando las palomas cayeron del cielo, Salamandra, 2013)
Norma (2015)

Teatro
Puhdistus, 2006
High Heels Society, 2008


PREMIOS
Premio Finlandia 2008
Premio Runeberg 2009
Premio de Literatura del Consejo Nórdico 2010
Premio Nórdico de la Academia Sueca 2013

https://es.wikipedia.org/wiki/Sofi_Oksanen




lunes, 10 de mayo de 2021

"Lobisón" (Ginés Sánchez) | miércoles 12 de mayo | 20 h

 

ENCUENTRO CON GINÉS SÁNCHEZ




Un día el Zacarías Zárate se metió dentro de un perro negro. Yo lo vi cuando lo hizo. Él se había caído en la nieve y con mucha sangre. Entonces vino el perro negro y el Zacarías Zárate se fue por el suelo y se le fue metiendo al perro por la boca y por los ojos hasta que ya no hubo más Zacarías Zárate y solo hubo perro. Por eso los perros negros me ladran cuando me ven. Es por eso por lo que yo los mato. 

Antes de nada, queridas legiones de fans –aunque más correcto sería decir hordas- no os echéis las manos a la cabeza, y bajad los palos, antorchas y las espadas y alejaos del castillo. No os estoy traicionando, no me he vendido, no soy un chaquetero. Sigo siendo fiel a los vampiros, porque haberlos haylos, y sigo sin creerme el invento ese de los hombres lobo. Así que moderación y dejad que me explique antes de que sea falsamente acusado, sumariamente  juzgado y torpemente ejecutado.

Ya simplemente viendo la portada de “Lobisón” y semejante título (hombre lobo en portugués), se intuyen por dónde van a ir los tiros. El primer párrafo del libro, el que he anarroseado al comienzo de la reseña, los confirma. Lobisón es y/o no es una historia de hombres lobo.

Lobisón se ambienta en la actualidad pero ese dato es algo que no se sabe con seguridad hasta algo avanzada la trama. Parece que el autor quiere hacernos ver así lo incrustadas que permanecen en algunas zonas rurales las supersticiones y “cuentos de viejas”: la maldición de ser el séptimo hijo varón, la forma de anular dicha maldición… No obstante, en Lobisón no hay ningún elemento sobrenatural, no veremos a ningún hombre transformándose en lobo ni viceversa ni cazadores con balas de plata… (Para compensar, tampoco hay vampiros). 

La mayor parte del libro está escrito en primera persona desde el punto de vista de Adrián, un adolescente mudo* y autista aunque no diagnosticado, con una fraseología peculiar y rústica (frases cortas y repetitivas) propia de un niño de pueblo. (Puede que no venga ahora mismo al caso pero, en según qué momentos me recordaba a “Las Ratas” de Delibes). Todo lo que le ha sucedido o lo que recuerda de ello nos lo cuenta Adrián con su propia forma de entender y asimilar lo que le rodea y con esa manera suya de expresarse.  Además, a Adrián no le gusta dormir bajo techo, cuenta de manera obsesiva las piedras que tiene y algunas noches le dan ataques en los que mata gallinas, sapos, perros…

Pero Adrián no es malo ni conoce la maldad. En cambio, el resto del mundo sí lo es y cuando tiene que defenderse de sus ataques lo hace de forma desproporcionada, como mejor sabe, porque a él también le atacan de forma desproporcionada. No se adapta en el colegio (¿cómo va adaptarse si es autista?) y sus compañeros se burlan de él, le llaman lobisón, le pegan e incluso orinan sobre él.

Muerta su madre y ausente el padre por motivos que no desvelaré, él único de sus seis hermanos que le acoge es Zenón. Con él y su novia recorrerá España en una furgoneta trapicheando, y aprenderá a usar la “culebra”… El resto, lo que no nos cuenta Adrián, nos lo cuenta su padre, el Zacarías Zárate, en forma de cartas, también de un modo curioso y también en primera persona, completando así las lagunas de las que Adrián no es consciente.

¿Qué puedo decir? Me ha enganchado y mucho. Pensaba que iba a ser de una forma distinta, pero me ha gustado el derrotero que ha tomado. Está muy claro que el padre está enfermo, pero lo que no está tan claro es lo de Adrián. Ginés Sánchez ha mezclado elementos sociales con elementos del folclore de forma sutil, casi inadvertida, propiciando que haya quien piense que es un adolescente autista sin más, y que haya también quienes piensen que algunas noches Adrián se convierte en hombre lobo. Indicios para decantarse por una u otra opción no faltan, y además es mejor así, que el lector piense lo que quiera… o lo que más le convenga.




Es admirable también que ésta sea la primera novela de Ginés Sánchez y sorprende agradablemente en dos aspectos: primero en lo ya dicho sobre el lenguaje. No es fácil escribir así. Lo parece, pero no lo es. (Yo mismo he intentado hacer esta reseña imitando el estilo del libro, pero al final me he dicho: ”déjalo, que esto cansa mucho y además mis hordas ya me miran mal y en cualquier momento entran al castillo”). Hacer que esta clase de lectura sea fácil lleva muchísimo trabajo detrás y hay que tener muy claras las ideas y el esquema que las soporta.

En segundo lugar por tratar un tema que, lejos de lo que pueda pensarse, tiene mucha tradición en la península (ahora mismo se me ocurre la excelente cinta española “Romasanta” acerca del “Sacamantecas”). Pero además el enfoque que Ginés Sánchez ha usado en Lobisón es el de mezclar folclore y leyenda con la realidad social –puede que incluso sea una crítica velada a la actual crisis- mezclándolas sin dejar notar la línea de separación pero inclinando la balanza de Zacarías hacia el lado de la enfermedad/realidad, y la de Adrián, una vez expuestos los hechos, del lado que nos parezca.
Yo lo tengo claro, pero no pienso decir ni mú.

Desde luego es una lectura muy recomendable, muy bien elaborada que mantiene la curiosidad de lector página tras página.

Nada mal para ser la primera novela. Habrá que vigilar a Ginés Sánchez.

(*) Nacer el 24 de diciembre, ser el séptimo hijo varón, o perder la capacidad del habla, son algunos síntomas de licantropía. No digo nada y lo digo todo. No, en serio, que quede como un dato más que voy soltando al azar…

DIEGO PALACIOS MARSUACH
https://www.librosyliteratura.es/lobison.html
 




Escritor y abogado español, Ginés Sánchez se ha mostrado como un gran viajero, trabajando en los más diversos oficios desde Dublín a La Habana.

Con Lobisón, su primera novela, Sánchez fue elegido como Nuevo Talento Fnac y en 2013 resultó ganador del Premio Tusquets gracias a Los gatos pardos, su segunda novela.


Obra
Las alegres, 2020
Mujeres en la oscuridad, 2018  
Dos mil noventa y seis, 2017  
Entre los vivos, 2015  
Los gatos pardos, 2014  
Lobisón, 2012




viernes, 9 de abril de 2021

"Doña Perfecta" (Benito Pérez Galdós) | miércoles 14 de abril | 20 h


 CLUB DE LECTURA VIRTUAL




Doy por sentado que todos consideramos a Galdós uno de los más grandes escritores españoles de todos los tiempos. Cada lectura de una novela suya supone para el lector un placer literario que rara vez se alcanza. Galdós no deja de sorprender, a pesar del tiempo pasado ya, Doña Perfecta que fue publicada en su primera versión en 1876, es una obra contemporánea, tanto por su temática como por la diversidad de su prosa, al mismo tiempo tan reconocible como personal del autor, mostrada a través de distintos géneros (una de las características de Galdós).

Por todo ello, no puedo entender que el autor de Doña Perfecta, Los Episodios Nacionales, Tristana y tantas y tantas novelas, no despierte una admiración sin reservas. Personalmente venero a Galdós.

Doña Perfecta es una historia donde se pone al descubierto la intransigencia de ciertos sectores de la sociedad española del XIX. Los clericales, representados por Doña Perfecta y por Don Inocencio, se oponen a las pretensiones de Pepe Rey respecto a Rosario, la hija de Doña Perfecta y prima de Pepe. Las desavenencias son de índole política y parten de la imposibilidad de diálogo con los fanáticos religiosos, cuya única razón es la fe y cuyo único argumento es la tradición católica. Rey, ingeniero y liberal, un hombre que “si fuera estatua, el escultor habría grabado en el pedestal estas palabras: inteligencia, fuerza” es encaminado a Orbajosa por su padre para casarse con su prima. Las palabras de su padre, Juan Rey, se convierten al finalizar la lectura en una triste paradoja:

-Por cierto -decía D. Juan- que en esa remota Orbajosa, donde, entre paréntesis, tienes fincas que puedes examinar ahora, se pasa la vida con la tranquilidad y dulzura de los idilios. ¡Qué patriarcales costumbres! ¡Qué nobleza en aquella sencillez! ¡Qué rústica paz virgiliana! Si en vez de ser matemático fueras latinista, repetirías al entrar allí el ergo tua rura manebunt. ¡Qué admirable lugar para dedicarse a la contemplación de nuestra propia alma y prepararse a las buenas obras! Allí todo es bondad, honradez; allí no se conocen la mentira y la farsa como en nuestras grandes ciudades; allí renacen las santas inclinaciones que el bullicio de la moderna vida ahoga; allí despierta la dormida fe, y se siente vivo impulso indefinible dentro del pecho, al modo de pueril impaciencia que en el fondo de nuestra alma grita: «quiero vivir».


Porque este es el motivo principal de la novela, el nombre de las cosas y lo que las cosas son en realidad (y perdonad que repita el texto):

-¡El cerrillo de los Lirios! -dijo el caballero, saliendo de su meditación-. ¡Cómo abundan los nombres poéticos en estos sitios tan feos! Desde que viajo por estas tierras, me sorprende la horrible ironía de los nombres. Tal sitio que se distingue por su árido aspecto y la desolada tristeza del negro paisaje, se llama Valle-ameno. Tal villorrio de adobes que miserablemente se extiende sobre un llano estéril y que de diversos modos pregona su pobreza, tiene la insolencia de nombrarse Villa-rica; y hay un barranco pedregoso y polvoriento, donde ni los cardos encuentran jugo, y que sin embargo se llama Valdeflores. ¿Eso que tenemos delante es el Cerrillo de los Lirios? ¿Pero dónde están esos lirios, hombre de Dios? Yo no veo más que piedras y yerba descolorida. Llamen a eso el Cerrillo de la Desolación y hablarán a derechas. Exceptuando Villahorrenda, que parece ha recibido al mismo tiempo el nombre y la hechura, todo aquí es ironía. Palabras hermosas realidad prosaica y miserable. Los ciegos serían felices en este país, que para la lengua es paraíso y para los ojos infierno.

Así no hay nada casual en los nombres escogidos por Galdós. Ni que el protagonista se llame Rey, ni que sus oponentes se llamen, con castiza sorna, Perfecta e Inocencio. En la novela comprobaremos como “inteligencia y fuerza” son armas inútiles contra la cerrazón hipócrita, contra la ambigüedad moral.

Como me gusta la descontextualización traigo la lista de los títulos de los capítulos de Doña Perfecta. Es un inusual resumen de la novela:

¡Villahorrenda...!, ¡cinco minutos...!
Un viaje por el corazón de España
Pepe Rey
La llegada del primo
¿Habrá desavenencia?
Donde se ve que puede surgir la desavenencia cuando menos se espera
La desavenencia crece
A toda prisa
La desavenencia sigue creciendo y amenaza convertirse en discordia
La existencia de la discordia es evidente
La discordia crece
Aquí fue Troya
Un casus belli
La discordia sigue creciendo
Sigue creciendo, hasta que se declara la guerra.
Noche
Luz a oscuras
Tropa
Combate terrible.- Estrategia.
Rumores.- Temores.
Desperta ferro
¡Desperta!
Misterio
La confesión
Sucesos imprevistos.- Pasajero desconcierto.
María Remedios
El tormento de un canónigo
De Pepe Rey a D. Juan Rey
De Pepe Rey a Rosarito Polentinos
El ojeo
Doña Perfecta
De D. Cayetano Polentinos a un su amigo de Madrid

Una de las cosas que más me sorprenden en Doña Perfecta es la vigencia de las condiciones sociales que describe Galdós. La novela funciona como crónica nacional y al mismo tiempo como novela romántica, pero alcanza la perfección literaria en la combinación de ambas. No se puede decir que Doña Perfecta sea más una crítica política que una aventura sentimental, pero lo que prevalece en la lectura es la denuncia de la amenaza para la paz social que constituyen los fanáticos. Se podría decir que hace lo mismo con la ingenuidad con la que se combate la intransigencia, pero cuando el narrador omnisciente escoge al amante que no puede alcanzar al objeto de su amor para centrar la narración, Galdós se pone claramente, a través de un viejo recurso literario, a favor de Rey, contra Doña Perfecta y Don Inocencio, impertérritos en sus decisiones hasta el desenlace final.

¿Hay arrepentimiento? Galdós, inteligentemente, elude la cuestión. La narración finaliza con un cambio al género epistolar que comunica los acontecimientos pero no los explica, una argucia del narrador omnisciente que se escuda en los hechos para no opinar. 

Pero Galdós ha sido bastante explícito durante toda la novela. Y en su agudeza no sólo ha relatado las condiciones de una realidad histórica. Lo triste es constatar que la cerrilidad inmovilista de los que apelan a la tradición y a la fe (que no a la razón) da sus frutos: Han pasado ciento cincuenta años entre Doña Perfecta y nuestra cotidianidad y las cosas parecen haber cambiado poco en España.

Fuente: http://ellamentodeportnoy.blogspot.com/2006/09/doa-perfecta-de-benito-prez-galds.html



              (Director: Alejandro Galindo. México, 1951)           (Director: César F. Ardavín. España, 1977)






Benito Pérez Galdós nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1843, hijo de Sebastián Pérez, teniente coronel del Ejército y de Dolores Galdós. Desde niño (Infancia en las Palmas) fue aficionado a la música, al dibujo y a la literatura. Es en opinión general, el mayor novelista español después de Cervantes.

A los diecinueve años se traslada a Madrid (en Retrato familiar y social: Galdós, ciudadano de Madrid; Huellas del Madrid Galdosiano; el Madrid Galdosiano). Allí conocería a don Francisco Giner de los Ríos, fundador de la Institución Libre de Enseñanza, quien le alentó a escribir y le orientó hacia el krausismo. Durante los primeros años de su estancia en la corte frecuentó redacciones y teatros. Escribió en La Nación y en El Debate.

Mapa de Madrid, 1857.La Fontana de Oro (1870), La sombra (1871) y El audaz (1871) fueron los títulos de sus primeras novelas, que revelan todavía una influencia del Romanticismo. Publicó artículos (en La obra: Fronteras entre novela y artículo periodístico; Galdós periodista) políticos en la Revista de España y algo de ellos, así como el ataque al régimen anterior a la Revolución de 1868 y el inmovilismo de la tradición, se plasma en sus obras de tesis de la misma época: Doña Perfecta (1876), Gloria (1877), La familia de León Roch (1878) y Marianela (1878).





Abre el camino al Naturalismo con La desheredada (1881), la primera de sus novelas contemporáneas a la que le seguirán El doctor centeno (1883), Tormento (1884) y La de Bringas (1884). El amigo manso (1882) es una de las creaciones más originales de Galdós. Lo prohibido (1884-85) es la novela galdosiana más impregnada de Naturalismo. Fortunata y Jacinta de 1886-7 es un vasto mural donde la historia, la sociedad y el perfil urbano de Madrid sirven de fondo a un argumento que presenta a dos jóvenes enamoradas del mismo hombre.

De su vida íntima sabemos que tuvo una hija ilegítima y amoríos con Emilia Pardo Bazán (en Epistolario: Cartas con Emilia Pardo Bazán). Nunca se casó pero plasmó su tipo ideal de compañera en una mujer ya mayor: Teodosia Gandarias (en Epistolario: Cartas a Teo; Cartas a Teodosia Gandarias), en el drama Pedro Minio (1908). Constantemente predicó un tipo de amor más libre, que veríamos en Realidad y Tristana, aunque se opuso a las costumbres demasiado licenciosas.

En 1873 aparecieron las dos primeras series de los Episodios nacionales. Leyó a Balzac (en Retrato familiar y social: Galdós y sus contemporáneos europeos), a los novelistas rusos y a Dickens de quien tradujo Pickwick papers. Aprovechó las rápidas apreciaciones e indicaciones sobre sus países. Acusó a los escritores contemporáneos de incapaces de describir la vida de su tiempo. Sólo excluyó de sus ataques a Fernán Caballero y a José María Pereda. Urgió a los otros escritores a tomar las grandes conclusiones de los problemas sexuales y espirituales de la clase media urbana de su época como principal fuente de inspiración. Sus últimos escritos teóricos añaden poco a estas ideas. Merecen citarse el prólogo a El sabor de la tierruca de Pereda, un memorial dirigido a la Real Academia Española y el prólogo a la tercera edición de La Regenta, de Clarín.

Al final de la década de los 80 y a comienzos de la siguiente publica Miau (1888), La incógnita (1889), Torquemada en la hoguera (1889), Realidad también en 1889 y Ángel Guerra de 1891, en donde experimenta una nueva manera de novelar. Los problemas éticos aparecen en Tristana (1892), Nazarín (1895), Halma (1895) y Misericordia (1897). Frecuentemente (como en Nazarín o Misericordia), sus novelas parecen recordar a Dostoievski. Su penetración psicológica ha sido igualada pocas veces. Entre sus características más definidas se cuentan un estilo personal vigoroso y muy marcado; un gran conocimiento de la locura y la esquizofrenia (no hay que olvidar su interés por Don Quijote) raramente preciso; un efectivo y sistemático manejo del simbolismo (evocador de su propia desilusión por la debilidad de España) y una conmovedora lástima por la gente que pretende elevarse de la bondad a la santidad.

Las obras dramáticas de Galdós (en La obra: El teatro de Galdós, representaciones en blanco y negro) fueron frecuentemente críticas por tener un carácter esencialmente novelesco. Ciertamente, adaptó para el teatro sus propias novelas Realidad en 1892, La loca de la casa en 1893, Doña Perfecta en 1896, El abuelo en 1904 y otras, que fueron acogidas con éxito por el público y por la crítica. Electra, por motivos políticos o, en todo caso, extraliterarios, constituyó un acontecimiento nacional. El autor nunca había sido tan serio, tan cuidadoso y preocupado como en estos dramas. Hemos de indicar que estas cualidades se hallaban en el teatro español de aquel tiempo. Su influencia para la escena posterior fue benigna. 

En sus últimos años la oposición creciente se vio patente en la candidatura rechazada y poco después aceptada de la Real Academia. 

Le dolió que la generación del 98 no le considerara su mentor. La concesión del premio Nobel de literatura a Echegaray (autor muy inferior y de escasa valía) lo consideró un mazazo a la mejor literatura española de su tiempo. En 1912 quedó ciego (en Los últimos años: La ceguera), aunque no por ello sufrió menos la insolvencia en sus últimos años. Por entonces escribió una tercera, cuarta y, finalmente, quinta serie de Episodios nacionales entre 1898 y 1912; de la última serie únicamente aparecieron seis volúmenes, quedando así incompleta.

En cuanto a su vida política fue elegido diputado a Cortes por Guayama en 1886. En 1907 encabezó la lista a la candidatura de la Conjunción Republicano-Socialista por Madrid.

La labor de Benito Pérez Galdós fue la de transformar el panorama novelesco español de aquella época. Dejó al lado el romanticismo y avivó el realismo español, dotando tanto de una gran expresividad a la narrativa como de nuevas formas aptas para el entendimiento del mundo y de la obra.







lunes, 15 de marzo de 2021

"La edad de hierro" (J. M. Coetzee) | miércoles 17 de marzo | 20 h

 




Niños de hierro, he pensado. Florence también es un poco de hierro. Es la edad de hierro. Después de la cual viene la edad de bronce. ¿Cuánto falta para que les llegue el turno de regresar a las edades más amables, la edad de arcilla y la edad de tierra?

A principios de la década de 1960, el veinteañero John Maxwell Coetzee, doblemente licenciado en Literatura y Matemáticas, poseía todos los requisitos materiales que pueden desearse para llevar una vida satisfactoria como profesional acomodado, salvo una condición no menor: su país, la República Sudafricana, política y socialmente vertebrada por uno de los regímenes más irracionales del siglo XX, el apartheid. De ahí que tomara los bártulos y emigrase a Londres, donde se labró un prometedor futuro laboral como programador informático en la poderosa compañía IBM. Comprendió entonces que tampoco podría ser feliz dedicando la mayor parte del tiempo a la venta de su fuerza laboral en el ambiente frenético de una multinacional, por bien que le pagaran, y emprendió la aventura literaria –es cierto que armonizada con la docencia universitaria– que le llevó, en 2003, a la obtención del premio Nobel de Literatura.





El espíritu inquieto del autor ha quedado plasmado en su obra, puesto que son notorias las variaciones formales entre las novelas dadas a la estampa. Sin embargo, el componente autobiográfico enhebra unas con otras como una obsesión creativa de la que no pueda desprenderse el escritor sudafricano, incluso cuando se muestra de un modo no explícito, alegórico, como ocurre en La edad del hierro (1990), una intensa experiencia narrativa en la que viene a ser la propia sociedad blanca sudafricana –o una parte de ella, la que rechazaba el apartheid desde principios humanistas pero convivía con el orden dado en aras de su cómoda primacía social– esa voz que se dirige entre lamentos al ausente (el propio Coetzee).

Novela de formato epistolar, su narradora de la historia es la señora Curren, una profesora de latín jubilada a quien han diagnosticado un cáncer incurable. La enferma escribe a su hija, que vive en la costa oeste de los Estados Unidos, una joven profesional –como lo fue Coetzee– que ha optado por mostrar su desacuerdo mediante la ausencia, autoexiliándose. Un buen día, la protagonista encuentra tras su casa a un vagabundo de raza negra, Vercueil, derrotado por el alcohol y en un estado ruinoso. Movida por la compasión, lo acoge en su hogar, al que pronto llegarán otros dos refugiados: Bheki, el hijo mayor de Florence (la criada de la señora Currin, evidentemente negra), y John, amigo del anterior, que no pueden ir a clase porque su colegio ha sido incendiado en una de las algaradas que jalonaban la resistencia de la población negra contra la segregación racial. Florence teme que su hijo se implique en acciones violentas, y por ello prefiere tenerlo a su lado.



A partir del encuentro entre la señora Curren y Vercueil se genera una singular relación de apoyo y dependencia. Ella necesita saberse útil a pesar de su enfermedad terminal; además, su beneficencia le sirve para marcar un contrapunto personal con su entorno, que parece arrojarse de cabeza a la hecatombe de la más atroz lucha de exterminio racial. Él se deja cuidar desde la dudosa certeza de una consciencia vapuleada por los malos tragos (los de la vida y los de la botella), recibiendo un afecto cuya existencia había olvidado hacía ya mucho tiempo.

Como contrapunto a la docilidad infantil de Vercueil, que se deja mimar porque está harto de combatir en todas las palestras de la existencia, Coetzee opone la candorosa ferocidad de los aprendices de hombre acogidos en la casa. Dos adolescentes en quienes ha prendido la brasa del odio, como en tantos muchachos negros sudafricanos que se vieron empujados a la violencia por la más que evidente imposibilidad de enfilar un rumbo digno para sus vidas en el seno del apartheid… O quizá no, puede que se trate de dos chicos en sí mismos inadaptados y de pulsiones agresivas, pero, ¿tiene sentido esa especulación ante la evidencia monstruosa del régimen segregacionista, expresión de la mayor de las insanias posibles?

A Coetzee, enemigo declarado del apartheid, no se le escapa la profunda contradicción oculta bajo esa censura moralmente denigrante que recae sobre los violentos por el solo hecho de enfrentarse a la tiranía. Y aún así se atreve a enunciar una crítica demoledora contra la militarización de los espíritus inherente a este tipo de situaciones de violencia declarada; manifiesta, en el caso concreto de Sudáfrica, en niños que en el fragor del ideal “puede que empiecen por no preocuparse de sus propias vidas y terminen por no importarles las de los demás”. Que inflamados por el valor del sacrificio y en nombre de la libertad se comportan como déspotas sin piedad, “Pegan a un hombre y le dan patadas porque bebe. Incendian a la gente y se ríen mientras muere quemada”. La señora Curren teme por el futuro si esos mismos chiquillos, “pequeños puritanos adustos, que desprecian la risa y desprecian los juegos”, son los llamados a llevar las riendas de un país que también es el suyo (aunque ella ya no lo verá) y se lamenta de su precipitada conversión en adultos a falta de la autoridad moral de los padres, ora por la ausencia física –tantas y tantas familias negras rotas por la violencia oficial o debido a todos los males que rondan la miseria como las moscas la basura– ora por la imposibilidad de ofrecer respuestas aceptables ante el despropósito jurídico y social en que vivían los sudafricanos: «Y el día que crezcan (…) ¿crees que dejarán de ser crueles? (…) ¿En qué clase de padres se convertirán si aprenden que se ha terminado la época de los padres? ¿Pueden volverse a crear los padres una vez la idea de los padres ha sido destruida dentro de nosotros? (…) ¿Cómo van a tratar a sus hijos? ¿Qué amor van a ser capaces de dar?”.

Todas estas reflexiones tienen su correlato teórico en la pretendida necesidad de la violencia como instrumento y factor de cambio político y social. Las condiciones objetivas de injusticia del régimen sudafricano no libraban a sus antagonistas más extremos de caer en la autocomplacencia del todo vale contra la opresión; un estado narcotizante de la moral individual y colectiva, que justifica todo cuanto de malo pueda hacer uno mismo si se considera beneficioso para la causa defendida. Por mucho que cueste aceptarlo en una situación de abierto conflicto, los crímenes ajenos –aunque sean ciertos– son argumentos nulos para la justificación de los desmanes propios. La celebrada “contraviolencia”, tan cara a los teóricos insurreccionales de las décadas de 1960 y 1970, puede convertirse en una hecatombe destructiva para propios y extraños, sobre todo cuando se impone la falsa prioridad intelectual del “análisis político” sobre el juicio ético.

Frente a este fanatismo encontramos el cómodo desapego de tantos y tantas señoras Currin que han vivido al margen del dolor ajeno (¡qué bellas las bonae litterae, cómo nos ayudan a volver los ojos de modo egoísta hacia nuestra alma bella, en medio del horror contra el que estamos protegidos!). Pero la muerte de Bheki conmociona como ningún otro dolor a la protagonista, quien acumula sus últimas energías en un grito de denuncia, con la firme voluntad de no desfilar como un autómata más por la historia de ese país de gente muda, sorda y ciega: «he estado angustiada en el pasado, he imaginado que nada podría ser peor, y luego han llegado cosas peores, como pasa siempre, y lo he superado, o eso parece. Pero ¡ese es el problema! Para no quedarme paralizada de vergüenza he tenido que pasarme la vida superando lo peor. Lo que ya no puedo superar es esa forma de superar las cosas. Si supero esto de ahora, y no volveré a tener ocasión de no superar algo. A fin de poder resucitar no debo superar lo que pasa ahora». Buena forma de hallar sentido a la vida más allá de las gratificaciones domésticas del matrimonio y los hijos, del placer de la lectura de los clásicos, de las comodidades de la vida burguesa; no importa que el cronómetro de los días corra desaforado en nuestra contra si acariciamos la convicción de que un solo acto, una sola palabra puede justificar toda una existencia insulsa.

Ignacio González Orozco.
https://www.culturamas.es/2015/04/19/el-pais-de-los-locos-y-sus-pequenos-puritanos-la-edad-del-hierro-de-john-maxwell-coetzee/

 








John Maxwell Coetzee (Ciudad del Cabo, Sudáfrica, 9 de febrero de 1940) es un escritor y novelista sudafricano nacionalizado australiano en 2006; reside desde 2002 en la ciudad de Adelaida. Se le otorgó el Premio Nobel de Literatura en 2003 por «la brillantez a la hora de analizar la sociedad sudafricana», según el acta de la Academia Sueca.

Pasó su infancia y su primera etapa formativa entre Ciudad del Cabo y Worcester, además de en la provincia de El Cabo de Buena Esperanza. Se licenció en matemáticas e inglés en la universidad que lleva el nombre de su ciudad natal.

A comienzos de los años 1960 se desplazó a Londres (Inglaterra), donde trabajó durante algún tiempo como programador informático. Dejó constancia de esta etapa de su vida en su novela Juventud (2002). En 1963, cuando aún estaba en el Reino Unido, fue galardonado con una Maestría en Artes de la Universidad de Ciudad del Cabo con una tesis sobre las novelas de Ford Madox Ford titulada "The Works of Ford Madox Ford with Particular Reference to the Novels" (1963).

En 1969 se doctoró en lingüística computacional en la Universidad de Texas en Austin (EE. UU.). La tesis consistió en un análisis computarizado de la obra de Samuel Beckett. Impartió clases de Lengua y Literatura Inglesas en la Universidad Estatal de Nueva York en Búfalo (EE. UU.) hasta 1983.

En 1984 volvió a Sudáfrica a ocupar una cátedra en Letras Inglesas en su alma máter, donde ejerció la docencia hasta el año 2002 con una breve interrupción en 1989 para trabajar como profesor visitante de la Universidad Johns Hopkins.

Desde 2002 vive en Adelaida, ciudad australiana donde es investigador en el Departamento de Inglés de la universidad homónima. Coincidiendo con la Semana Literaria de Adelaida en marzo de 2006, Coetzee recibió la nacionalidad australiana, sin que ello, según él, lo aleje de Sudáfrica, su lugar de nacimiento y donde transcurre gran parte de su obra.

Gran parte de sus escritos, marcados por un estilo simbólico y metafórico, cuestionan el régimen del apartheid y cualquier tipo de racismo, y exploran sus negativas consecuencias en el hombre y en la sociedad. Además de novelas, cuentos y ensayos, ha publicado numerosas críticas literarias y diversas traducciones. La misma Academia Sueca destacó que "su obra está fuertemente marcada por la época del apartheid lo que, lejos de darle carácter local, la convierte en universal".

Galardonado con los más importantes premios, incluido el Nobel, fue el primer escritor distinguido en dos ocasiones con el Booker, considerado el más prestigioso de la literatura en lengua inglesa, por sus obras Vida y época de Michael K (1983), la historia de un superviviente de la guerra civil sudafricana, y Desgracia (1999), que trata acerca de un profesor de literatura marginado del mundo por acoso sexual.

Algunas de sus posibles influencias son Miguel de Cervantes, Daniel Defoe, Fyodor Dostoevsky, Ford Madox Ford, Franz Kafka, Luigi Pirandello, Samuel Beckett.

Al menos tres obras suyas han sido adaptadas al cine: "Dust", dirigida por Marion Hänsel en 1985, está basada en la novela En medio de ninguna parte, "Disgrace" (2008) dirigida por Steve Jacobs se basa en el libro homónimo y “Waiting for the barbarians” (2019) dirigida por el colombiano Ciro Guerra.
 
OBRAS

Novela
1974 - Dusklands — Tierras de poniente. Traductor: Javier Calvo; Mondadori, 2009.
1977 - In the Heart of the Country — En medio de ninguna parte. Traductor: Miguel Martínez-Lage; Mondadori, 2003.
1980 - Waiting for the Barbarians — Esperando a los bárbaros. Traductor: Luis Martínez Victorio, Alfaguara, 1989.
1983 - Life & Times of Michael K — Vida y época de Michael K. Traductora: Concha Manella, Alfaguara, 1987.
1986 - Foe — Foe. Traductor: Alejandro García Reyes, Alfaguara,  1988.
1990 - Age of Iron — La edad de hierro. Traductor: Javier Calvo, Mondadori, 2002.
1994 - The Master of Petersburg — El maestro de Petersburgo. Traductor: Miguel Martínez-Lage, Anaya & Mario Muchnik, 1996.
1999 - Disgrace — Desgracia. Traductor: Miguel Martínez-Lage, Mondadori, 2000.
2003 - Elizabeth Costello — Elizabeth Costello. Traductor: Javier Calvo, Mondadori, 2004.
2005 - Slow Man — Hombre lento. Traductor: Javier Calvo, Mondadori, 2005.
2007 - Diary of a Bad Year — Diario de un mal año. Traductor: Jordi Fibla, Mondadori, 2006.
2013 - The Childhood of Jesus — La infancia de Jesús. Traductor: Miguel Temprano García, Mondadori, 2013.
2016 - The Schooldays of Jesus — Los días de Jesús en la escuela. Traductor: Javier Calvo, Random House Mondadori, 2017. 
2019 - The Death of Jesus — La muerte de Jesús. Traductora: Elena Marego. Literatura Random House, 2019

Autobiografía novelada
1997 - Boyhood: Scenes from Provincial Life — Infancia, escena de una vida de provincias. Traductor: Juan Bonilla. Mondadori, 1999.
2002 - Youth: Scenes from Provincial Life II — Juventud; Traductora: Cruz Rodríguez Cruz, Mondadori, 2002.
2009 - Summertime — Verano. Traductor: Jordi Fibla, Mondadori, 2010. 

Cuento
2014 - Three Stories — Tres cuentos, traducción e introducción de Marcelo Cohen, El Hilo de Ariadna, 2016. Contiene «Una casa en España» (2000), «Nietverloren» (2002) y «Él y su hombre» (2003).
2018 - Moral tales — Siete cuentos morales. Traductora: Elena Marengo, Random House Mondadori.

Ensayo, crítica y correspondencia
1984 - Truth in Autobiography
1988 - White Writing: On the Culture of Letters in South Africa. Traducción de algunos de estos ensayos por Carmen Francí en Paisaje sudafricano, Ed. Días Contados, Barcelona, 2013.
1992 - Doubling the Point: Essays and Interviews.
1996 - Giving Offense: Essays on Censorship — Contra la censura. Ensayos sobre la pasión por silenciar. Traductor: Pedro Tena, Debate, 2008.
1999 - The Lives of Animals — Las vidas de los animales. Integrado en Elizabeth Costello.
2001 - Stranger Shores: Literary Essays, 1986-1999 — Costas extrañas. Ensayos, 1986-1999. Traductor: Pedro Tena. Debate, 2004.
2007 - Inner Workings: Literary Essays, 2000-2005 — Mecanismos internos. Ensayos, 2000-2005. Traductor: Eduardo Hojman, Mondadori, 2009.
2008 - He and His Man — Él y su hombre, discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura. Traductor: Juan Gabriel López Guix, Alpha Decay, Barcelona, 2008.
2013 - Here and Now: Letters 2008-2011 — Aquí y ahora. Cartas 2008-2011. Traductores: Benito Gómez y Javier Calvo, Anagrama & Mondadori. Correspondencia con Paul Auster.
2015 - The Good Story: Exchanges on Truth, Fiction and Psychotherapy — El buen relato. Traductor: Javier Calvo. Random House, 2015. Coautoría de Arabella Kurtz.
Selección de ensayos en castellano: Las manos de los maestros. Traducciones de Pedro Tena, Eduardo Hojman, Javier Calvo, Ricard Martínez i Muntada. Ed. Literatura Random House, 2016.

Fotografía 
2020 – Retratos de infancia – texto y fotografías de J. M. Coetzee. Random House, 2020.

Traducciones e introducciones (en inglés)
A Posthumous Confession por Marcellus Emants (Boston: Twayne, 1976 & London: Quartet, 1986).
The Expedition to the Baobab Tree por Wilma Stockenström (Johannesburg: Jonathan Ball, 1983 & London: Faber, 1984).
Landscape with Rowers: Poetry from the Netherlands (Princeton, NJ: Princeton University Press, 2004).
Introduction to Robinson Crusoe por Daniel Defoe (Oxford World's Classics).
Introduction to Brighton Rock, por Graham Greene (Penguin Classics).
Introduction to Dangling Man, por Saul Bellow (Penguin Classics).
Introduction to The Vivisector, por Patrick White (Penguin, 1999).
Introduction to The Confusions of Young Törless por Robert Musil (Penguin Classics, 2001).
Introduction to Samuel Beckett: The Grove Centenary Edition vol. IV, por Samuel Beckett, editado por Paul Auster (Nueva York: Grove Press, 2006).

PREMIOS Y RECONOCIMIENTOS

1983 - Premio Booker por Life & Times of Michael K (Vida y época de Michael K)
1987 - Premio Jerusalem
1999 - Premio Booker por Disgrace (Desgracia)
2003 - Premio Nobel de Literatura
2013- Doctorado Honoris Causa de la Universidad Central (Colombia)
2014 - Doctorado Honoris Causa de la Universidad Nacional de General San Martín 
2015 - Doctorado Honoris Causa del Sistema Universitario Jesuita