lunes, 10 de octubre de 2011

LECTURA DEL MES: "A la sombra del granado", de Tariq Ali.









Novela publicada en 2006, “A la sombra del granado” se desarrolla en la España árabe posterior a la “reconquista” de la ciudad de Granada, en el período de la restauración católica, cuando judíos y árabes fueron expulsados del país.
El escritor y ensayista paquistaní afincado en Gran Bretaña inicia su quinteto islámico de novelas históricas con esta obra, donde evoca la grandeza, humanidad y belleza de la cultura islámica, el esplendor de la España musulmana y su extinción. Poniendo la lente sobre una familia morisca de Granada, Tariq Ali recrea la tragedia y el desgarramiento de una sociedad cosmopolita y próspera que, tras culminar la Reconquista de 1492, acaba siendo víctima de hogueras inquisidoras donde tanto personas como obras escritas encuentran su final en nombre de La Santa Inquisición. La figura del Cardenal Cisneros, centro del entramado de intrigas, escaramuzas e intereses diversos, protagoniza la decadencia de una convivencia secular de culturas y religiones que se ve abocada a una inexorable extinción.


A través de las vivencias de la familia Hudayl, cuya mansión había sido levantada por los albañiles que construyeron Medina Azahara, el escritor paquistaní nos acerca a la crónica del desmembramiento de las últimas comunidades árabes en España, y reconstruye la vida de los musulmanes en Granada; los baños públicos, sus tradiciones y costumbres, la ciencia y la cultura de Al-Andalus.









Esta familia, como todos los musulmanes que vivieron bajo esas coordenadas de tiempo y espacio, se ven ante la disyuntiva de tomar su decisión entre tres posibles: someterse y aceptar el catolicismo como religión única abandonando sus preceptos musulmanes; irse de su casa hacia el Norte de África para empezar de nuevo; o plantar cara en una batalla ya perdida. Pero ninguna decisión será la acertada. Los primeros perderán el alma que viene atada a sus costumbres, los segundos se quedarán sin raíces, y los terceros morirán. Cada uno tomará individualmente su camino; usando en unos casos la experiencia o el ímpetu de la juventud, en otros: o escuchando a los otros, con espíritu colectivo, o explorando en sus antepasados, en filósofos de la tradición, indagando…



TARIQ ALI




Escritor, periodista y cineasta, Tariq Ali nació y creció en Lahore, ahora Pakistán, en 1943. Mientras estudiaba en la Universidad de Punjab organizó manifestaciones contra la dictadura militar de Pakistán. Debido a sus contactos con movimientos radicales, sus padres –de filiación comunista-, temiendo por su seguridad, lo enviaron a Inglaterra. Estudió en Oxford Ciencias Políticas y Filosofía, y fue el primer paquistaní elegido presidente del Sindicato de Estudiantes de Oxford. Su reputación se fraguó durante la Guerra de Vietnam, cuando mantuvo debates contra la guerra con personajes como Henry Kissinger y Michael Stewart. Después, se volvió cada vez más crítico de las políticas exteriores de Estados Unidos e Israel.


Activo en la izquierda desde los años sesenta, pertenece a la redacción de New Left Review. Ali participó activamente en política a través de su colaboración con el partido trotskista, The International Marxist Group (IMG), y con el periódico The Black Dwarf.





Desde entonces, Ali ha sido muy crítico con las políticas económicas neoliberales y estuvo presente en el Foro Social Mundial de 2005 en Porto Alegre, Brasil, donde fue uno de los diecinueve firmantes del Manifiesto de Porto Alegre. Es miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso desde su fundación en 2006, y ha publicado diversos artículos en El País.

Ha escrito más de una docena de ensayos sobre historia y política mundial, como “Bush en Babilonia: la recolonización de Irak”, “Pakistan en el punto de mira de los Estados Unidos””, Piratas del Caribe: el eje de la esperanza”, “Miedo a los Espejos”, y “Conversaciones con Edward Said”, entre otras.

Entre sus obras de ficción encontramos un ciclo de novelas históricas relacionadas con el Islam: “A la Sombra del Granado: Una Novela de la España Musulmana”, “Un sultán en Palermo”, “El Libro de Saladino”, y “La Mujer de Piedra”.


martes, 6 de septiembre de 2011

LECTURA DEL MES: "El amor en los tiempos del cólera", de Gabriel Gª Márquez








"El amor en los tiempos del cólera" es una novela de amor de Gabriel García Márquez, Premio Nobel en 1982, publicada en 1985. Es, principalmente, un compendio acerca del amor y sus múltiples variantes, un estudio sobre el paso del tiempo que destruye y reconstruye almas y ciudades, sobre la memoria y sus infinitos laberintos.


La trama se desarrolla en Centroamérica a principios de siglo, época en la cual, según el narrador, los signos del enamoramiento podían ser confundidos con los síntomas del cólera. Al igual que el caudaloso Magdalena, a cuyas orillas se desarrolla, la historia serpentea y fluye, rítmica y pausada, y prosa abajo va narrando a través de más de sesenta años la vida de los personajes principales, Fermina Daza, Florentino Ariza y el doctor Juvenal Urbino de la Calle. Y poco a poco, este escenario y estos personajes, como una mezcla tropical de plantas y arcillas que la mano del autor modela y fantasea, van desembocando en los terrenos del mito y la leyenda, acercándose a un oscilante y tenue final feliz.




Como han señalado lectores y críticos, la temática es profunda, rica, realista y conmovedora. García Márquez hace hincapié en cuestiones trascendentales en la vida del hombre, tales como la familia, la amistad, el amor en las diferentes etapas de la vida, la fidelidad, la convivencia conyugal, y la muerte, apelando para ello a un recurso ampliamente descriptivo.





Mediante un lenguaje lleno de riqueza y versatilidad, el escritor colombiano narra el esquema complejo, verosímil y esperanzado de un mundo que se asemeja, más de lo que nosotros pensamos, al mundo en que vivimos. De esta manera nos demuestra una vez más que la vida no es otra cosa que el trabajo interminable para el que los seres humanos fuimos creados.



No es sencillo analizar un amor que, a pesar de ser contrariado, se basa desde una de las partes en un juramento de amor y fidelidad lo suficientemente fuerte como para conservarse intacto durante toda una vida. Tal es el caso de Florentino Ariza.



En cambio, para Fermina Daza, el amor nació de la simple curiosidad.







lunes, 5 de septiembre de 2011

GABRIEL Gª MÁRQUEZ





"Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez."


Gabriel José García Márquez nació en Aracataca (Colombia) en 1927. Criado por sus abuelos, "Gabo" cursó estudios secundarios en San José a partir de 1940, y finalizó su bachillerato en el Colegio Liceo de Zipaquirá en 1946. Con veinte años se matriculó en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Cartagena, aunque sin mostrar excesivo interés por los estudios. Comienza a colaborar con el periódico “El Espectador”, de Bogotá.


Más tarde residirá en Francia, México y España. En Italia fue alumno del Centro Experimental de Cinematografía. Desde 1953 colabora en el periódico de Barranquilla "El Universal", y en "El Heraldo": sus columnas revelan una constante preocupación expresiva y una acendrada vocación de estilo que refleja, como él mismo confesará, la influencia de las greguerías de Ramón Gómez de la Serna. Su carrera de escritor comenzará en 1955 con una novela corta, "La hojarasca", que evidencia la fuerte influencia del escritor norteamericano William Faulkner.

En 1961 publicó "El coronel no tiene quien le escriba", relato en que aparecen ya los temas recurrentes y cuyo estilo -lacónico, áspero y breve- produce un gran resultado. En 1962 reúne algunos de sus cuentos -ocho en total- bajo el título de "Los funerales de Mamá Grande", y publica su novela "La mala hora".

Pero toda la obra anterior a "Cien años de soledad" es sólo un acercamiento al proyecto global y mucho más ambicioso que constituirá justamente esa gran novela, una obra considerada maestra, donde edifica y da vida al pueblo mítico de Macondo y a la legandaria estirpe de los Buendía: lo mágico y lo cotidiano comparten una misma realidad. Es a partir de esta obra cuando se le considera uno de los padres del “realismo mágico” y protagonista, junto a Julio Cortázar, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa y otros, del fenómeno literario y editorial denominado “boom latinoamericano”.

Tras este libro, el autor publicó, entre otras, la que, según él mismo ha expresado, resultaría su novela preferida: "El otoño del patriarca” (1975), una historia turbia y cargada de tintes visionarios acerca del absurdo periplo de un dictador solitario y grotesco. Algo más tarde publicaría el volumen de cuentos "La increíble historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada" (1977), y "Crónica de una muerte anunciada" (1981), novela breve basada en un suceso real de amor y venganza que adquiere dimensiones de leyenda. Recibe el premio Nobel de Literatura un año después, en 1982.

Su siguiente gran obra, "El amor en los tiempos del cólera", se publicó en 1985: una originalísima y gran novela de amor que revela un profundo conocimiento del corazón humano. Pero esta obra es mucho más que eso debido a la multitud de episodios que se entretejen con la historia central, y en los que brilla la imaginación del autor. Ese mismo año escribirá un texto teatral, “Diatriba de amor contra un hombre sentado”. En 1989 recupera el tema del dictador latinoamericano en "El general en su laberinto”, y compone un libro con algunos relatos dispersos bajo el título "Doce cuentos peregrinos" (1992).

Nuevamente podemos apreciar la conjunción de la novela amorosa con el reportaje: así en "Del amor y otros demonios" (1994) y "Noticia de un secuestro" (1997). “Gabo” ha publicado también libros de crónicas, guiones cinematográficos y varios volúmenes de recopilación de sus artículos periodísticos: "Textos costeños", "Entre cachacos", "Europa y América" y "Notas de prensa".



En 2002 publicó su autobiografía, "Vivir para contarla". Otro libro de carácter autobiográfico vería la luz dos años más tarde: "Memoria de mis putas tristes". En 2010, nuestro autor reunió un conjunto de conferencias impartidas por él en distintas épocas en la que es su última obra, "Yo no vengo a dar un discurso", en cuyas páginas puede leerse:


"Yo comencé a ser escritor en la misma forma que me subí a este estrado: a la fuerza. “




lunes, 6 de junio de 2011

LIBRO DEL MES: "Las uvas de la ira", de John Steinbeck







Miles de familias norteamericanas, expulsadas de sus tierras por la voracidad de los bancos, emigran de Oklahoma y Texas hacia California, la tierra prometida donde esperan encontrar trabajo como jornaleros recogiendo uvas y melocotones. Viajan en coches destartalados que pierden las piezas por el camino, duermen hacinados en campamentos provisionales, sobre colchones sucios, y sobreviven con un par de dólares arrugados en los bolsillos. Dejan atrás, abandonadas y malvendidas, todas sus pertenencias para empezar desde cero en un lugar donde sueñan con una vida mejor. En este escenario, triste y desolador, se desarrolla "Las uvas de la ira", la gran obra por antonomasia de John Steinbeck, ganadora del premio Pulitzer en el año 1940, el mismo año en que John Ford conseguiría el Oscar a la Mejor Dirección por su adaptación al cine.



Steinbeck narra la historia de un sueño, un sueño compartido por muchos campesinos norteamericanos que sufrieron la devastadora bofetada de la Gran Depresión que padeció el país a comienzos de los años treinta. Además de la crisis económica, una serie de catástrofes, como el desafortunado periodo de sequías que afectaron al medio oeste de los Estados Unidos y los malos resultados de las cosechas posteriores, obligaron a los campesinos a hipotecar las tierras que habían heredado de sus antepasados. Al no poder afrontar los pagos de las hipotecas, toda esta gente se ve desahuciada por el banco de sus propias casas. Los más perjudicados, como siempre, fueron los pobres. Así comienza el éxodo de miles de campesinos y sus familias hacia California, así, como almas en pena, invaden las carreteras formando largas caravanas, azuzados por un sueño que se tornará pesadilla.
A lo largo de la novela podemos ver a un Steinbeck preocupado por la sociedad de su época, comprometido, un Steinbeck que quiere mostrar la historia de los más desfavorecidos y hacer un retrato de estas familias obreras, que son tratadas como sucias e ignorantes. Actuar de ese modo le supuso que le adjudicaran inmerecidamente el adjetivo de "comunista" y "revolucionario", e incluso en algunos sitios llegaron al extremo de prohibir la novela. Pero sin duda, Steinbeck forma parte de ese grupo reducido de autores célebres que han sabido reflejar los problemas de su sociedad. Lo hace, deliciosamente, con un estilo directo, muy fácil de leer pero al mismo tiempo sin prescindir de esos detalles necesarios para entender los sucesos históricos de un país. Steinbeck da cuerpo y nombre a una de estas familias. Y relata el éxodo de los Joad -así es como se apellidan los protagonistas- a lo largo de la ruta 66 hasta su destino, California. Pero los Joad no viajan solos, les acompaña el hambre, la miseria, la muerte, el trato vejatorio y la humillación. En este viaje épico y esperanzador, también compartirán camino con otros peregrinos como ellos, en tierras extrañas, para hacerse compañía por las noches a la luz de las hogueras...





"Y el ángel echó su hoz aguda en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó la uva en el grande lagar de la ira de Dios". (Apocalipsis, 14:19)

domingo, 5 de junio de 2011

JOHN STEINBECK






Nacido el 27 de febrero de 1902 en Salinas (California), fue galardonado con el Premio Nobel en 1962.

Steinbeck expone en diversas obras la eterna lucha de las gentes que dependen de la tierra para sobrevivir. Además de haber estudiado en la Universidad de Stanford, durante su juventud trabajó como bracero y recolector de fruta. En "La copa de oro" (1929), Steinbeck narra la vida y las hazañas del famoso pirata galés del siglo XVII Henry Morgan. Más tarde publicará "Las praderas del cielo" (1932), una colección de relatos que describe la vida en una comunidad de granjeros del sur de California; en esta obra aborda por primera vez los temas sociales que caracterizan la mayor parte de su obra. Entre sus primeros libros también cabe citar "A un dios desconocido" (1933), la historia de un granjero cuyas creencias en el culto de la fertilidad pagano le llevan a sacrificar su propia vida durante una época de terrible
sequía; "Tortilla Flat" (1935), un relato entre picaresco y romántico sobre los emigrantes mexicanos establecidos en los alrededores de Monterrey (California); "Una vez hubo una guerra" (1936), la historia de una huelga de recolectores de fruta, "La fuerza bruta" (1937), la patética historia de dos braceros itinerantes que luchan por conseguir su propia granja, y "De ratones y hombres" (1937), uno de sus relatos más interesantes, inspirado en la experiencia de su autor, vagabundo durante los años 20.


La obra más popular de Steinbeck es "Las uvas de la ira" (1939, Premio Pulitzer en 1940), el triste relato de una familia procedente de una empobrecida región de Oklahoma que emigra a California durante la depresión económica de los años treinta. Esta controvertida novela, recibida como un conmovedor documento de protesta social, se ha convertido en un clásico de la literatura estadounidense.






Otras obras dignas de mención son: "La luna se ha puesto" (1942), "Los arrabales de Cannery" (1944), "El ómnibus perdido" (1947), "El invierno de nuestro descontento" (1961) y "Norteamérica y los norteamericanos" (1968). En 1962 escribió "Viajando con Charlie", un relato autobiográfico de un viaje por Estados Unidos en compañía de un caniche.




Otra faceta importante en Steinbeck es la de escritor de relatos cortos: sentimiento y esteticismo se dan la mano en "La perla" (1947) o "El pony rojo" (uno de los cuatro cuentos de "El valle largo", 1938). El cine también le interesó y escribió el guión de "Viva Zapata" (1952) dirigida por Elia Kazan, quien también llevó a la pantalla en 1955 la novela de Steinbeck "Al este del Edén" (1952). Sobre México, la conquista y la Revolución Mexicana escribió ensayos y novelas como "La perla" —que filmó el director mexicano Indio Fernández— y "Por el mar de Cortés" (1951).


Murió en Nueva York, el 20 de diciembre de 1968. Su interpretación moderna de las leyendas artúricas se publicó póstumamente bajo el título de "Los hechos del Rey Arturo y sus nobles caballeros" (1976). Steinbeck, una de las principales figuras literarias desde la década de 1930, convirtió la dignidad de los pobres y los oprimidos -seres humanos atrapados en un mundo injusto- en el tema central de su obra. En su discurso de recepción del premio Nobel puede leerse: "“El escritor está obligado a celebrar la probada capacidad delser humano para la grandeza de espíritu y la grandeza del corazón, para la dignidad enla derrota, para el coraje, para la compasión y para el amor”.



martes, 3 de mayo de 2011

Libro del mes: "LA CELESTINA", de Fernando de Rojas



"En La Celestina encontramos, por primera vez, una inversión de la jerarquía de valores que influirá luego, decisivamente, en la creación de la picaresca. Hasta entonces, en las novelas u obras dramáticas el amor entre los personajes se desenvolvía en un doble plano: amor ideal y sublimado, a lo Petrarca, entre los señores; amor carnal, «bajo», entre los servidores y personajes humildes. Américo Castro ha subrayado con acierto que en la obra de Rojas, mientras prostitutas como Elicia y Areusa se hacen cortejar como grandes damas, el amor de Calixto por Melibea es de un orden claramente sexual, teñido incluso de ciertos ribetes de sadismo: «No me destroces ni me maltrates como sueles —suplica Melibea—, ¿qué provecho te trae dañar mis vestiduras?». Las cortesanas se burlan alegremente de la elevada condición de la heroína y, expresando el sentir común de los conversos, condenados por la opinión cristiano-vieja, Areusa proclama: «Ninguna cosa es más lejos de la verdad que la vulgar opinión... Ruin sea quien por ruin se tiene; las obras hacen linaje, que al fin todos somos hijos de Adán y de Eva».


Si Fernando de Rojas se sirve de dos meretrices para exponer el punto de vista de los cristianos nuevos (él mismo era ex illis), Melibea y, sobre todo, Calixto encarnan, a su manera, el agudo conflicto que opone el antierotismo cristiano y la sensualidad musulmana. El personaje de Celestina, la vieja alcahueta, entronca con la literatura arábiga de Al-Andalus: morisca sin duda, como todas las hechiceras de la época, Celestina será el instrumento necesario para satisfacer la imperiosa y brutal pasión de Calixto. Éste, aunque noble y caballero, es ya, como los españoles futuros, una víctima de la lucha entre dos civilizaciones opuestas: la mahometana y la cristiana. Calixto tiene la sensualidad desbordante del musulmán y la conciencia atormentada del cristiano, o, si se quiere, un alma de cristiano y un cuerpo árabe. Desde la época de los Reyes Católicos, los escritores españoles suelen atribuir todos los desvíos, errores y herejías al sexo (Menéndez Pelayo es un ejemplo típico) y, en 1555, fray Felipe de Meneses no vacilaba en escribir: «Esta inclinación a la sensualidad, a mi juicio, no es natural de la nación española»; pero la realidad era muy otra, y los españoles de entonces, como los de ahora, viven en su carne y espíritu el insoluble conflicto. El pecado inherente al placer sexual encuentra un símbolo en la figura físicamente odiosa y repugnante de Celestina: en Calixto hallamos, en germen, el mito futuro de don Juan, que, desde Tirso a Zorrilla, fluye a lo largo de la literatura española y alcanza, a partir del siglo XVIII, dimensiones universales. Don Juan no es un homosexual que se ignora, como pretendía Marañón: es el resultado de la dualidad cristiano-musulmana y, por tanto, un personaje esencialmente español a quien la nostalgia del harén lleva a buscar su presa en la comunidad femenina que exteriormente más se le asemeja: el convento. Calixto y don Juan no podían surgir sino en España y, como don Quijote y los antihéroes de la picaresca, son una expresión literaria de la convivencia secular de españoles cristianos, musulmanes y judíos, convivencia cuya supresión ha marcado de modo profundo el carácter español y cuyas huellas advertimos aún en nuestros días."


(Juan Goytisolo, España y los españoles)

FERNANDO DE ROJAS




El libro de La Celestina , tal y como hoy lo conocemos, contiene una carta de "el autor a un su amigo", once octavas acrósticas, un prólogo, la obra propiamente dicha, compuesta por el Argumento y los veintiún actos con sus argumentos, tres octavas explicando el propósito de la obra y, finalmente, las coplas del corrector Alonso de Proaza en las que explica cómo han de leerse los dichos versos acrósticos. Estos, al unir la primera letra de cada uno, dicen: "El bachiller Fernando de Rojas acabó la Comedia de Calisto y Melibea e fue nascido en la Puebla de Montalbán". En la carta "a un su amigo" se dice que, habiendo encontrado el primer acto, "viendo no sólo ser dulce en su principal historia o ficción toda junta, pero aun de algunas sus particularidades salían deleitables fuentecillas de filosofía [...] se detuvo en continuarla quince días". Estas palabras plantean varios problemas: ¿Fueron dos o uno los autores? Si hubo dos, ¿quién fue el del primer acto? ¿Quién fue Fernando de Rojas?






Si bien la crítica del siglo XIX se inclinó rotundamente por la unidad del autor, opinión consagrada por la autoridad de Menéndez y Pelayo, hoy los eruditos son partidarios de los dos autores que las palabras de Rojas afirman. El primer acto es, por lo tanto, anónimo. La atribución de su autoría a Cota o a Mena está hoy generalmente descartada.


De FERNANDO DE ROJAS se puede afirmar que era bachiller en leyes. Nacido en la Puebla de Montalbán (Toledo) hacia 1475, poseyó una importante biblioteca. Estudió en la Universidad de Salamanca, donde la tradición clásica siempre tuvo una enorme acogida. En 1517 se estableció en Talavera de la Reina (Toledo), donde ejerció por breve tiempo el cargo de Alcalde Mayor. Era judío converso. La ascendencia judía de Rojas está probada por el proceso contra Álvaro de Montalbán; éste, acusado de judaizante nombró "por su letrado al bachiller Fernando de Rojas, su yerno, vecino de Talavera, que es converso", pero la Inquisición lo rechazó diciendo que no había lugar y le pidió que nombrara a otra persona "syn sospecha". Rojas otorgó testamento en Talavera el 3 de abril de 1541 y debió de morir casi inmediatamente, ya que su mujer comienza el inventario de sus bienes el día 8 del mismo mes. Fue enterrado en la "yglesia del monesterio de la Madre de Dios" en Talavera, de cuya Congregación era miembro. Sus restos fueron localizados en marzo de 1936 en la pequeña iglesia de dicho monasterio, y exhumados en marzo de 1968.


sábado, 2 de abril de 2011

LECTURA DEL MES: "El barón rampante", de Italo Calvino

Publicada en 1957, la primera novela de la trilogía de "Nuestros antepasados" es la más celebre de todas. Como sucede en la mayor parte de la novelística de Calvino, la sencillez aparente enmascara una profundidad alegórica compleja. Sin embargo, al contrario que "El vizconde demadiado" y "El caballero inexistente", "El barón rampante" es mucho menos conceptual, urdiendo una narración tradicional con la que el lector está más familiarizado. Pese a tener menos rasgos fantásticos que las otras, no por ello deja de tratarse de un relato extraordinario, el de Cosimo Piovasco de Rondó, Barón de Ombrosa. Siendo sólo un niño, Cosimo rechazó comer el plato de caracoles que su familia le imponía, y escapó subiéndose a los frondosos árboles que cubrían su región. Su padre, por entonces el Barón, le advirtió de un severo castigo cuando bajase, a lo que Cosimo contestó que no bajaría más. Y mantuvo su promesa.

Es la historia de un hombre que, sin jamás bajar de las copas de los árboles, conocería aventuras, amores y guerras, se cartearía con los sabios de su tiempo, participaría en movimientos revolucionarios, fundaría sociedades secretas y llegaría a conocer a Napoleón. Todo esto nos lo cuenta su hermano pequeño Biagio, quién llevó una vida conformista a la sombra de Cosimo desde el día en el que a él le falló la voluntad y comió los caracoles. Toda la novela tiene por premisa la figura del Barón rampante y su precaria existencia entre dos mundos; el primero, entre los ramajes del bosque, y el segundo, terrenal entre los hombres. No nos sorprende está temática tratándose de uno de "Nuestros antepasados", seres a caballo entre dos realidades paralelas. Pero encontramos aquí un apego a la verosimilitud, al “realismo” que Calvino no ha mostrado antes con sus hombres partidos por la mitad que se encuentran perfectamente y armaduras vacías dotadas de razón. Hay una preocupación detallista en "El barón rampante" por explicarlo todo: cómo Cosimo se las ingenia para acomodarse en los árboles, cómo hace para desplazarse, cómo sobrevive, incluso cómo satisface sus necesidades higiénicas, fisiológicas (en el torrente convenientemente llamado Merdazio) y sexuales cuando le llega la edad. Pero más que hacer una de aventuras, parece que Calvino ha querido homenajear al gran siglo de las novelas, el XVIII, cogiendo un poco de todos los géneros. La estrafalaria familia del barón y su entorno le sirve para enlazar elementos de novela bizantina con piratas turcos, tesoros e hijas perdidas; novela sentimental en la tradicion de "Las amistades peligrosas", al relatar los tormentosos amores entre Cosimo y su vecina la marquesa Viola; e incluso notas de novela gótica al convertirlo en un franco-masón que desbarata complots jesuíticos. Pero por ser la más realista, y por ambientarse en un período de referencias tan claras como el de la Revolución Francesa, se ha visto en esta la obra más política de la trilogía.


Puede verse en Cosimo la figura del intelectual crítico, inconformista, que elige el ostracismo en un mundo que rechaza, pero que intenta cambiar contribuyendo desde su atalaya privilegiada. El sentido de fracaso en Cosimo podría ser interpretado como un reflejo del propio desencanto de Calvino por su militancia ideológica. Sin desmentir esta interpretación, no hay que soslayar el valor poético de esta obra. Igualmente poéticos son los dos otros libros de la trilogía, con su simbolismo de la división, la ruptura y la mezcolanza. En "El barón rampante" lo que hay es la poesía y el mito de una elevación mediante la voluntad por encima de la grávida existencia humana. Sin hacer partícipe a la religión, Italo Calvino nos habla de un hombre que vivió sobre los demás y terminó subiendo al cielo.



ITALO CALVINO


De padres italianos, Italo Calvino (1923-1985) nació en Santiago de las Vegas, Cuba. Su padre era agrónomo y botánico y su madre licenciada en Ciencias Naturales y profesora de botánica. En 1923 se trasladó con su familia a San Remo, Italia, donde sus padres dirigirían una estación experimental de floricultura. En tiempos de la 2ª guerra mundial participó en la resistencia italiana y se afilió al Partido Comunista Italiano en 1944, opción política que terminará abandonando. Comenzó estudios de agronomía en la Universidad de Turín, pero después de la liberación los abandonó para estudiar literatura. A lo largo de su existencia, compaginó sus colaboraciones en medios de comunicación escritos con su producción literaria. Sucesivamente, colaboró con varios diarios y revistas y trabajó también como asesor editorial.


NOVELA: El sendero de los nidos de araña (Il sentiero dei nidi di ragno, 1947), PremioRiccione. Los jóvenes del Po (I giovani del Po, escrito en 1951 y publicado en 1957-1958en la revista Officina). La nube de smog (La nuvola de smog, 1958). Nuestros antepasados (I nostri antenati, 1960), trilogía: El caballero inexistente (Il cavalieri inesistente, 1959). El barón rampante (Il barone rampante, 1957), Premio Viareggio. El vizconde demediado (I visconte dimezzato, 1952). La jornada de un interventor electoral (La giornata d'uno scrutatore, (1963). El castillo de los destinos cruzados (Il castelo dei destini incrociati, 1969).Completado en 1973 con La taberna de los destinos cruzados (La taverna deidestini incrociati). Si una noche de invierno un viajero (Se una notte d'inverno un viaggiatore, 1979). Palomar (1983). CUENTO: Por último, el cuervo (Ultimo viene il corvo, 1949). Cuentos populares italianos (1956). Racconti (1958, antología), premio Bagutta. Marcovaldo (Marcovaldo, ovvero le stagioni in città, 1963). Cosmicómicas (Le Cosmicomiche, 1965). Tiempo cero (Ti' con zero, 1967). Los amores difíciles (Gli amori difficili, 1970). Las ciudades invisibles (Le città invisibili, 1972). Bajo el sol jaguar (Sotto il sole giaguaro, 1988, póstuma). ENSAYO: Punto y aparte: ensayos sobre literatura y sociedad (Una pietra sopra. Discorsidi letteratyra e società, 1980). De fábula (Sulla fiaba, 1980). Literatura fantástica (1985). Seis propuestas para un nuevo milenio (1985). Por qué leer los clásicos. Ermitaño en París. Páginas autobiográficas (Eremita a Parigi. Pagineautobiografiche, 1990). Recopilación póstuma.

jueves, 10 de marzo de 2011

LECTURA DEL MES: "Escritos de un salvaje", conjunto de escritos de Paul Gauguin.



"Los indígenas se mueven con frecuencia durante la noche pero descalzos y silenciosos. Siempre este silencio. Entiendo por qué esta gente puede permanecer horas, días sentada sin decir una sola palabra y mirando al cielo con melancolía. Siento todo esto que va a invadirme..."


(Carta a Mette, Tahití, julio de 1891)







"Noa noa es una expresión de la lengua de los Maoríes: de esa raza de hombres, venidos de no se sabe dónde, que poblaron la Polinesia antes de que los europeos desembarcaran y se apoderaran de ella. En lengua maorí, noa significa “perfume”. Y si repetís la palabra, noa noa, decís “muy perfumado”.


Pero si escribís NOA NOA en letras mayúsculas, dais con el título de un libro de Paul Gauguin, que el pintor escribió a mano. Eso fue en 1894, en el curso de algunos meses que pasó en París, entre dos estancias en Tahití. Más tarde, en 1896, retomó el manuscrito. Añadió textos. Añadió, sobre todo, imágenes: pinturas a la acuarela y grabados en madera. Mediante sus imágenes y palabras, Paul Gaguin quiere dar testimonio de lo que esas dos estancias en esas lejanas islas, la primera solamente en Tahití, la segunda en Tahití y después en las islas Marquesas, aportaron a su arte y a su pensamiento.

Lo esencial queda dicho en el título del libro: la aventura física y moral del pintor en medio de ese pueblo y de ese país exótico adquirió, para él, el encanto profundo, sensual y mareante de un perfume".

Marc Le Bot

PAUL GAUGUIN



Eugène Henri Paul Gauguin (París, 7 de junio de 1848 - Atuona, Islas Marquesas, 9 de mayo de 1903) fue un pintor post-impresionista. Jefe de filas de la Escuela de Pont-Aven e inspirador de los Nabis, su obra está considerada entre las más importantes de entre los pintores franceses del Siglo XIX. Sus experimentos con el color y el conjunto de su obra influyeron en la evolución de la pintura, en especial sobre el fauvismo, movimiento que se desarrolla entre 1898 y 1908. Nace en París el 7 de junio de 184 en el seno de una familia liberal. Su madre, Aline Marie Chazal, era descendiente de terratenientes españoles de América del Sur y del virrey del Perú. La vida de la feminista y escritora Flora Tristán, abuela de Paul Gauguin, corre por las páginas de “El Paraíso en la otra esquina”, novela del Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa.

Cuando Paul contaba sólo con un año, la familia tuvo que huir a América tras el golpe de Estado de Napoleón III en 1851. Durante el viaje su padre murió y su madre tuvo que recurrir a la hospitalidad de sus parientes en Lima (Perú). En 1855 regresan a Francia. Gauguin estudiará en Orleans entre 1859 y 1865, y siendo aún muy joven se embarca en la marina mercante, y luego en la Armada Francesa, en la que sirve a bordo de la corbeta Jerôme Napoléon. A su regreso a Francia, en 1870, trabaja como agente de cambio en la Bolsa de París, llevando una vida acomodada junto a a su mujer, la danesa Mette-Sophie Gad, y sus cinco hijos.



En 1874, Gauguin conoce la obra del pintor Camille Pissarro y visita por primera vez una muestra de pintura impresionista. Se aficiona al arte, lo que le lleva a tomar clases de pintura y a hacer sus primeros intentos de creación en este terreno. En 1882 deja su trabajo en la Bolsa para dedicarse por completo a su nueva pasión, la pintura. Tras una estancia en Dinamarca con su familia, decide regresar solo a París en 1885 para dedicarse exclusivamente a la pintura. Gauguin se traslada a Ruán, en Normandía, en donde se ha instalado Pissarro.

En 1887-88 viaja junto a su amigo Laval a Panamá y la Martinica. Este viaje resultará fundamental para su futuro artístico, pues le mostrará la sensualidad del color y le llevará a interesarse por la naturaleza primitiva. Regresa enfermo y abatido, y encuentra la hospitalidad de Theo Van Gogh, quien además expondrá sus pinturas en su propia galería.



Entre 1886 y 1891 vive principalmente en Bretaña, en donde forma parte de un grupo de pintores experimentales conocidos con el nombre de Escuela de Pont-Aven, germen del llamado simbolismo (Grupo de los Nabis). Gauguin comienza a buscar inspiración en el arte indígena, en las vidrieras medievales y en las estampas japonesas; estas últimas las descubre gracias a Vincent Van Gogh durante los dos meses de 1888 en que viven juntos en Arlés, sur de Francia. Trabajan juntos y pintan la serie de vistas de Alyscamps, pero la convivencia va deteriorando su amistad y acabará con el famoso episodio de la oreja cortada del holandés.


Arruinado y enfermo, Gauguin se embarca en 1891 hacia la Polinesia. Se establece en Tahití y empieza también a redactar un relato autobiográfico ("Noa Noa"), pero una enfermedad en los ojos, la soledad y la falta de dinero le obligan a regresar a Francia junto a su compañera javanesa Ana. En Francia recibe la inesperada herencia de su tío Isidoro, y consigue vender unos pocos cuadros, por lo que regresa ya de modo definitivo a Polinesia. Influido por el entorno tropical y la cultura polinesia, anticipa el arte abstracto: simplifica aún más las composiciones y subraya la preponderancia del color. Crea esculturas en madera, e instalado en Tahití –donde conocerá a Tehura, una de sus modelos- llega a pintar cerca de setenta lienzos en unos pocos meses, de entre los que encuentran los más representativos de toda su obra, como "¿De dónde venimos? ¿Qué somos? ¿Adónde vamos?", que él mismo considera su testamento pictórico.


Tras algunos años de felicidad, los continuos problemas económicos y personales (su hija preferida, Aline, muere) le hunden. También tiene problemas de salud: una herida en la pierna que no consigue curar desde 1894, una crisis de sífilis... Hacia los últimos años de su vida formó pareja y tuvo un hijo, Émile, con Pau'ura, una joven de las islas Marquesas. En 1897 intenta suicidarse, y sobrevive prácticamente en la miseria con una pequeña pensión que desde París le envía un amigo. Decide entonces establecerse definitivamente en las Islas Marquesas para volver a encontrar la inspiración. En 1901 llega a Atuona (en la isla de Hiva-Oa), Islas Marquesas. Gauguin cree estar en el paraíso… hasta que conoce los abusos cometidos por las autoridades, y emprende una campaña en defensa de los indígenas. Durante esta época se dedica a realizar esculturas "primitivas" (principalmente tallas y bajorrelieves en madera). Fallece el 9 de mayo de 1903.


sábado, 29 de enero de 2011

LECTURA DEL MES: "La invención de Morel", de Adolfo Bioy Casares




Esta historia tiene un origen que no permite deducir el sorprendente final. Narrada en primera persona por un protagonista cuyo nombre nunca se dice, la acción transcurre plácidamente, sin estridencias. Comienza con la llegada del protagonista a una isla aparentemente desierta, con el propósito de aislarse del mundo. Se decía que la isla había sido declarada en cuarentena a causa de una misteriosa enfermedad, y, por tanto, la soledad estaba garantizada. Sin embargo, tras los primeros paseos, el protagonista se encontrará con un nutrido grupo de personas, aparentemente veraneantes, a quienes observa desde lejos, evitando ser descubierto. Estas personas aparecen tan solo a ciertas horas del día, y se dedican a una serie de actividades que el protagonista no logra comprender en un principio...

En "La invención de Morel", el carácter "científico" de lo fantástico –es decir, la invención de una máquina capaz de captar para la eternidad a un grupo de amigos y a su inventor– se conecta con una visión cíclica del tiempo. Más allá de este prodigio, el relato fascina a sus lectores mediante la narración de esos sucesos desde distintas perspectivas: está la visión del fugitivo que llega a la isla, la de Morel en su diario, y la de un editor en sus notas. Pese a la explicación seudocientífica del final, la incertidumbre permanece.

Por otra parte, la novela muestra una clara influencia del cine, no sólo por la proyección de esos espectros –hoy diríamos virtuales– que pueblan la isla, sino porque en la misma escritura se deja ver cierta analogía con el lenguaje fílmico. La preocupación por la inmortalidad y el clima paranoico y de encierro en una isla –como en "Plan de evasión"– aluden a la situación de desesperanza global que se vivía hacia 1940 con la Segunda Guerra Mundial como paisaje de fondo.

Y está, también, esa extraña historia de amor...

ADOLFO BIOY CASARES


Escritor nacido en 1914 en Buenos Aires, falleció en esa misma ciudad en 1999. Iniciado muy joven con una serie de relatos impregnados de surrealismo y luego no recogidos en la madurez, fundó en 1935 la revista Destiempo junto con Jorge Luis Borges. Con él escribió varios volúmenes de novelas policiacas, mezclados con observaciones irónicas sobre la sociedad argentina y suscritos con diversos seudónimos: H. Bustos Domecq, B. Suárez Lynch, B. Lynch Davis y Gervasio Montenegro. Su principal personaje es el detective Isidro Parodi. En novelas, cuentos y guiones de filmes, Bioy ha estudiado mitos clásicos revividos en la modernidad, aspectos paranormales de la vida y la psicología del amor.
Entre sus títulos más notorios están: las novelas "La invención de Morel" (1940), "Plan de evasión" (1945), "El sueño de los héroes" (1954), "Diario de la guerra del cerdo" (1969), "Dormir al sol" (1973) y "Aventuras de un fotógrafo en La Plata" (1985). También cultivó el cuento: "El perjurio de la nieve" (1944), "La trama celeste" (1948), "Historia prodigiosa (1956), "Guirnalda con amores" (1959), "Historias desaforadas" (1986) y "Una muñeca rusa " (1991).

Publicó parcialmente sus memorias y el texto de dos filmes coescritos con Borges: "Los orilleros" y "El paraíso de los creyentes" (1955).

En 1990 se le concedió el Premio Cervantes.

Bioy Casares tuvo la suerte de tener una buena posición económica y la supo aprovechar. Fue autodidacta, abandonó sus estudios de Derecho y Letras, leyó filosofía, la mejor literatura inglesa y europea, los clásicos argentinos y españoles, fue un escritor intelectual y se dedicó exclusivamente a la literatura. Viajó por el mundo, fue un gran seductor, jugó al rugby y al tenis, fue un verdadero bon vivant. Para Bioy, la vida y la literatura fue una misma cosa, y el entendió el acto de narrar como una aventura del conocimiento, del deseo de revelar lo enigmático y lo misterioso.

Considerado por Borges como uno de los mayores escritores argentinos de ficción, Bioy Casares es dueño de una vasta obra en donde la la fantasía y la realidad se superponen con una armonía magistral. La impecable construcción de sus relatos es, quizá, la característica que con mayor frecuencia ha destacado la crítica con respecto a su obra.

domingo, 9 de enero de 2011

LECTURA DEL MES: "Meridiano de sangre", de Cormac McCarthy


Como gran parte de la obra de este norteamericano, MERIDIANO DE SANGRE se ambienta en esa especie de Macondo infinito y polvoriento que son las grandes extensiones entre México y Estados Unidos.

En el caso de esta historia, estamos a mediados del siglo XIX. Los blancos intentan hacerse con el control absoluto de la tierra y para ello tienen que eliminar a cualquier precio toda fuerza india. En este estado de violencia animal se crea un ejército -el grupo Glanton- bajo el mando del juez Holden que tras cometer el asesinato de indios acabará aniquilando a mexicanos en los territorios fronterizos. Pues bien, en este universo de ferocidad desmedida un chico de quince años abandona su casa y se lanza a una especie de road-movie iniciática que lo lleva por esa especie de laberinto de Creta que es la condición humana cuando la sangre supone la única manera de pactar con el mundo.

Más que un western apocalíptico, que lo es, MERIDIANO DE SANGRE es una celebración del mal. O mejor, una radiografía objetiva de la maldad. Todos sus personajes están tocados por la violencia en su estadio más primario. La ingenuidad como rasgo humano, sobre todo en un adolescente, es arrancada de la misma manera que se arrancan las cabelleras. La muerte se alza como moneda de cambio y como única manera de comunicación con el medio. No nos sorprende, según esto, que una de las obras favoritas de McCarthy sea "Moby Dick", de Herman Melville.



Para revestir literariamente esa filosofía nihilista, McCarthy pone en marcha todos los mecanismos de su prosa; una prosa que rezuma Faulkner y Whitman; una prosa que hereda de ambos escritores un sentido épico de la literatura y de la vida, aunque el pesimismo del primero acaba imponiéndose al misticismo universal del segundo. Una prosa, la de McCarthy, que por generación debería estar vinculada a la estética beat y que, sin embargo, se aleja de esos derroteros hermosamente adolescentes. En fin, un trabajo, el de McCarthy, que se nutre de la idea de límite, de frontera; pero eso sí, la mirada de nuestro autor trasciende la mera frontera física para ofrecernos esa frontera como un estado del alma donde el hombre está muy cerca del animal.

A estas alturas, un clásico de la literatura contemporánea.

CORMAC McCARTHY


“Todo lo que quieran saber de mí está en mis libros”

Cormac McCarthy nació en Rhode Island (Estados Unidos) en 1933, y más tarde vivió en Knoxville (Tennessee), en el seno de una respetable familia de abogados. Su primer editor lo fue también de Faulkner, y sus primeras obras se publicaron en la década del 60. Su obra más reconocida es “Meridiano de sangre” (1985).

En una casi mítica entrevista concedida a The New York Times en 1992, declaró: “Decepcioné a mis padres. Supe desde joven que no iba a ser un ciudadano respetable. Odié la escuela desde que la pisé”. De hecho, no leyó un solo libro hasta los veintiún años, tras abandonar la universidad y alistarse en el ejército; fue destinado a Alaska y sus alternativas de ocio se vieron drásticamente reducidas: el aburrimiento atroz que padeció allí le llevó a buscar refugio en la lectura. No tardó mucho en comprender que dedicaría el resto de su vida al más solitario de los oficios: la escritura.

La belleza desoladora de los bosques de su primera residencia y la desnudez de los parajes desérticos situados en la frontera entre México y Estados Unidos constituyen el escenario de casi todas sus novelas. Pocos escritores han sabido describir con mayor hondura y delicadeza la grandeza del paisaje americano.

De este candidato al Nobel de Literatura se sabe con certeza que siente un rechazo casi patológico a hablar de su vida, su obra o, en general, de literatura; no importa cuánto dinero le ofrezcan o lo mucho que lo necesite. Su ex esposa Annie, que sigue siendo su amiga, recuerda: “Cuando volvimos a Estados Unidos vivíamos en la total pobreza, en un establo reacondicionado en las afueras de Knoxville. Nos bañábamos en el lago porque no había agua corriente. A veces le ofrecían dar una lectura por dos mil dólares para una universidad, pero él les decía que todo lo que tenía para decir estaba en los libros, así que tocaba seguir comiendo alubias una semana más.” Cabe aclarar que McCarthy había sido desheredado por su padre, que había soñado con un hijo abogado. Hasta poco antes de cumplir los 60 años fue pobre de solemnidad. Viajaba en una camioneta destartalada, escribía en habitaciones de motel y ninguno de sus títulos vendió mucho más de un par de miles de ejemplares, pese a haber entre ellos varias obras maestras.

Después… las cosas cambiaron.

OBRA

Novela

El guardián del vergel (The Orchard Keeper), 1965)

La oscuridad exterior (Outer Dark, 1968)

Hijo de Dios (Child of God, 1974)

Suttree (Ídem, 1979)

Meridiano de sangre (Blood Meridian, Or the Evening Redness in the West, 1985)

Trilogía de la frontera:
I - Todos los hermosos caballos (All the Pretty Horses, 1992). Ganador del National Book Award
II - The Crossing (En la frontera, 1994)
III - Cities of the Plain (Ciudades en la llanura, 1998)

No es país para viejos (No Country for Old Men, 2005)

La carretera (The Road, 2006). Ganador del Premio Pulitzer de ficción en 2007

Teatro

The Stonemason (Escrita en la década de 1970 y publicada por primera vez en 1995)

The Sunset Limited (2006)

viernes, 3 de diciembre de 2010

LECTURA DEL MES: “El viaje”, de Edmond Baudoin



El viaje es… un disfrute con mayúsculas: una experiencia visual y un ejercicio introspectivo. Un viaje compartido entre su personaje, su autor, Edmond Baudoin, y nosotros, los lectores.


Simon, el protagonista, como le sucedíió a Baudoin en los años 60, es un triunfador social abocado al fracaso personal, un hombre esclavo de su entorno, de su trabajo, de su geografía más inmediata. Un día, Simon –también Baudoin- decide huir, romper los barrotes de su prisión física y mental, abrir su mente a nuevos parajes y gentes por conocer, enfocar su existencia hacia nuevas formas de entender la experiencia vital. Simon, al igual que Baudoin, escapa sin rumbo fijo, se aleja de su París, una ciudad que para él está muy lejos de las ensoñaciones mágicas de la mítica y bohemia ciudad del amor. Un París que podría ser Madrid, Tokio o Nueva York, daría igual, porque Simon no se aleja de una ciudad sino de sí mismo.


El dibujo de Baudoin más que representar, sugiere. Su trazo, etéreo, abierto y libre, encierra símbolos e insinuaciones que se mueven en el territorio de la lírica, más que en el de la narración. Las pinceladas del francés ofrecen una visión expresionista (¡omnipresente la influencia de Munch!) de la realidad física transformada en un viaje iniciático hacia el futuro. Con El viaje vivimos una sensación familiar de déjà-vú: la obra de arte, una vez más, se configura en un estado de ánimo y el lector intuye en ella su propia experiencia, la de esa huida hacia adelante que es la existencia. Porque este cómic canta a todo lo que de verdad importa en nuestro periplo vital: a la libertad, al amor, a la amistad y a cada uno de nosotros mismos.