martes, 17 de enero de 2017

Novelas ejemplares I, de Miguel de Cervantes (miércoles 18, 20 h)




Miguel de Cervantes Saavedra nació probablemente el 29 de septiembre de 1547 en Alcalá de Henares, Madrid.

Fue bautizado en la iglesia de Santa María el 9 de octubre de 1547. Fue el cuarto de siete hijos del cirujano-barbero Rodrigo de Cervantes y de Leonor de Cortinas. Parece ser que estudió con los jesuitas en Córdoba o Sevilla y quizás en Salamanca. Durante su adolescencia vivió en distintas ciudades españolas (Madrid, Sevilla).

Cuando cumplió veinte años, abandonó su país para abrirse camino en Roma, ciudad donde estuvo al servicio del cardenal Acquaviva. Recorrió Italia, se enroló en la Armada española, y en 1571, participó en la batalla de Lepanto. Fue en esta batalla, donde perdió el movimiento del brazo izquierdo, por lo que fue llamado el Manco de Lepanto, a pesar de ello siguió combatiendo en batallas posteriores como Túnez o Corfú.

Mientras regresaba a España, en el año 1575, fue apresado por los corsarios y trasladado a Argel, donde sufrió cinco años de cautiverio (1575-1580). Es liberado gracias al rescate pagado por el fraile trinitario fray Juan Gil. El 27 de octubre llega a las costas españolas y desembarca en Denia (Valencia) su cautiverio ha durado en total cinco años y un mes.

Partió hacia Madrid y a su llegada, se encontró a su familia en la ruina. Se relacionó a principios de 1584 con Ana Villafranca en una taberna en la calle Tudescos, regentada por un asturiano, el marido de esta joven de 19 años. En otoño del mismo año (cuando se acababa de prometer con su futura esposa Catalina), nació su hija Isabel, hecho que el escritor ocultó durante algún tiempo. Muchos años después, el escritor le dio su segundo apellido, Saavedra. En septiembre de 1584 viajó a Esquivias y allí conoció a la joven hidalga de 19 años llamada Catalina de Salazar y Palacios; el flechazo fue instantáneo y prometieron casarse en ese mismo año. 

Cervantes tenía 37 años. Pronto dejó en Esquivias a su mujer para buscarse la vida por otros lugares de España. Catalina liquidó la herencia materna en provecho de sus hermanos y le acompañó a Valladolid. Ya no se volvieron a separar hasta su muerte. Las condiciones de vida parece ser que fueron miserables ocupando un cuchitril a orillas del río Esgueva. Su esposa no fue capaz de concebir un bebé, hubo de soportar el cautiverio de su marido en cárceles de Sevilla, y admitir a una hija de otra mujer.

Publica La Galatea (1585) y lucha, sin éxito, por destacar en el teatro. Sin medios para vivir, marcha a Sevilla como comisario de abastos para la Armada Invencible y recaudador de impuestos. Es allí donde le encarcelan por irregularidades en sus cuentas. Cuando es puesto en libertad se traslada a Valladolid. Es posible que se iniciara en la literatura bajo la supervisión y en la amistad del humanista y gramático López de Hoyos. De nuevo es encarcelado a causa de la muerte de un hombre delante de su casa. En 1606 regresa con la Corte a Madrid. Vive con apuros económicos y se entrega a la creación literaria. Entre 1590 y 1612 escribió una serie de novelas cortas que, después del reconocimiento obtenido con la primera parte del Quijote en 1605, acabaría reuniendo en 1613 en la colección de Novelas ejemplares. Esta colección se inicia con "La gitanilla", fantasía poética creada en torno a la figura de Preciosa y la relación entre la gitanilla y un joven capaz de renunciar a su alcurnia por amor. En contraste con tan embellecido marco sigue "El amante liberal", novela bizantina de amor y aventuras, con las adversidades que Ricardo y Leonisa han de superar antes de su matrimonio.

Don Quijote de la Mancha, considerada obra universal, se cree que la comenzó a escribir mientras se encontraba en la cárcel a finales del siglo XVI. En el verano de 1604 estaba terminada la primera parte, que apareció publicada a comienzos de 1605 con el título de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, tuvo un éxito inmediato.

En 1614 aparecía en Tarragona la continuación apócrifa escrita por alguien oculto en el seudónimo de Alonso Fernández de Avellaneda, quien acumuló en el prólogo insultos contra Cervantes. Por entonces éste llevaba muy avanzada la segunda parte de su inmortal novela. La terminó muy pronto, acuciado por el robo literario y por las injurias recibidas. Por ello, a partir del capítulo 59, no perdió ocasión de ridiculizar al falso Quijote y de asegurar la autenticidad de los verdaderos don Quijote y Sancho.

Esta segunda parte apareció en 1615 con el título de El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha. En 1617 las dos partes se publicaron juntas en Barcelona. Y desde entonces el Quijote se convirtió en uno de los libros más editados del mundo y, con el tiempo, traducido a todas las lenguas con tradición literaria. En 2002, esta obra literaria fue votada como la mejor de la historia en una votación en la que participaron 100 escritores de 54 nacionalidades diferentes. Cervantes no creía que ésta fuera su mejor obra pensando que lograría más fama por otros escritos como las Novelas Ejemplares.

Cervantes afirmó varias veces que su primera intención era mostrar a los lectores de la época los disparates de las novelas de caballerías. En efecto, el Quijote ofrece una parodia de las disparatadas invenciones de tales obras. Pero significa mucho más que una invectiva contra los libros de caballerías.

En sus últimos años publica además de las Novelas ejemplares (1613), el poema narrativo Viaje del Parnaso (1614), y Ocho comedias y ocho entremeses (1615). El triunfo literario no lo libró de sus penurias económicas. Durante sus últimos meses de vida, se dedicó a Los trabajos de Persiles y Segismunda (de publicación póstuma, en 1617).

En 1616, enfermó de hidropesía, en abril profesa en la Orden Tercera. El 18 del mismo mes recibe los últimos sacramentos y el 19 redacta, "puesto ya el pie en el estribo", su último escrito: la dedicatoria del Persiles.

Miguel de Cervantes Saavedra falleció el 23 de abril de 1616 en Madrid y es enterrado con el sayal franciscano, en el convento de las Trinitarias Descalzas de la actual calle de Lope de Vega. Solo conservaba seis dientes, tenía la columna vertebral combada y acusaba los impactos en el esternón de los pelotazos de plomo de arcabuz recibidos en la batalla de Lepanto en 1571. Diez años después, el 30 de octubre de 1626, se hizo sitio para acoger el cuerpo de Catalina. Los dos cadáveres permanecieron bajo la nave hasta que, en 1671, el viejo convento fue derribado y sobre sus cimientos se levantó uno nuevo. 

Novelas de Cervantes

La Galatea (1585)
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (1605)
Novelas ejemplares (1613)
El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha (1615)
Los trabajos de Persiles y Sigismunda (1617)

Novelas ejemplares

La gitanilla
El amante liberal
Rinconete y Cortadillo
La española inglesa
El licenciado Vidriera
La fuerza de la sangre
El celoso extremeño
La ilustre fregona
Las dos doncellas
La señora Cornelia
El casamiento engañoso
El coloquio de los perros


Fragmentos de Introducción a las «Novelas exemplares», por Rodolfo Schevill y Adolfo Bonilla.

"De lamentar es que los grandes escritores españoles de la época clásica, como Cervantes, Lope de Vega o Quevedo, no nos hayan dejado nada concreto, o, por lo menos, extenso, en materia de ideas estéticas acerca de sus propias producciones. Por lo que a Cervantes respecta, hallamos ciertamente en sus obras algunos breves conceptos, sugeridos por la reflexión sobre los trabajos que traía entre manos; pero apenas si proporcionan suficientes elementos para sacar en limpio cuáles eran sus doctrinas tocante a la fórmula estética de la novela, según su propio pensamiento. 

Semejante fórmula, tal como puede rastrearse en sus escritos, constituye una mezcla tan peregrina de lo más admirable, universal y duradero, con los más débiles y transitorios preceptos, que deja perplejo al lector que intente averiguar la razón de ser de los fundamentales caracteres de su arte.

El autor del Diálogo de la Lengua, al tratar del Amadís de Gaula, pondera la necesidad que su redactor tenía de atenerse a la verdad, y así le censura porque «una vez por descuido, y otras no sé por qué, dize cosas tan a la clara mentirosas, que de ninguna manera las podéis tener por verdaderas».
   
No es tan original la recomendación, que no se encuentre en otros autores clásicos, tanto antiguos como modernos. (...) Cervantes reitera hasta la saciedad todo esto de la verdad y de la verisimilitud. En el Quixote, por ejemplo, dice (II, 3): «La historia (y por historia entiende aquí la narración fingida o novela) es como cosa sagrada, porque ha de ser verdadera, y, donde está la verdad, está Dios en quanto a verdad; pero, no obstante esto, ay algunos que assi componen y arrojan libros de sí, como si fuessen buñuelos.»
(...) 

Harto conocido es el prólogo de las Novelas, y esto nos excusa de citarlo extensamente. Sólo recordaremos que Cervantes parece encarecer, como finalidad de su arte de novelar, el entretenimiento del lector: «Mi intento -escribe- ha sido poner en la plaça de nuestra república vna mesa de trucos, donde cada vno pueda llegar a entretenerse, sin daño de barras; digo sin daño del alma ni del cuerpo, porque los exercicios honestos y agradables, antes aprovechan que dañan.» Pero, a medida que insiste en esa condición de agrado que implica su fórmula novelística, se aleja de la verisimilitud en sus argumentos; y este paso lógico, aunque tal vez inconsciente, que dio el gran novelista en su vida literaria, explica la mezcla de lo verídico con lo fantástico, la antítesis, observable en todo el volumen de las Novelas, entre un realismo imperecedero y una invención genial, demasiado libre a veces, de la que el propio autor se jactaba.

La opinión contemporánea, de amigos y de rivales, respecto de las Novelas, fue bastante favorable a Cervantes; pero no hay que exagerar la importancia de tales alusiones, en general brevísimas y poco específicas. No suelen   tocar estas referencias a la materia, ni al estilo de las Novelas. Muchas veces, el nombre de Cervantes es traído por la fuerza del consonante, sin propósito alguno de crítica literaria formal, como cuando escribe Lope de Vega, en El premio del bien hablar (I, 10):

   «¿Cómo discreta? Cicerón, Cervantes,
ni Juan de Mena, ni otro después ni antes,
no fueron tan discretos y entendidos.»

O como cuando Quevedo dice escuetamente en La Perinola, burlándose de Juan Pérez de Montalbán: «deje las novelas para Cervantes».

Insistió éste en que sus Novelas eran suyas propias, «no imitadas ni hurtadas», y nadie ha querido discutir la exactitud de la afirmación. Con escasas excepciones, que se refieren a episodios aislados, o a ciertas anécdotas y frases corrientes, la materia de sus novelas es de su propia invención, o procede de su experiencia de la vida, de sus viajes y aventuras, sin perjuicio de que, a veces, se observe alguna que otra vaga reminiscencia de sus lecturas. Estudiemos brevemente cada una de esas novelas, y echaremos de ver hasta qué punto el tema y el argumento pertenecen al autor.



Ofrécenos La Gitanilla la mezcla más típica de los variados elementos que constituyen la fórmula novelística de Cervantes. Gitanos había   en su época, como en la nuestra, y, conociéndolos, pudo dar a su descripción cierto colorido realista, acusándoles de ladronear  y pintando su tradicional vida vagabunda. Añadió ciertos pormenores acerca de sus leyes y ritos, sacados de la observación. Pero agregó también una nota de exagerado romanticismo, atribuyéndoles una corrección de lenguaje y una florida elocuencia, harto impropios del habla gitanesca; corrección y retórica que, tanto como algunas de las costumbres y fiestas que en el relato se describen, parecen más adecuadas al ambiente de la novela pastoril, que a la vida de los gitanos. 

Los episodios que se refieren a la rivalidad de los amantes, a los celos y a las canciones, estarían más en su lugar en La Galatea, que en una novela realista sobre tales nómadas.

La base de la novela, como sin duda habrá advertido el lector, se halla en un pasaje del Coloquio de los perros, donde Berganza cuenta sus lances con algunos gitanos que le escondieron en su cueva. Es figura principal de la obra, la muchacha Preciosa, doncella de alta alcurnia, robada por una gitana vieja y perseguida por un joven aristócrata que se hace gitano por ella. Todo esto, el acogimiento de Preciosa en casa del corregidor, que, casualmente resulta ser su padre, y a la postre, el reconocimiento de la verdadera personalidad de la muchacha, no sólo mediante los objetos robados y guardados ad hoc por la gitana vieja, sino por el hallazgo del consabido lunar, son viejos rasgos del folklore, que se encuentran en muchos cuentos tradicionales, de abolengo indoeuropeo, como el referente al niño perdido y reconocido más tarde mediante un anillo, u otras señales análogas.

Si la trama del cuento pierde algo por su carácter un tanto ficticio, puédese notar asimismo algo artificial en los personajes, que viven más merced al genio del autor y al buen estilo de la narración, que por virtud de su vida intrínseca; más por la animación de los episodios en que intervienen, por la gracia del lenguaje y por la amenidad de ciertas escenas (que sólo en parte tienen que ver con los gitanos, como acontece con los sucesos en casa del corregidor), que por su individual representación.

El nombre de Preciosa, bastante raro en español, se halla en el Pentamerone de Basile; pero no se puede afirmar que Cervantes lo tomase del novelista italiano.





No deja de ser bastante inverosímil el argumento de El Amante liberal, novela de aventuras, inspirada, en cuanto a los principales personajes  y al ambiente, por el cautiverio del autor. Inagotable es la lista de siniestros y adversidades que afligen al héroe y a la heroína mientras viven entre turcos y moros, sin perjuicio de que sean felices al final de la obra, acabando por casarse, como si no surgiesen bastantes riesgos y escollos después de este último acontecimiento. Ni las tormentas del mar, ni las atrocidades de los turcos, ni los perversos amores de todo un Cadí, del virrey Hazán y de la mujer del Bajá, bastan para terminar la carrera pintoresca y romántica de los cristianos. Admíranos a cada paso la lozana inventiva del autor, que no se cansa de barajar los más increíbles sucesos. Lo artificial de la trama se echa de ver en el pareado de los amoríos: el del virrey por Leocadia, y el de la mujer de aquél por Ricardo, detrás de los cuales está la ridícula figura del enamorado Cadí.

(...)




Diputamos a Rinconete y Cortadillo por la obra maestra, la más original entre las Novelas,  la de mayor soltura e inspiración de cuantas nos ha dejado el gran genio realista de Cervantes. Imposible sería encontrar en todo el siglo de oro, un cuento dialogado con más lozanía ni con mayor encanto. Su firme base se explica por el hecho de que el núcleo de la novela arraiga en la vida contemporánea del autor, siendo de suponer que Cervantes llegase a enterarse de las costumbres de la gente del hampa, durante sus andanzas y estancias en la gran capital del Betis. En cuanto a la casa de Monipodio y a los secuaces de este último, tan honda impresión produjeron en la memoria de Cervantes, que volvió a dar noticias interesantes acerca de ellos en el Coloquio de los perros, donde cuenta el picaresco episodio del alguacil y de los rufos sus compañeros.

La crítica ha afirmado siempre, casi unánimemente, la excelencia de esta novela; pero no siempre ha comprendido el satírico humor, el contagioso regocijo con que Cervantes pintó esos tipos picarescos. Por boca de Tícknor, la crítica anglosajona ha tomado respecto del caso una actitud demasiado seria, haciendo hincapié en los cuadros cervantinos para lamentarse, algo puritanamente, de las malas costumbres de España en aquel tiempo. Pero es totalmente absurdo atribuir repugnante hipocresía a tales tipos, que siendo ladrones, estafadores o matachines de oficio, saben llevar ofrendas a la Virgen y hacer oraciones ante una imagen,  como acostumbra la Pipota. Hay que reconocer en estas pinturas un arte muy delicado y una crítica harto sutil, de los cuales ha de inferirse, dada la psicología de los personajes, que nada tiene que ver el acto de robar con la devoción a tal o cual santo, y que aquéllos, con todas sus contradicciones, no son menos hermanos nuestros, ni menos prójimos, puesto que en ellos se da, como en todos los que habitamos en este valle de lágrimas, una extraña mezcla de bien y de mal. Y tal mezcla, en distintas proporciones según las personas, es característica del mundo de Monipodio, de la Pipota, de Rinconete y de Cortadillo.

El estilo y el lenguaje de Rinconete y Cortadillo, hubieron de impresionar profundamente a los escritores españoles del siglo XVII; Luna, por ejemplo, en su Segunda parte de Lazarillo de Tormes, copia frases enteras de la obra cervantina; F. de Lugo y Dávila, en su Teatro popular (novela De la hermanía), imita el argumento y los lances de Rinconete, y no pocas de las locuciones de éste viven hoy, habiendo enriquecido para siempre el habla castellana.




La mención del saqueo de Cádiz (1596), no ayuda a precisar la época en que Cervantes escribió  La Española inglesa, novela que, por su psicología y por su lenguaje, parece pertenecer a la última década de la vida del autor.

Puédese dividir en dos partes el relato: en la primera (por cierto, la de menos valor), se habla de la estancia de los protagonistas en Inglaterra; la segunda tiene por fondo a España, y a ella incorpora Cervantes ciertos datos autobiográficos. Así y todo, la novela no deja de ser una solemne niñería, basada en sucesos y ocurrencias puramente casuales y de lo más inverosímil que imaginarse puede. La primera parte es, sobre todo, una novela caballeresca, cuya acción se supone en Inglaterra, en la época cervantina; pero apenas hay un solo rasgo que implique conocimiento, por parte del autor, del ambiente local: los nombres de Ricaredo, 

Clotaldo, el barón de Lansac, la señora Tansi, Clisterna, etc., saben tanto a inglés, como los de Chindasvinto y Fredegunda; y los episodios y descripciones son de la misma inverosímil laya. El héroe, Ricaredo, después de salir por los mares para ejercer la piratería, vuelve a Londres con su nave, «pasando de un millón de oro el valor de la especería y otras mercancías de perlas y diamantes» que en ella venían. Luego, «armado de peto, espaldar, gola y brazaletes y escarcelas, con unas armas milanesas», va inmediatamente a Palacio, «a pie, sin esperar otro acompañamiento que aquel de un inumerable vulgo que le seguía» (sin duda por verle armado, en los tiempos de Shakespeare, como un don Felixmarte de Hircania; y aun es de suponer que los muchachos de Londres no dejarían de tirarlas de arroyo contra tamaño herraje como Ricaredo llevaba acuestas). Entretanto, la reina, «puesta en unos corredores», estaba esperándole como al agua de mayo, para que le diese cuenta de todo el espléndido botín que debla de llevar para el Tesoro inglés.

Siguen después desposorios, celos, envenenamientos, brujerías y desafíos, y finalmente, la heroína y sus padres se despiden para regresar a España, desde donde enderezan cartas a la reina, a las cuales (nos dice Cervantes) «no tuvieron respuesta» (¡...!), siendo éste el único rasgo verosímil de la narración. Tras dos años de ausencia y de aventuras, el propio héroe (Ricaredo) vuelve a Sevilla, llegando precisamente en el mismo momento en que su amada Isabela va a entrar como religiosa en 
el monasterio de Santa Paula. Y como era de sospechar, todo acaba felizmente, con bodas y regocijos, cual suele suceder en tales casos."










martes, 13 de diciembre de 2016

Las uvas de la ira, de John Steinbeck (miércoles 14, 20h)



Nacido el 27 de febrero de 1902 en Salinas (California), fue galardonado con el Premio Nobel en 1962. 

Steinbeck expone en diversas obras la eterna lucha de las gentes que dependen de la tierra para sobrevivir. Además de haber estudiado en la Universidad de Stanford, durante su juventud trabajó como bracero y recolector de fruta. En "La copa de oro" (1929), Steinbeck narra la vida y las hazañas del famoso pirata galés del siglo XVII Henry Morgan. Más tarde publicará "Las praderas del cielo" (1932), una colección de relatos que describe la vida en una comunidad de granjeros del sur de California; en esta obra aborda por primera vez los temas sociales que caracterizan la mayor parte de su obra. Entre sus primeros libros también cabe citar "A un dios desconocido" (1933), la historia de un granjero cuyas creencias en el culto de la fertilidad pagano le llevan a sacrificar su propia vida durante una época de terrible sequía; "Tortilla Flat" (1935), un relato entre picaresco y romántico sobre los emigrantes mexicanos establecidos en los alrededores de Monterrey (California); "Una vez hubo una guerra" (1936), la historia de una huelga de recolectores de fruta, "La fuerza bruta" (1937), la patética historia de dos braceros itinerantes que luchan por conseguir su propia granja, y "De ratones y hombres" (1937), uno de sus relatos más interesantes, inspirado en la experiencia de su autor, vagabundo durante los años 20. 


La obra más popular de Steinbeck es "Las uvas de la ira" (1939, Premio Pulitzer en 1940), el triste relato de una familia procedente de una empobrecida región de Oklahoma que emigra a California durante la depresión económica de los años treinta. Esta controvertida novela, recibida como un conmovedor documento de protesta social, se ha convertido en un clásico de la literatura estadounidense. 












Fotografías de Dorothea Langeconocida por su serie fotográfica La Gran Depresión para la FSA (Farm Security Adminsitration), un proyecto enmarcado en el New Deal que pretendía combatir la pobreza rural durante la crisis económica de los años 30 que asoló Estados Unidos. 






Otras obras dignas de mención son: "La luna se ha puesto" (1942), "Los arrabales de Cannery" (1944), "El ómnibus perdido" (1947), "El invierno de nuestro descontento" (1961) y "Norteamérica y los norteamericanos" (1968). En 1962 escribió "Viajando con Charlie", un relato autobiográfico de un viaje por Estados Unidos en compañía de un caniche.


En la obra narrativa de Steinbeck destacan sus relatos cortos: sentimiento y esteticismo se dan la mano en "La perla" (1947) o "El pony rojo" (uno de los cuatro cuentos de "El valle largo", 1938). El cine también le interesó y escribió el guión de "Viva Zapata" (1952) dirigida por Elia Kazan, quien también llevó a la pantalla en 1955 la novela de Steinbeck "Al este del Edén" (1952). Sobre México, la conquista y la Revolución Mexicana escribió ensayos y novelas como "La perla" —que filmó el director mexicano Indio Fernández— y "Por el mar de Cortés" (1951).

Murió en Nueva York, el 20 de diciembre de 1968. Su interpretación moderna de las leyendas artúricas se publicó póstumamente bajo el título de "Los hechos del Rey Arturo y sus nobles caballeros" (1976). Steinbeck, una de las principales figuras literarias desde la década de 1930, convirtió la dignidad de los pobres y los oprimidos -seres humanos atrapados en un mundo injusto- en el tema central de su obra. 

En su discurso de recepción del premio Nobel puede leerse: “El escritor está obligado a celebrar la probada capacidad del ser humano para la grandeza de espíritu y la grandeza del corazón, para la dignidad en la derrota, para el coraje, para la compasión y para el amor”. 



Este mes, el club de lectura Dante vuelve a las páginas de "Las uvas de la ira", una obra que ya leímos en 2011.



"Y el ángel echó su hoz aguda en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó la uva en el grande lagar de la ira de Dios". (Apocalipsis, 14:19)


Miles de familias norteamericanas, expulsadas de sus tierras por la voracidad de los bancos, emigran de Oklahoma y Texas hacia California, la tierra prometida donde esperan encontrar trabajo como jornaleros recogiendo uvas y melocotones. Viajan en coches destartalados que pierden las piezas por el camino, duermen hacinados en campamentos provisionales, sobre colchones sucios, y sobreviven con un par de dólares arrugados en los bolsillos. Dejan atrás, abandonadas y malvendidas, todas sus pertenencias para empezar desde cero en un lugar donde sueñan con una vida mejor. En este escenario, triste y desolador, se desarrolla "Las uvas de la ira", la gran obra por antonomasia de John Steinbeck, ganadora del premio Pulitzer en el año 1940, el mismo año en que John Ford conseguiría el Oscar a la Mejor Dirección por su adaptación al cine.


Documental "La gran crisis mundial de 1929"

Steinbeck narra la historia de un sueño, un sueño compartido por muchos campesinos norteamericanos que sufrieron la devastadora bofetada de la Gran Depresión que padeció el país a comienzos de los años treinta. Además de la crisis económica, una serie de catástrofes, como el desafortunado periodo de sequías que afectaron al medio oeste de los Estados Unidos y los malos resultados de las cosechas posteriores, obligaron a los campesinos a hipotecar las tierras que habían heredado de sus antepasados. Al no poder afrontar los pagos de las hipotecas, toda esta gente se ve desahuciada por el banco de sus propias casas. Los más perjudicados, como siempre, fueron los pobres. Así comienza el éxodo de miles de campesinos y sus familias hacia California, así, como almas en pena, invaden las carreteras formando largas caravanas, azuzados por un sueño que se tornará pesadilla.

A lo largo de la novela podemos ver a un Steinbeck preocupado por la sociedad de su época, comprometido, un Steinbeck que quiere mostrar la historia de los más desfavorecidos y hacer un retrato de estas familias obreras, que son tratadas como sucias e ignorantes. 

Actuar de ese modo le supuso que le adjudicaran inmerecidamente el adjetivo de "comunista" y "revolucionario", e incluso en algunos sitios llegaron al extremo de prohibir la novela. Sin duda, Steinbeck forma parte de ese grupo reducido de autores célebres que han sabido reflejar los problemas de su sociedad. Lo hace con un estilo directo, muy fácil de leer pero al mismo tiempo sin prescindir de esos detalles necesarios para entender los sucesos históricos de un país. Steinbeck da cuerpo y nombre a una de estas familias. Y relata el éxodo de los Joad -así es como se apellidan los protagonistas- a lo largo de la ruta 66 hasta su destino, California. 














Pero los Joad no viajan solos, les acompaña el hambre, la miseria, la muerte, el trato vejatorio y la humillación. En este viaje épico y esperanzador, también compartirán camino con otros peregrinos como ellos, en tierras extrañas, para hacerse compañía por las noches a la luz de las hogueras...


jueves, 10 de noviembre de 2016

El dibujo de los días, de Alicia Noland (miércoles 16, 20h)


                           ***    ENCUENTRO CON LA AUTORA    ***



En la sesión de noviembre celebraremos nuestra reunión en compañía de Alicia Noland, autora de El dibujo de los días.


"Termino de leer un libro de historias breves que, francamente, me ha gustado mucho. Se titula El dibujo de los días y su autora es Alicia Noland. Lleva un prólogo muy enjundioso e interesante de Federico Montalbán López y se completa, además, con unas ilustraciones aguerridas, muy osadas, en blanco y negro, que redondean los textos aportándoles su fiereza de tinta. La autoría corresponde a Grazina Didelyte. ¿Se podría de alguna manera resumir en pocas palabras la esencia del libro? Difícil resulta siempre encontrar una fórmula que sirva para todos los relatos. Yo apostaría por el sintagma “lirismo melancólico”, que creo que es el que mejor les cuadra, añadiendo algunas notas de languidez en muchos de ellos.

Daido Moriyama. Tomei Expressway, 1969
                               

Alicia Noland ensaya, eso sí, múltiples caminos para emocionar a los lectores y secuestrar su atención. Y a fe que lo consigue en muchísimas de las páginas del volumen. En “Ceguera” apuesta por confeccionar una diapositiva metafórica acerca de cómo se puede estar ciego o muerto y, sin embargo, seguir existiendo (inercia de la rutina). En “Especies” nos habla de la soledad y del modo espurio en que puede ser matizada o mitigada (cómo no recordar el célebre poema de Ángel González acerca de las cucarachas que encuentra en su casa, cuando regresa por las noches). En “Resaca” elige darle la vuelta a un cuento clásico, el de Cenicienta, con un príncipe que después de estar viviendo con ella durante un tiempo se siente vacío y necesita iniciar, con el zapatito de cristal en la mano, una nueva búsqueda.


En “Lunes o martes” pone ante los ojos de sus lectores un penoso cuadro de divorcio, en el que no hay niños sobre los cuales establecer una negociación, pero sí libros. En “Reciclaje” sitúa como su protagonista a una inquietante anciana que hace desaparecer a los gatos que entran en su casa. Y así sucesivamente. Muchas son las propuestas y aventuras que la escritora desliza ante nuestros ojos; y en todas se pueden encontrar, aparte de los primores argumentales y psicológicos, sorpresas estilísticas que los llenan de luz y literatura, como cuando nos habla de la bronquitis crónica de las palomas (p.78).


Especial atención merece, a mi juicio, el relato “De nuncas y siempres”, una fascinante y muy actual reflexión política sobre las inagotables mentiras y las burdas y sangrantes manipulaciones a las que nos someten quienes nos gobiernan, desde tiempo inmemorial. Juzguen por estas dos perlas, que extraigo del texto: «Gobernamos para los nuncas sirviéndonos de los siempres, ésta es la máxima de nuestra democracia, una democracia de ciudadanos tan libres e iguales como puedan pagarse» / «Nos convienen ignorantes, mediocres, miedosos, recitadores de ese Y yo qué, y a mí qué, que tanto les gusta, sí... Nos convienen así, anestesiados, divididos tras colores y banderas, uniformados de invierno y rutina, de inercia y primavera, de verano y lugares comunes, de otoños y pensares».

Creo que Alicia Noland tiene muchas ideas en la cabeza, y creo también que sabe plasmarlas en el papel con eficacia notable. Es una deducción a la que se llega dedicándole al libro apenas cinco minutos. Después, resulta complicado abandonar sus páginas, porque ya han ejercido sobre el lector su hechizo magnético. Será cuestión de estar pendientes de sus obras a partir de este instante: seguro que nos sorprende.




Rubén Castillo (Librario íntimo)
http://rubencastillo.blogspot.com.es/2014/06/el-dibujo-de-los-dias.html






Alicia Noland  habla sobre "La niña del espejo", uno de los relatos que componen el libro



Reseña en La Verdad, 15 de octubre de 2013






jueves, 13 de octubre de 2016

Las cosas que no nos dijimos, de Marc Levy (miércoles 19, 20h)




Marc Levy nació el 16 de octubre de 1961, en Boulogne-Billancorut, Francia. Ingresó como socorrista para la Cruz Roja cuando contaba 18 años edad y allí permaneció durante los 6 años siguientes especializándose en accidentes de tránsito. Tras abandonar esta institución se trasladó a los Estados Unidos donde fundó en San Francisco una empresa de imagen digital. En 1983, tras perder el control accionarial de la empresa que había fundado, regresó a París donde tuvo la idea de crear junto con un grupo de amigos una empresa de diseño interior y construcción que funcionó bastante bien.  

«Como muchos padres, acostumbraba a leerle cuentos a mi hijo para dormir, pero una noche, con 9 años, me hizo entender que la televisión era mucho más interesante que el cuento de papá. Me di cuenta de que echaba de menos ese rato con él, y por eso decidí escribir una historia para el hombre en que un día se convertiría»

Su salto al mundo literario ocurrió en el año 2000, tenía entonces 39 años. La Editorial Robert Laffont publicó “Et si c’était vrai?”, su primera novela, escrita para su hijo Louis, y que llegó a cosechar un gran éxito a nivel mundial. A partir de ese momento ha publicado una gran cantidad de novelas, casi una por año, y algunas de ellas incluso han sido llevadas con éxito a la gran pantalla.


Obras publicadas

2000, Ojalá fuera cierto ("Et si c'était vrai...")
2001, La mirada de una mujer ("Où es-tu ?")
2003, Siete días para una eternidad ("Sept jours pour une éternité")
2004, La próxima vez ("La prochaine fois")
2005, Volver a verte ("Vous revoir")
2006, Mis amigos, mis amores ("Mes amis mes amours")
2007, Los hijos de la libertad ("Les enfants de la liberté")
2008, Las cosas que no nos dijimos ("Toutes ces choses qu'on ne s'est pas dites")
2009, El primer día ("Le premier jour")
2009, La primera noche ("La premiére nuit")
2010, El pequeño ladrón de sombras ("Le voleur d'ombres")
2011, La química secreta de los encuentros (L'étrange voyage de Monsieur Daldry")
2012, Si pudiera volver atrás ("Si c'était à refaire")
2013, "Un sentiment plus fort que la peur"
2014, Los límites de nuestro infinito ("Une autre idée du bonheur")
2015, Ella y él ("Elle & Lui")


Películas basada en sus libros

2005, Just Like Heaven
2009, Separados por el destino
2009, Mes amis, mes amours





Las cosas que no nos dijimos nos cuenta la historia de Julia Walsh, una animadora de dibujos por computadora (la novela dice “infografista”) que justo el día anterior a su boda, recibe la noticia que su padre ha muerto. Julia se ve obligada a cancelar la boda para sepultar los restos de su padre, pero justo cuando vuelve a su apartamento en Manhattan descubre una misteriosa caja. Las cosas se empiezan a poner aterradoras, cuando de la caja sale nada más y nada menos que su padre Anthony Walsh. Anthony le cuenta a Julia que en realidad no es su padre, sino un androide cuya función es la de pasar una semana con ella para decirse las cosas que nunca se dijeron. A partir de entonces, Julia y Anthony emprenden un viaje tanto geográfico como emocional, en el que no sólo Julia aprenderá a ver sus errores desde otra perspectiva, sino también su futuro.

La novela (...) tiene todos los elementos de una comedia romántica. Transcurre en Nueva York, con una mujer profesional exitosa, con la vida resuelta, hasta que algo inesperado y fantástico ocurre. De pronto el hombre con el que iba a pasar el resto de su vida no era tan bueno, y con el que se dejó de ver hacía décadas sí lo es.  Hay hasta escenas con aeropuerto y todo.

(...) La novela, a través de sus 346 páginas, dividas en 24 cortos capítulos explora la situación principalmente a través de los ojos de Julia, y logra un punto de quiebre cuando se conecta la historia con los sucesos de la Caída del Muro de Berlín, es en realidad el momento cumbre de la novela, cuando el autor logra traducir en palabras la emoción del momento, y hacérnosla vivir a través de los recuerdos de sus personajes. A partir de ahí, la novela intenta atar el melodrama a ese momento, pero no logra revivir su impacto emocional.
(extraído de https://sabanerox.com/2015/02/03/resenas-x-libros-las-cosas-que-no-nos-dijimos-de-marc-levy/)




jueves, 8 de septiembre de 2016

¡Iniciamos el curso este miércoles con dos títulos!


Volvemos a reunirnos en torno a los libros a partir del miércoles 14 de septiembre, 20 h., en la Biblioteca Padre Salmerón de Cieza. 

La programación de lecturas para este curso 2016-17 queda así...



Los protagonistas de esta primera sesión serán El camino, de Miguel Delibes, y La lista de mis deseos, de Grégoire Delacourt.



«Hace más de medio siglo, cuando pergeñaba mi novela El camino, hice un gran descubrimiento: se podía hacer literatura escribiendo sencillamente, de la misma manera que se hablaba. No eran precisas las frases o construcciones complicadas. No se trataba de hacer literatura en el sentido que los jóvenes de mi tiempo entendíamos en el lenguaje rebuscado y grandilocuente, sino de escribir de forma que el texto sonara en los oídos del lector como si lo estuviéramos contando de viva voz». (Discurso de clausura del II Congreso de la Lengua Española, Valladolid, 19 de octubre de 2001)




El camino es la tercer novela que escribió Miguel Delibes (Valladolid, 1920-2010), después de La sombra del ciprés es alargada y Aún es de día. Como anécdota, cabe destacar que el propio escritor se asombró de la velocidad a la que termino la novela, unas tres semanas.

Una de las más importantes obras de Miguel Delibes cuenta la historia de un niño, Daniel el Mochuelo, que tiene que trasladarse a la ciudad para cursar bachillerato. Una noche antes de partir, Daniel recordará todo lo que le ha ocurrido en este lugar, sus amigos, sus peripecias, y descubrirá que su camino está en esa aldea, unido a lo que ha sido hasta ese momento su vida.







Tras dos novelas que él mismo considera de aprendizaje, El camino es la obra apreciada por Delibes como su primera entrega literaria de interés. La acción transcurre en un microcosmos rural: una aldea donde un niño se enfrenta a la posibilidad de abandonar ese espacio protector y predecible para estudiar en la ciudad. Las reminiscencias de su vida junto a amigos como Roque el Moñigo y Germán el Tiñoso imprimen un encantador sello infantil al relato, que se construye con una clara perspectiva, y es que «Daniel, el Mochuelo, desde el fondo de sus once años, lamentaba el curso de los acontecimientos, aunque lo acatara como una realidad inevitable y fatal».

¿Cuál es el mensaje que transmite Daniel? Delibes lo explica sin reparos: «Estos niños que corretean y hacen travesuras a lo largo de las páginas de mis libros pueden ser niños burgueses o de gente bien, o niños olvidados, pobres y desatendidos, pero hay uno, el Mochuelo, en la […] novela El camino, que no es ni lo uno ni lo otro, que viene a resumir el sentido de mi obra ante el progreso y, en consecuencia, uno de los pilares en que aquélla se asienta: la defensa de la naturaleza».





(Fotos de Ramón Masats que ilustran el libro de Delibes Viejas historias de Castilla La Vieja).














Grégoire Delacourt es un escritor francés nacido en 1.960. Es sobre todo conocido por su trabajo como publicista para empresas como Apple, Sephora o Gallimard. Sin embargo, tampoco se le dio mal su primera toma de contacto con el mundo literario ya que Grégoire Delacourt logró un gran éxito con su primer libro, L'Écrivain de la famille, con el que ganó premios como el Marcel Pagnol o el Coeur de France. 

En 2.013 se publicó su primera novela en castellano, La lista de mis deseos.

Publicó su primera novela autobiográfica a los 50 años, L’Écrivain de la famille (El escritor de la familia), de la que se vendieron más de 120.000 ejemplares. Recibió numerosas distinciones: premio Marcel Pagnol, premio Rive Gauche, premio Cœur de Franc.3

En 2012 publicó La Liste de mes envies (La lista de mis deseos), rápidamente convertida en bestseller, con más de un millón de ejemplares vendidos. Esta novela fue adaptada al teatro por Mikaël Chirinian, dirigida por Anne Bouvier, de enero a mayo de 2013 en el Ciné 13 Théâtre. Y también fue adaptada al cine, dirigida por Didier Le Pêcheur, con Mathilde Seigner, Marc Lavoine y Patrick Chesnais como intérpretes principales. La película salió en 2014, con más de 440 000 entradas vendidas.



En abril de 2013 publicó La Première chose qu'on regarde (La primera cosa que se mira). Scarlett Johansson demandó al autor por atentado a la vida privada, pero solo obtuvo 2 500 euros de daños e intereses El libro vendió más de 150 000 ejemplares.

En agosto de 2014 publicó On ne voyait que le bonheur (Solo se veía la felicidad), que obtuvo la distinción de Mejor novela de 2014 por los periodistas de Le Parisien. Narra la vida de Antoine, encargado de detectar los fraudes para una compañía de seguros. Abandonado por su madre, tuvo una infancia difícil. Ahora que es padre, le gustaría que sus hijos fueran felices.

En abril de 2015 publicó Les Quatre saisons de l'été (Las cuatro estaciones del verano), que narra los amores de cuatro parejas de 15, 35, 55 y 75 años, durante el mismo verano en Le Touquet-Paris-Plage.

La protagonista La lista de mis deseos de esta historia es Jocelyne, apodada Jo, que regenta su propia mercería en Arras, una pequeña ciudad francesa, y escribe un blog sobre costura y manualidades, diezdedosdeoro, que cuenta ya con miles de seguidores. Sus mejores amigas son las gemelas propietarias del salón de belleza vecino, y vive con su marido, Jocelyn, también Jo, y sus dos hijos ya no viven en casa. En este punto de su vida no puede evitar sentir cierta nostalgia al pensar en sus ya caducas ilusiones de juventud, cuando soñaba con ser modista en París.Cuando las gemelas la convencen para que juegue al Euromillón, se encuentra, de repente, con dieciocho millones de euros en las manos, y la posibilidad de tener todo lo que quiera. En ese momento es cuando Jo decide empezar a escribir una lista enumerando todos sus deseos, desde una lámpara para la mesa de la entrada hasta una nueva cortina para la ducha; porque, para su propia sorpresa, ya no está del todo segura de si el dinero realmente trae la felicidad


«La revelación del año en Francia. Una novela sencilla que ha sido considerada 'la perfecta lectura anticrisis'.» Cuadernos del Sur 

 «La lista de mis deseos de Grégoire Delacourt es una reflexión sobre la felicidad y sobre las cosas que su protagonista, la propietaria de una mercería, siempre quiso tener.» El correo gallego 

«Amable pero sin caer en la cursilería, La lista de mis deseos es la segunda novela del publicista Grégoire Delacourt y fue uno de los fenómenos de la rentrée gala de 2012.» Qué leer