miércoles, 5 de marzo de 2014

POESÍA. Antonio Machado (próximo miércoles, 12, 20 h.)



-Señor Pérez, salga usted a la pizarra y escriba: “Los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa.”

El alumno escribe lo que se le dicta.

-Vaya usted poniendo eso en lenguaje poético.

El alumno, después de meditar, escribe: “Lo que pasa en la calle.”

-No está mal.

Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo (1936).



En el año en que se cumple el 75º aniversario de su muerte nos acercamos a la poesía de Antonio Machado.

Su obra poética ve la luz con Soledades (1903), que fue escrita entre 1899 y 1902. En este  breve poemario, dividido en cuatro secciones, se advierte la influencia modernista del autor de Prosas Profanas, pero también vemos  muchos temas que caracterizarán su lírica posterior: el agua que pasa, los recuerdos, la tarde, el misterio de la existencia…

Juan Ramón Jiménez publicaría su opinión sobre este libro: 

Creo que no se ha escrito en mucho tiempo una poesía tan dulce y tan bella como la de estas cortas composiciones, misteriosa y hondamente dichas con el alma.

En 1907 se publica  Soledades, Galerías y otros poemas. La voz del poeta se caracteriza por  el  tono nostálgico, suavemente melancólico, aun cuando hable de cosas muy reales o de temas muy de la época, ya reflejados en Soledades, pero con mayor hondura: jardines abandonados, parques viejos, fuentes…  espacios a los que va aproximándose a través del recuerdo, del sueño o de las ensoñaciones. Muchos críticos han considerado este segundo libro del poeta como su obra más perdurable.


En lo fundamental, este intimismo nunca desaparece, aunque en la entrega siguiente, Campos de Castilla, de 1912, Antonio Machado explora nuevos caminos:

Cinco años en la tierra de Soria, hoy para mí sagrada –allí me casé, allí perdí a mi mujer, a quien adoraba-, orientaron mis ojos y  mi corazón hacia lo esencial castellano.


El poeta  comienza a mirar hacia afuera,  hacia lo que le rodea: abandona las herramientas del simbolismo y se adentra en el lenguaje realista, con minuciosa técnica descriptiva, tal como hace Azorín en las páginas de Castilla.

Se publica en 1924 Nuevas canciones, escrito entre 1917 y 1920, en tierras de Baeza   y de Segovia. Se trata de un libro menor, sin la unidad que encerraban Soledades o Campos de Castilla, y que recuerda en alguna de sus partes el tono nostálgico del primer Machado. 
Hay una presencia de las tierras sorianas, evocadas desde lejos; la hay, también, de la Alta Andalucía, espacio geográfico real y mítico a la vez. Además, continúa en este nuevo libro la línea sentenciosa (proverbios y cantares) que ya iniciara en Campos de Castilla.

Texto  misceláneo donde comparten páginas la poesía mitológica, el soneto, breves poemas, cantares, coplas… Según Rafael Cansinos-Assens, en este nuevo libro Machado parece 

encarnar esa figura de español antiguo, triste, apático, romántico y pobre, que él ha cantado en verso, y Azorín y Gabriel Miró en prosa .




Algunos versos se recogen en su último libro, La guerra (1937), -con ilustraciones de José Machado, su hermano. Destaca entre los poemas de este libro el titulado El crimen fue en Granada, dedicado a la muerte de García Lorca. 

En estos tiempos de guerra, Machado sólo sabe de Guiomar que se encuentra con su familia en Estoril. Presiente que la guerra ha acabado con ese amor, y le dedica un soneto. 

Tú, asomada, Giomar, a un finisterre, 
Miras hacia otra mar, la mar de España, 
Que Camoes cantara, tenebrosa.
Acaso a ti mi ausencia te acompaña.
A mí me duele  tu recuerdo, diosa.
La guerra dio al amor el tajo fuerte.




ANTONIO MACHADO




“Y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina, soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.”

Antonio Machado Ruiz. (Sevilla, 1875 - Coillure, Francia, 1939). 

Hijo del folclorista Antonio Machado y Álvarez y hermano menor del también poeta Manuel Machado, pasó su infancia en Sevilla. En 1883, su abuelo fue nombrado profesor de la Universidad Central de Madrid, trasladándose allí toda la familia, donde Antonio Machado hijo comenzará en la Institución Libre de Enseñanza. En uno de sus  viajes a París –donde vivía su hermano, Manuel- conocerá a Rubén Darío; la poética modernista del nicaragüense, aunque más acusada en los primeros años, será una influencia constante.

Ya de vuelta en Madrid participará del mundo literario y teatral y conocerá a los autores más señalados de la generación del 98:  Juan Ramón Jiménez, Valle-Inclán y Unamuno. 


Años más tarde –estamos en 1907- obtiene  la cátedra de Francés en Soria, ciudad en la que dos años después contraería matrimonio con Leonor Izquierdo. Tras un viaje a París, tras tres años de casados,  Leonor  fallece de tuberculosis, suceso que  le afecta profundamente. Pide el traslado a Baeza, donde años después conocerá a Federico García Lorca. Allí seguirá impartiendo francés entre  1912 y 1919. Buscando la cercanía de Madrid se traslada a Segovia.  Durante los años que pasa en Segovia colabora en la Universidad Popular fundada en dicha ciudad. 

En 1932 se le concede un puesto de profesor en Madrid, cinco años después de su ingreso en la Real Academia.

Son los años de la Guiomar de sus poemas, la poetisa Pilar de Valderrama, con la que mantiene relaciones secretas durante años. 






En los primeros años de la Guerra Civil permanece en Madrid participando en publicaciones republicanas. En 1939 es evacuado a Valencia, donde colabora en "Hora de España" y participa en el Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura; y de allí a Barcelona, desde donde cruza los Pirineos hasta Colliure, un pequeño pueblo francés donde fallecerá al poco tiempo de su llegada. A los tres días moría su madre, Ana Ruiz. 

En el bolsillo del abrigo de Antonio Machado se encontró un último verso:


 Estos días azules y este sol de la infancia



Reportaje sobre los últimos años de Antonio Machado. 


En febrero de 2010, la especialista en Machado, Monique Alonso, hizo público que, poco antes de morir el poeta, la Universidad de Cambridge le había enviado una carta ofreciéndole un puesto en su rectorado. La carta llegó  a Colliure al día siguiente de su entierro.

Poesía
1903.- "Soledades: poesías"
1907.- "Soledades, galerías, otros poemas"
1912.- "Campos de Castilla"
1917.- "Páginas escogidas"
1917.- "Poesías completas"
1917.- "Poemas"
1918.- "Soledades y otras poesías"
1919.- "Soledades, galerías y otros poemas"
1924.- "Nuevas canciones"
1928.- "Poesías completas (1899-1925)"
1933.- "Poesías completas (1899-1930)"
1933.- "La tierra de Alvargonzález"
1933.- "Poesías completas"
1936.- "Juan de Mairena (sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo)"
1937.- "La guerra (1936-1937)"
1937.- "Madrid: baluarte de nuestra guerra de independencia"
1938.- "La tierra de Alvargonzález y Canciones del Alto Duero"

Teatro
1926.- "Desdichas de la fortuna o Julianillo Valcárcel"
1927.- "Juan de Maraña"
1928.- "Las adelfas"
1929.- "La Lola se va a los puertos"
1931.- "La prima Fernanda"
1932.- "La duquesa de Benamejí"




domingo, 9 de febrero de 2014

RELATOS DE LO INESPERADO de Roald Dahl (12 de febrero,20h.)


Todo apunta a que esta obra es la más conocida y apreciada de Rodal Dalh.
En ella el autor despliega de manera magistral su mortífero ingenio y su macabro sentido del humor. A lo largo de estos  16 relatos nos muestra su capacidad para idear situaciones empapadas de humor negro y fina ironía.

Las introducciones de situaciones y personajes resultan en su mayoría brillantes e ingeniosas, el desarrollo placentero te sumerge en disfrutables tramas a la espera de unas conclusiones, que siempre  resultan sorprendentes.
Dentro de estos relatos encontramos algunos como “Cordero asado” que nos lleva de la placidez de un hogar “supuestamente”  feliz, en el que la esposa espera impaciente la llegada del marido:

De vez en cuando echaba una mirada al reloj, pero sin preocupación, simplemente para complacerse de que cada minuto que pasaba acercaba el momento de su llegada”

Al despertar a otra realidad muy distinta en pocos segundos:

Ya  sé que es un mal momento para decírtelo, pero no hay otro modo de hacerlo. Naturalmente te daré dinero y procuraré que estés bien cuidada. Pero no hay necesidad de armar un escándalo. No sería bueno para mi carrera.”

Todo ello aderezado con el tonillo cruel y sardónico que condensan sus relatos, principalmente cuando aborda situaciones que reflejan  el arduo mundo de la pareja y que él remata con desenlaces tan imprevistos como certeros.

 Este libro dio lugar a una célebre serie de televisión británica, cuyos episodios estaban presentados por el propio Roald Dahl.

La lectura de esta obra está repleta de escenas cotidianas impregnadas de tal ironía que despierta en el lector todo tipo de sensaciones. Y esto lo comprobaremos, sin duda, el miércoles 12 de febrero en nuestro próximo encuentro.


ROALD DAHL

Este escritor británico nacido en Llandaff en 1916 (Oxford1990). Hijo de padres noruegos, se educó en diversas escuelas terminando sus estudios en la Repton de Derbyshire. Trabajó en una fábrica de chocolate (origen de su cuento Charlie y la fábrica de chocolate), y en 1934 comenzó a trabajar en la petrolera Shell, estando destinado en Tanzania.

 En 1939 se incorporó a la RAF, formándose como piloto e interviniendo en numerosas acciones durante la Segunda Guerra Mundial.

 Su primera recopilación de relatos (Over to You; 10 Stories of Flyers and Flying, 1946) evocaría los horrores vividos en la guerra. Recuperado de sus heridas, en 1942 fue destinado a Washington como experto en asuntos de aviación de guerra; hasta 1945 trabajó para la Seguridad británica en Estados Unidos. Fue allí donde empezó a hacerse famoso como escritor, al ponerse a narrar en periódicos y revistas su visión de la guerra.


Casado en 1953, fue padre de cuatro hijos a los que acostumbraba a contar cuentos que a menudo se convertían en novelas. Su primer libro para niños había sido "Los  gremmlins" (1943).Pronto obtuvo grandes éxitos con títulos como "James y el melocotón gigante" (1961) y "Charlie y la fábrica de chocolate" (1964).

Su recuerdo está muy asociado a la literatura infantil y juvenil, pero no podemos olvidarnos de sus obras para adultos, especialmente en el cuento corto, con historias mordaces e impactantes que rayan  en lo morboso o macabro en muchos casos.

 En "Mi tío Oswald" (1979) nos acerca a una ficción futurista con una historia que  trata sobre la venta de espermatozoides de los hombres más brillantes del planeta.

Otras obras destacadas fueron "La venganza es mía", "Génesis y catástrofe", "Historias extraordinarias" y "El gran cambiazo".
Muchos de sus relatos se han convertido en películas de gran éxito internacional.

En el Club Dante, hemos elegido como lectura de este mes, quizá, su obra más destacadas Relatos de lo inesperadoobra que seguro dará mucho juego en nuestro próximo encuentro.



jueves, 30 de enero de 2014

UNA CASA EN ALQUILER

Esta novela   de Charles Dickens, ocupó la última reunión del  Club Dante el pasado día 15 de enero

 La  primera vez que se publicó  fue en el número especial de Navidad de 1858 de la revista Household Words, de la que Dickens era director.
Quizá por este motivo y porque fuera concebida como un regalo a los lectores de esta revista, Dickens solicitó la colaboración de tres autores que escribían habitualmente en ella, Adelaide Anne Procter, Elizabet Gaskell y Wilkie Collins

El propio Dickens y Collins abren y cierran esta obra con dos narraciones escritas a la limón.



“Una casa en alquiler” gira en torno a un misterioso edificio que Sophonisba, la anciana que narra la historia, observa desde su ventana. Esa casa en alquiler resulta oscura y desolada, y nadie parece habitarla; urgida por la curiosidad, solicitará la ayuda de su mayordomo, Trottle, y de su mejor amigo, Jabez Jarber, para conseguir averiguar el porqué del estado actual del edificio y qué se esconde tras sus muros.


El primer relato y el último están escritos por Dickens y Collins. Sentando las bases de la trama y llevándola a su desenlace: el primero hace gala de tensión e introduce los elementos de misterio, lo cual aviva la curiosidad del lector; el último nos pone ante una resolución inesperada, pero cargada de sentimentalismo y un tanto vertiginosa.


El humor característico de Dickens, por ejemplo, aflora en otro “Entrar en sociedad”, donde el personaje del enano Chops nos trae a la mente algunos de los protagonistas más memorables del genio inglés. El talento para la intriga de Collins se hace patente en “El informe de Trottle”, con la incursión del mayordomo en la casa en alquiler. También la perspicaz mirada de Gaskell se aprecia en su contribución, “El matrimonio de Manchester”, menos emocionante que el resto, pero con un componente mucho más humano.

CHARL DICKENS


Nació en Inglaterra el 7 de febrero de 1812. 
A pesar de llegar a ser maestro del género narrativo no recibió ninguna educación hasta la edad de nueve años. Con esta edad, después de acudir a una escuela en Rome Lane, estudió cultura en la escuela de William Gile.

Su vida cambió profundamente cuando su padre fue denunciado por impago de sus deudas y encarcelado en la prisión de deudores de Marshalsea. La mayor parte de la familia se trasladó a vivir con el Sr. Dickens a la cárcel, posibilidad establecida entonces por la ley, que permitía a la familia del moroso compartir su celda. Charles fue acogido en una casa de Little College Street, regentada por la Señora Roylance y acudía los domingos a visitar a su padre en la prisión.

A los doce años, se consideró que el futuro novelista tenía la edad suficiente para comenzar a trabajar, y así comenzó su vida laboral, en una fábrica de betún para calzado de Londres.

Durante este periodo su vida, todavía infantil, tuvo que lidiar con jornadas de trabajo que se prolongaban durante 10 horas, con una pequeña pausa para comer y un salario de seis o siete chelines a la semana, del cual tenía que descontar su manutención y enviar a su familia.

La situación familiar cambió cuando su padre recibió una herencia de 250 libras, pero Dickens no abandonó este trabajo de forma inmediata, pues su madre lo mantuvo en él más tiempo de lo absolutamente necesario, cosa que Dikens no debió de entender. Estas vivencias marcarían su vida como escritor: dedicaría gran parte de su obra a denunciar las condiciones deplorables bajo las cuales sobrevivían las clases proletarias. En su novela David Copperfield, juzgada como la más autobiográfica, escribió:

«Yo no recibía ningún consejo, ningún apoyo, ningún estimulante, ningún consuelo, ninguna asistencia de ningún tipo, de nadie que me pudiera recordar. ¡Cuánto deseaba ir al cielo!».

Son varios los biógrafos de Dikens que ponen el foco de atención en la infancia y juventud del autor para entender su obra.

Según Ackroyd cuenta en la biografía que publicó en España en 2012, “Dickens. El observador solitario”, gran parte de la energía creadora de Dickens nace en su infancia y su visión del mundo se forja en aquellos momentos.

“Todo mi ser se sentía tan imbuido de pesar y humillación al pensar en lo que había perdido que incluso ahora, famoso, satisfecho y contento, en mis ensoñaciones, cuando rememoro con tristeza aquella época de mi vida, muchas veces me olvido de que tengo una mujer y unos hijos, incluso de que soy un hombre”,

Su amigo John Forster, autor de la primera biografía del escritor (The live of Charles Dickens, ya señaló que el germen de David Copperfield surgió entre tarros de betún en aquellos talleres junto al Támesis. En el clásico ensayo de 1940, Dickens, The Two Scrooge, Edmund Wilson apuntaba también que aquel periodo de trabajo infantil, con su padre encarcelado a causa de las deudas, fue crucial en la formación literaria y humana del escritor.

Por otra parte la ciudad de Londres tiene una gran influencia en la obra de Dikens, pues es en ella donde sitúa la mayoría de sus obras. “Londres y Dickens van juntos”, afirma Alex Werner. “Londres influyó tanto a Dickens que se puede decir que su genio dependió del entorno londinense, fue un gran visionario que vio en las calles de Londres un universo entero, de alegría y de sufrimiento. Los dos estaban profundamente conectados y entre los dos crearon el más maravilloso retrato de la humanidad en el siglo XIX”, explica Ackroyd.Pero Dickens no se limitó a describir y a captar la esencia de esa transformación, luchó por cambiar las condiciones de vida. Y en cierta medida lo logró. Como explica Steven Pinker en su ensayo "The better angels of our nature"- una investigación sobre el descenso de la violencia en Occidente- “Oliver Twis" y "Nicholas Nickleby" abrieron los ojos de la sociedad sobre los malos tratos a los niños en los albergues y orfanatos.


En 1841 fue nombrado hijo adoptivo por la ciudad de Edimburgo y viajó a Estados Unidos, donde fue rechazado por la sociedad de este país debido a las conferencias que impartía ,en las cuales esta sociedad no salía muy bien parada, y a su novela Notas de América, contraria a la esclavitud. A pesar de ello se reconcilió con el público después de la publicación de “ Canción de Navidad “en 1843.

Su gran best seller fue “David Copperfield”, del cual llegó a vender hasta 100.000 ejemplares en poco tiempo. Hay quien dice que fue el autor que más rentabilizó la pobreza.


 

sábado, 7 de diciembre de 2013

LA MUERTE EN VENECIA, de Thomas Mann (próximo miércoles 18, 20 h.)



“Lo bello no es sino el comienzo de lo terrible”. 
 R. M. Rilke, Elegías de Duino.


"La muerte en Venecia" narra el sombrío final de un escritor maduro, austero y admirado, pendiente sólo de su trabajo intelectual hasta que, en un viaje, la visión del niño polaco Tadzio rompe en pocos días el orden racional y ético que le sustentaba. Nunca llega a rozarse con él ni intercambian palabra, pero descubre que en su vida hay más cosas que aquellas que admiran los demás. Razón, orden y virtud contra instintos.


Tras la publicación de los "Diarios" de Mann no quedaron dudas sobre el origen de la inspiración para escribir este relato. En ellos Thomas explica cómo sufrió toda su vida por las pasiones homoeróticas que provocaban en él los jóvenes, impulsos que mantuvo siempre en un plano platónico. En 1911, Thomas Mann viajó a Venecia y se alojó en el Gran Hôtel des Bains del Lido. El joven barón Wladyslav Moes, de origen polaco, despertó su interés y le inspiró a Tadzio, el adolescente del que se enamora Gustav Aschenbach, el protagonista de “La muerte en Venecia”.

En obras como “La montaña mágica” y “Tonio Krüger”, el autor alemán también recrearía –ocultos bajo otros nombres- a jóvenes amigos que habían suscitado alguna atracción en él. 




La breve novela, publicada en 1913, mostraba simultáneamente la decadencia de una Europa abocada a la guerra y las penurias de un escritor de mediana edad y educación burguesa, que experimenta una profunda admiración por un joven, casi un niño, viva recreación de la belleza de las estatuas clásicas. No se trata tan sólo de una pasión tardía, sino de una revelación que cuestionará su concepción del arte y la moral. 

Desde el título la palabra “muerte” -der Tod- se hace presente. Según arranca la narración, el escritor, no pudiendo encontrar descanso ni inspiración en su trabajo, se resuelve a emprender un paseo por la ciudad, Múnich. La caminata y el aire fresco que deben reparar sus fuerzas lo llevan hasta el cementerio. Mientras espera el tranvía que ha de devolverlo a casa, se entretiene leyendo inscripciones lapidarias: “que la luz eterna brille sobre ellos” y otras por el estilo en un negocio funerario que simula un segundo cementerio. Casi sin darnos cuenta, Thomas Mann manipula nuestra sensibilidad de lectores. Ningún escenario es casual.

La visión de un extranjero, que aparece en este macabro paisaje, desvía sus pensamientos radicalmente. Tras sostener las miradas, emprende Aschenbach la huida del lugar. Si bien es cierto que nuestro protagonista es un héroe en la contienda de las ideas, en la práctica no es más que un amedrentado y poco práctico escritor. Ha surgido una tenaz determinación en su ánimo. Ha de emprender un viaje. En dicho viaje, continúan las referencias fúnebres. Tras una tentativa en falso, Aschenbach se resuelve por Venecia como destino. Una góndola, en su paralelismo estético con el ataúd, ha de trasladarlo a San Marcos.




“La muerte en Venecia”, llevada al cine en 1971 por Luchino Visconti, ha inspirado muchas interpretaciones. Se ha afirmado que Tadzio es una figura metafórica, que encarna la inmediatez de la obra de arte frente a la concepción germánica de la creación artística, basada en el trabajo, el método y el análisis.


Su belleza inocente y gratuita manifiesta que el milagro estético se produce de forma espontánea e inesperada. La única condición para que acontezca la belleza y se transmute en arte consiste en desprenderse de los prejuicios y las ideas preestablecidas.

Así, el artista paga un precio muy alto: Thomas Mann recoge este dilema y lo resuelve, apostando por la vida, la belleza y la finitud.

Sesenta años después de la publicación de la novela, Benjamin Britten estrenó su ópera "La muerte en Venecia".

THOMAS MANN






Nuestro autor nació en Lübeck, en 1875, en el seno de una familia de la alta burguesía comercial.  Tras una infancia cómoda, emprende  tímidamente algunos estudios universitarios,  pero dedica sus mejores esfuerzos a su formación intelectual y literaria, mayormente  autodidacta; lee y atesora experiencias: Schopenhauer, Nietzsche, Schiller, estancias en Italia, relaciones literarias e intelectuales con nombres destacados. 

En Munich escribirá su primer relato,  "La caída". De 1898 es su primer libro, los siete relatos que componían "El pequeño señor Friedermann". Mann guardará especial cariño siempre a una de sus primeras obras, "Tonio Kröger", donde aborda la problemática de la sensibilidad artística y que sería inspirada por un compañero de estudios,  su "primer amor", en palabras del mismo Mann.




En 1897, durante su estancia en Roma, comienza a escribir la que será su primera gran novela, "Los Buddenbrook", la saga de tres generaciones de una familia de comerciantes de su ciudad natal.  A pesar del grosor del libro, las ventas de esta obra lo convierten, a sus 26 años, en un autor de éxito. 



Todavía en 1929 el Nobel de literatura distinguía a una obra en especial dentro de la trayectoria de un autor. En el caso de Mann no fue la celebrada "La montaña mágica", publicada seis años antes, sino "Los Buddenbrook". El propio autor siempre intuyó, y así lo dejó escrito en su "Relato de una vida", que su consagración vino antes de manos de "La muerte en Venecia" (1912), su otra gran creación literaria del periodo, y que hemos leído en el Club Dante durante este mes.


Su vida personal en esta época viene determinada por su matrimonio con Katia, hija de una prominente familia de intelectuales y artistas de origen judío –convertidos al protestantismo- cuyo padre, Alfred Pringsheim, era un famoso matemático. Experta wagneriana, con tanto o más dinero que los Mann y de similares inquietudes intelectuales, aporta al escritor estabilidad emocional, una mayor seguridad económica y todas las facilidades para que se consagre a su obra. Se casan en 1905 y en 14 años vienen los seis hijos: Erika, Klaus, Golo, Monika, Lisa y Michael.

El último tercio de su vida lo pasa casi por completo fuera de su país. En 1933 Hitler ganas las elecciones y Mann se traslada a Suiza. Tres años más tarde rompe pública y definitivamente con el III Reich y obtiene la nacionalidad checa. En 1938 se traslada a Princeton y en 1941 a California. De su etapa de exilio cabe destacar dos de sus más importantes obras: la tetralogía "José y sus hermanos" (1933-1943) y "Doktor Faustus" (1947)




 El demonio y su relación con el genio -con el loco, con el artista, con el criminal-, la lucha del bien contra el mal, la tentación, el talento, la libertad; lo alemán, la afirmación del carácter nacional, los judíos, la religión, la moral… son los ingredientes de la novela más intelectual de Thomas Mann, un escritor de novelas de ideas.

Mann concibe la composición narrativa en prosa como un tejido de temas espirituales. En todas sus narraciones subyace un mundo especulativo protagonista que puede dar vueltas a los problemas de la creación artística, o a la fascinación por la belleza, o a las relaciones entre enfermedad y espíritu, por señalar algunos temas recurrentes.

Dos años después de concluir la II Guerra Mundial vuelve a Europa y vive en Zürich los últimos cuatro de su vida. Allí muere el 12 de agosto de 1955.




Thomas Mann nos dejó cuatro novelas-río que rondan las mil páginas cada una: "Los Buddenbrook", "La montaña mágica", "José y sus hermanos" y "Doktor Faustus";  cuatro novelas de tamaño normal: "Alteza real", "Carlota en Weimar", "El elegido" y "Confesiones del estafador Félix Krull"; cinco novelas cortas: "La muerte en Venecia", "Señor y perro", "Mario y el mago", "Las cabezas trocadas" y "La engañada"; unos 30 relatos -entre los que destacan los títulos de "Tonio Kröger" y "Tristan"-,  y una obra de teatro, "Fiorenza". 

A esto hay que añadir su extensa producción no libresca y plasmada en incontables artículos, conferencias, diarios, correspondencia, ensayos, discursos, alocuciones radiofónicas y mensajes, donde se da cuenta de asuntos biográficos, literarios y político-sociales.

Thomas Mann, el denominado por algunos "príncipe de los escritores burgueses", el hombre-enciclopedia lleno de ideas y con un extraordinario dominio de la lengua alemana, postuló desde sus primeros trabajos la responsabilidad crítica, moral y didáctica de la literatura, y a este propósito se atuvo.







martes, 12 de noviembre de 2013

LO BELLO Y LO TRISTE (Comentado el pasado 16 de octubre)



               

La novela fue escrita por el escritor japonés Yasunari Kawabata en 1965.Los temas que aborda esta obra, reflejo de las infinitas pasiones que alberga el alma humana, son: la venganza, el amor, la soledad, la vergüenza, el dolor y el estigma de los celos. En este texto, se adivina entre las sombras la presencia amenazadora de la muerte que se cierne de forma inexorable sobre los protagonistas.
 
El universo femenino.
En esta novela el autor analiza con una sensibilidad magistral los sentimientos de diferentes mujeres que tienen como elemento de unión el personaje de Oki. En este profundo estudio psicológico del alma femenina, encontramos en primer lugar a Otoko, una artista consagrada, que permanece perdidamente enamorada del hombre que causó su desgracia. Es una mujer que es capaz de amar, sufrir y perdonar. Ella jamás ha podido borrar de su memoria  a su primer amante y su amor por él es algo sagrado, puro, sublime y por tanto idealizado. La artista encarna  la imagen de la mujer enamorada que espera el regreso de ese eterno amor que tarde o temprano vendrá en su busca.
En  segundo lugar observamos  la poderosa presencia de Keiko, discípula y actual amante de Otoko. Su pasión hacia su maestra le lleva a tramar una compleja tela de araña, un complicado juego de venganza, para resarcir a su compañera y acabar con la figura masculina de Toshio Oki, que se interpone en su felicidad. La complejidad de la personalidad de Keiko es inmensa y es el personaje más interesante emocionalmente.
Frente a la presencia de estas dos mujeres, se encuentra Fumiko, la esposa de Oki que antes de casarse había sido una consumada mecanógrafa de una agencia de prensa. Ella se encarga de mecanografiar todos los textos de su marido. Se siente humillada al transcribir el manuscrito de “Una chica de dieciséis” al reconocer en su argumento una vil traición; incluso llega a abortar en este proceso. Cuando su esposo conoce a Otoko, ella tenía 22 años y acababa de dar a luz a su primer hijo. Era totalmente consciente de su infidelidad y se muestra llena de amargura por el comportamiento de su marido. A pesar de todo, perdona la infidelidad de su marido y se mantiene junto a él debido a un fuerte sentimiento de posesión. Se termina convirtiendo  en una mujer dura, irascible y profundamente irónica con su esposo. Fumiko se pone en guardia ante la sola mención del nombre de Keiko , a la que considera una fuente de perversidad, describiéndola como “aterradoramente hermosa” y “ una chica tan bomita, con una fascinación maligna”.
Otra figura femenina es la madre de Otoko, una desdichada mujer que contempla desolada el estado en que se  halla su hija en el hospital tras la pérdida de su bebé. Se encuentra sumida en el dolor y siente vergüenza por la relación mantenida por su hija, menor de edad, con un hombre casado.
Finalmente encontramos a Kumiko, hija pequeña de Oki, joven alegre y despreocupada, que se interesa por el arreglo floral y las artes, la se casa y se va a vivir a Londres.
En contraposición a las  figuras  femeninas, los personajes masculinos expresan sus emociones de manera diferente  a la manifestada por las mujeres y se muestran incapaces, en muchas ocasiones, de comprender la profundidad de los sentimientos de estas mujeres. Por un lado, destaca la figura de Oki, conocido novelista que se interesa por la poesía simbolista francesa y la literatura medieval japonesa. Éste no ha podido olvidar a su amante y su recuerdo idealizado se mantiene vivo en su mente. Igualmente, encontramos la presencia de Taichiro, hijo mayor de Oki, joven taciturno, obsesionado con la imagen de la muerte, que da clases de literatura japonesa en una universidad privada. Éste se quedará impresionado inmediatamente por la enigmática figura de Keiko que pone todo su empeño en conquistarlo. Ante el interés de la muchacha por su hijo, el escritor experimenta ciertos celos y se muestra convencido de que una mujer como ella arruinaría la vida de su hijo.